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gracias por estar aquÍ, con nosotros

(01-09-06) Hemos cumplido dos meses de inmersión en la red y cuantos hacemos Buceo Virtual estamos encantados y profundamente agradecidos a los miles de visitantes (ellas y ellos) que hemos recibido en nuestra web y los cientos de mensajes directos de apoyo y suscripciones que, al fin y al cabo son como un símbolo de fidelidad incondicional. Gracias. Muchas gracias a todos y, que lo sepáis: vamos a dar lo mejor de nosotros para que cada inmersión que hagáis en Buceo Virtual, sea tan instructiva como entretenida...

GraciasQueríamos dedicar estas líneas de editorial a comentar la necesidad de ampliar, en todos los sentidos, la educación medioambiental en la enseñanza, práctica y difusión del submarinismo. Una actividad eminentemente deportiva que debemos asociar íntimamente con el “ecoturismo” y, a través de esa conciencia ecológica, abrir las puertas del conocimiento a cualquier información relacionada con el entorno en el que nos vamos a desenvolver. Un complemento esencial que no sólo nos enriquecería a nivel intelectual, también nos abriría las puertas del entendimiento entre culturas, sin fronteras políticas, ni religiosas, ni económicas.

Pero es un tema en el que bucearemos más adelante, en profundidad, porque llegamos de viaje con una cuestión caliente. Es algo muy real que nos hace pensar en que, antes de pedir que la educación medioambiental ilustre nuestras inmersiones, deberíamos luchar por mantener unos servicios dignos para la práctica del submarinismo en nuestras costas. Veamos.

MÁS NEGOCIO, MENOS SEGURIDAD

Centro de Buceo Centro de Buceo En el calor de agosto casi todo se ralentiza, son las (obligadas para muchos) vacaciones de verano que suponen el bálsamo de vida para centros de buceo, agencias y todo negocio de servicios relacionado con el mundo del submarinista y sus necesidades. Y decimos negocio, porque por ahí van los tiros.

Es temporada alta y las costas se abarrotan, señal generalizada de duplicar los precios de todo y atender en días clave, como se pueda, el doble o triple de la clientela para la que el negocio está diseñado. Son esos días en los que los ingresos se disparan y la caja manda, frenando cualidades esenciales en el negocio como la calidad de atención al cliente y lo que es peor, la seguridad, a base de aumentar el riesgo en el trasiego de material, la navegación, el control por parte de los Dive Master , y toda una cadena de pequeños incidentes producto de la masificación. Eso es lo que ocurre en muchos puntos de las “costas vacacionales” este tórrido agosto. Sitios como restaurantes, hoteles, centros y clubes de buceo que conocíamos “de toda la vida” y en los que este verano nos sentimos como extraños. En algunos, hasta nos sentimos estafados.Furgoneta con material de buceo Furgoneta con material de buceo

Masificados; en el centro de buceo parecíamos “enlatados” y nos preguntábamos cómo los que estaban a nuestro alrededor, no tenían la misma cara que nosotros. Algunos sí, unos pocos que conocían tiempos mejores. “Ésta y no más” nos decíamos con la mirada en el vestuario, a voces en el barco, a empujones en el cabo del ancla y con profunda decepción al despedirnos. “Pues mañana probaremos en…, a ver si hay más suerte...”.

NADIE LO HACE POR OBLIGACIÓN

“Cuestión de suerte”. Eso es lo que nos dijo el amigo buceador y estresado propietario del negocio. “Has venido una de esas semanas locas que nos desborda la cantidad de amigos y clientes que vienen a la vez. No puedes decirles que no les sacas al mar, tienes que hacer lo que sea por complacerles, aunque sea “enlatados”. Eso sí, nadie viene obligado; ya sabéis lo que os vais a encontrar nada más pasar por la puerta...”.

Buceadores Buceadores Amigo, por no colgar el cartel de “completo” en su momento, te juegas mucho, muchísimo más que un amiguete o cliente cabreado por no poder bucear en ese momento. Te juegas una intachable reputación que has forjado durante años de mucho esfuerzo y trabajo. Me consta. Si el negocio crece, hazlo tú también, que puedes; amplía, prepara personal, barco y delega sin perder los objetivos esenciales de calidad y seguridad.

El problema es mucho más grave que una mala y cara cena, o una habitación sucia que también es muy cara. El asunto clave es que la masificación en una salida de buceo afecta a un montón de apartados de seguridad y nos quedamos tan tranquilos. Nos quejamos del arroz y las telas de araña, pero no ponemos el grito en el cielo en el instante que detectamos el más mínimo fallo que pueda afectar a la seguridad del buceador.

Desgraciadamente esto no sólo ocurre en el centro de mi amigo, es un mal que aqueja a muchos negocios de servicios para el buceador en la costa española.

 
 
 
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