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los caminantes de lembeh

Fondos de arena negra Fondos de arena negra    (02-11-08) En nuestro largo periplo por los mares de Indonesia nos sumergimos en las oscuras aguas del Estrecho de Lembeh, morada de extrañas criaturas que caminan por fondos de negra arena volcánica. Un mundo irreal, producto de la contaminación y las corrientes donde los peces no nadan, caminan.

   De nuevo, guiados por nuestro amigo Miguel Fuster de Atlántida Sub, vamos a sumergirnos en las aguas del Estrecho de Lembeh, un canal de casi 2 kilómetros de ancho y 16 de largo, que separa Sulawesi de la Isla de Lembeh, muy cerca de la línea del Ecuador, en pleno corazón de los mares de Indonesia.

   Cámara en mano, con el equipo de Deep Blue-Video, durante nuestras inmersiones para la filmación de un documental vamos a descubrir un mundo casi irreal, muy distinto a lo que es habitual en los arrecifes ecuatoriales, siempre llenos de color y vida. Estamos ante una especie de “oscuro” paraíso para los amantes del buceo, reconocido como del epicentro del muck diving en la Tierra.

Epicentro del "muck diving" Epicentro del "muck diving"    La contaminación que acumula el Estrecho, debida a las grandes poblaciones e industrias que vierten directamente sus deshechos al mar, aparte del intenso tráfico marítimo, han convertido Lembeh en un lugar de aguas oscuras, a veces turbias, con playas y fondos de negra arena de origen volcánico.

    En este entorno hostil no existen grandes formaciones coralíferas, ni la exuberante vida de los arrecifes. Parece un mundo oscuro, desolado y aparentemente despoblado… Pero nada más lejos de la realidad. En este poco atractivo hábitat vamos a encontrar las más extrañas criaturas, cuya mayoría se arrastra por el fondo, animales que no se ven en ninguna otra zona del planeta. La vida submarina del Estrecho de Lembeh es tan extravagante como sofisticada.

aprender a "ver lo que se mira"

Cangrejo Ermitaño Cangrejo Ermitaño     Pero, lo primero que hay que aprender en Lembeh es a mirar; mirar y ver. La primera impresión es que no hay nada más que oscura tierra y sedimentos. Nos han dicho que están ahí, que los caminantes de Lembeh se han adaptado al entorno… hasta que descubrimos unos penetrantes ojos… observándonos… Es un ermitaño escondido en su concha, medio enterrado. Aprendemos la primera lección de por qué, aquí, el camuflaje es esencial para sobrevivir.

    No tardamos en habituarnos a que cada cosa con forma de hoja, piedra, pólipo, coral, esponja… puede ser un pez. Viendo el panorama, se entiende por qué los habitantes del Estrecho han tenido que evolucionar sus aletas dorsales y pectorales, para caminar o correr, más que para nadar. La respuesta está en que la mayoría del alimento que pueden encontrar las criaturas de Lembeh está en el fondo, semienterrado en el oscuro y pedregoso sustrato.

"Pegasus" "Pegasus"     Uno de los peces más llamativos y de gran personalidad (que se dejó filmar y, casi, entrevistar) era algo similar a un pájaro Pegasus. Conocido como pez dragón, que ha desarrollado sus aletas dorsales como si fueran las alas de un murciélago, mientras que las aletas pectorales son como pequeñas patas con dedos, con los que se impulsa.

    Los lugares para esconderse escasean en la zona, pero se adaptan al medio, como otras muchas especies, cambiando el aspecto de su piel, para imitar el color y textura del suelo por el que se desplazan. Es un experto removedor de fondos que busca y encuentra todo el alimento que necesita bajo el sustrato de arenas negras. Cuando siente peligro, se queda inmóvil hasta que apenas se le distingue del entorno; un buen camuflaje que aumenta sus posibilidades de supervivencia.

dejarse mecer por la corriente

    Otra de las especies comunes de Lembeh experta en pasar desapercibida es la de los peces hoja. Son capaces de permanecer inmóviles, dejándose mecer por la corriente, como si se tratara de hojas viejas suspendidas en el agua, con su cabeza hacia abajo, de forma oblicua al fondo de arena volcánica.

Pez Hoja Pez Hoja     Sólo cuando se desplaza (como no, a saltos) impulsado por sus dorsales y moviéndose a favor de la corriente, se puede apreciar que realmente es un pez. Ya sea sobre la arena del fondo, o entre rocas, siempre sabrá camuflarse e integrarse con el entorno. Nos encontramos con un ejemplar cubierto de algas que, dejándose mecer por la corriente, aguardaba pacientemente a la espera de que pequeños peces pasasen cerca de él, para abrir una gigantesca boca y succionar a la presa en un milisegundo.

    Como su nombre indica, la forma del cuerpo recuerda a la de una hoja de árbol o arbusto y lo hemos visto cambiar de color en función del estado emocional del pez, adoptando la coloración de una hoja muerta, pardo-rojiza o amarillenta con punteado. Del ojo parten hacia “la cola” tres delgadas líneas de color negro que imitan los nervios de una hoja.

    Poco más allá, corriendo por el desolado fondo, nos llamó la atención una gamba mantis aplastadora, que en su veloz huída, se cruzó con unos erizos de grandes púas que, por cierto, “andaban” sorprendentemente rápido. Estos animales invertebrados, como las estrellas de mar y las esponjas, no tienen sistema respiratorio, captan el oxígeno del agua simplemente por difusión.

vibrantes damiselas en un mundo oscuro

Pez Aguja Palillo Pez Aguja Palillo     Entre sus púas nos encontramos con una “feria en mitad de la desolación” un alegre baile de damiselas solitarias, que se alimentan del plancton depositado en la carcasa de los erizos y, de paso, se protegen debidamente de sus depredadores, a pesar de sus llamativos movimientos.

    Los encuentros con seres extraños son continuos y algunos nos cogen de sorpresa por su rapidez, de nuevo otro claro ejemplo de adaptación y camuflaje: el pez aguja palillo, que se desplaza sobre el vientre a toda velocidad como si fuera una culebra, siempre perfectamente mimetizado con el fondo.

    Sin embargo, siempre hay algo que se sale de la regla. Nos dimos cuenta cuando nos topamos en medio de la nada con un laborioso gusano de fuego, de colores estridentes, que parecía fuera de lugar, buscando tranquilamente su comida en el fondo. “Daba la nota” y no parecía tener necesidad de esconderse de sus depredadores… Y es que su “chulería” está respaldada por un arma letal que le protege: dos hileras de finas agujas venenosas que recorren todo su cuerpo.

Pez Chicharra Pez Chicharra     Otra excepción a la regla la encontramos en un pez ¡que se desplazaba nadando! El pez chicharra (que parece un helicóptero de ataque futurista) es de los pocos que se permiten el lujo de nadar en estas aguas, y lo hace elegantemente, desplegando como alas sus espectaculares aletas dorsales que, por cierto, tienen los bordes repletos de temibles púas venenosas. Esta especie utiliza su aleta caudal como potente impulsor direccional y las aletas pectorales le sirven de “tren de aterrizaje” y para moverse a grandes saltos, dando largos planeos a ras del fondo.

    Tras una larga inmersión, los caminantes de Lembeh nos han enseñado claros y sorprendentes ejemplos de la capacidad de adaptación que tienen estos extraños animales marinos, que viven en un lugar en el que la habilidad de pasar desapercibido es fundamental para sobrevivir en un ambiente tan desolado, en el que escasea el alimento y hay que competir por él.

Temas relacionados en:
http://www.buceo-virtual.com/greportajes/maravillas%20naturaleza/estrecho.html
http://www.buceo-virtual.com/greportajes/maravillas%20naturaleza/elviaje.html
Próximamente, documental sobre “Los caminantes de Lembeh” en: http://www.deepblue-video.com/

Texto y fotos: Jorge Keller - Deep Blue-Video
 
 
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