arrecife sin nombre
(06-04-09) Nuestro nuevo colaborador, Miguel Ángel
Cerezo, nos sumerge en uno de los escenarios de la guerra árabe-israelí,
un cementerio de chatarra bélica poco conocido, que no está
en las guías de buceo, pero que tiene un especial atractivo.
Corre
el año 1956… En una rápida y arrasadora operación de tan sólo
100 horas, bajo el mando del General de Estado Mayor, Moshé
Dayán, toda la Península del Sinaí cae en manos israelíes.
Era el comienzo de la segunda guerra árabe israelí. La nacionalización
del Canal de Suez llevada a cabo por Gamal Abadel Nasser, Coronel
del ejército y presidente de Egipto, fue su detonante.
La decisión política y estratégica con el fin de cortar
el comercio de Israel, perjudica los intereses de Francia y Gran Bretaña, países
que financiaron la infraestructura de esta importante vía artificial de comunicación,
que pierden los privilegios de 12 años de explotación y de Israel, que ve como
se cierra su única salida al Mar Rojo.
El
Canal se había construido con capital francés y participación
egipcia. Por problemas económicos, Egipto vendió sus acciones
a Gran Bretaña. Con este panorama, el presidente Nasser, con
apoyo soviético nacionaliza el Canal de Suez, provocando una
doble intervención militar: por un lado la del Reino Unido
y Francia para salvaguardar sus intereses en la región y por
otro lado la de Israel, que teme por su seguridad y considera
una agresión directa el bloqueo de los estrechos de Tirán que
impide la salida de los barcos israelíes al Mar Rojo.
operaciÓn kadesh
A finales del mes de octubre, en una rápida y audaz ofensiva
sorpresa, en tan sólo 100 horas, el ejército egipcio es derrotado dejando en
manos de Israel toda la Península del Sinaí con la única pérdida de 231 soldados
muertos en combate.
Bajo
las órdenes del General Moshé Dayán, unidades de reserva,
sobre las que se tenían muchas dudas antes de la guerra,
actuaron con eficacia equipadas como único medio de transporte
con autobuses civiles requisados, avanzaron por el desierto
con el apoyo de carros de combate. La defensa egipcia fue
deficiente, por lo que rápidamente se conquistó Sharm el-Sheikh,
en el extremo sur de la península.
El conflicto terminó por presión de EE.UU.
y de la ONU, consiguiendo Israel 10 años de relativa paz hasta
la Guerra de los Seis Días en 1967, con nueva victoria israelí
en el Sinaí.
depÓsito de basura de
la guerra
Si en la primera guerra de 1948
fue la infantería la protagonista, en 1956 lo fueron las unidades acorazadas
y mecanizadas. Mucho material fue destruido o quedó inutilizado, y como por desgracia
sucede a menudo cuando no se sabe que hacer con los restos y el mar está cerca,
acaba todo arrojado allí.
Así es el arrecife sin nombre,
un depósito de basura de la guerra, un lugar sin nombre, porque quiere ser olvidado
por los que allí cambiaron un jardín de corales lleno de vida, por un cementerio
de máquinas de guerra. Un lugar al que no se va, un lugar que no se ve y en el
que la vida, a pesar de todo, se perpetúa.
Muy
cerca del puerto principal de Sharm el-Sheikh, debajo de un
acantilado, se encuentra este fantasmagórico lugar, punto no
considerado de inmersión y por lo tanto no marcado como tal
en las guías, en el que por un momento se cambia la explosión
de color y vida de la que el Mar Rojo hace gala, por un sitio
yermo, despoblado casi por completo de corales, lleno de chatarra,
en el que se puede encontrar mucha vida si se mira bien.
una pared sin coral
La pared de este acantilado
desciende de manera suave hasta una profundidad de unos 35
metros donde se empieza el fondo de arena, encontrándose todos
los vehículos entre los 10 y los 27 metros de profundidad.
Casi sin corales, aunque tímidamente éstos empiezan a colonizar
la maquinaria bélica, se pueden distinguir con toda facilidad
camiones de transporte y carros de combate ligeros probablemente
del tipo Bren Carrier de fabricación inglesa.
Este pequeño blindado muy veloz,
ligero y ágil, vio la luz como prototipo en 1925 en contraposición
a la superada idea de fabricar carros muy blindados y armados,
como los utilizados en la Gran Guerra (1914-1918). Con un sólo
tripulante estaba concebido para la exploración y el transporte
de tropas y artillería. En fabricación desde 1939, han prestado
su servicio en todos los frentes durante la II Guerra Mundial
y muchos años después en los ejércitos de varios países.
Entre este amasijo de hierros,
es fácil divisar peces león, (Pterais volitans) de
tamaño medio que han hecho de estos recovecos su lugar de caza,
algún que otro antias, (Pseudanthias squanipinis),
aquí y allá, un par de anémonas blancas de bulbos, (Entacmaea
quadricolor) adornada con los siempre simpáticos y valientes
peces payaso, (Amphiprion bicinctus). En las grandes
oquedades entre vehículo y vehículo, se pueden observar ejemplares
de buen tamaño de gruñidores (Plectorhinchus gaterinus) y
la siempre impresionante morena gigante, (Gymnothorax javanicus)
Este lugar es muy destacable
del resto del arrecife coralino conservado en estado natural,
por la gran cantidad de invertebrados como los erizos diadema
espinosos (Diadema setosum) que alberga, así como
por ser fácilmente visibles nudibranquios, planarias y gambas
bicolor de la especie Stenopus hispidus.
Siempre es preferible deleitarse
en lugares de absoluta belleza, rebosantes de vida, como los
que ofrece el Mar Rojo en zonas míticas para el buceo como
los arrecifes de Tirán o Ras Mohamed en Sharm el-Sheikh, pero
será curioso de visitar este lugar, eso sí, ¡si te llevan…!
Texto y Fotos: Miguel Ángel Cerezo