(01-12-09) Éste era nuestro tercer viaje a Bali, y escogimos la única zona de buceo que nos quedaba por probar: Tulamben, en la costa Este de la mítica isla indonesa. Atraídos por el más que famoso pecio del Liberty, un barco hundido que cualquier buceador viajero, y no hablemos de un fotógrafo submarino, no puede dejar de recorrer al menos una vez en la vida.
Pero lo que no esperábamos en ningún caso es encontrar también una vida macro de tal nivel, rareza y calidad que poco tiene que envidiar a otras zonas tan conocidas como el estrecho de Lembeh, si bien menos extensa. A las pruebas me remito. Echadle un vistazo a los bichejos.
Para la ocasión, escogimos uno de los mejores hoteles de la zona, el Emerald Tulamben Hotel&Spa, si bien le vendría bien “un lavado de cara” para ser perfecto. El hotel tiene habitaciones de varios precios y estilos, si bien me gustaron mucho más las construidas al estilo balinés y además eran más baratas.
Posee una enorme piscina, un spa, puedes practicar varios deportes en sus grandes jardines, y te organizan excursiones de tierra si lo deseas. Desde el hotel tienes magnificas vistas a una larga playa de arena negra y mirando hacia el interior, la imponente silueta del volcán Gunung Agung. Cuentan con Internet en recepción, lavandería, helipuerto por si eres un submarinista pastoso y karaoke por si eres un buzo horterilla. El restaurante tiene una carta variada y la cocina es de calidad. Por supuesto, como en todo Bali, el servicio es de una amabilidad apabullante.
Además tuvimos la suerte de coincidir con la carrera anual de Jukungs (el barco de pesca típico balines) que esponsoriza el hotel. Labor humanitaria que lleva a cabo el propietario del hotel para ayudar a los pescadores de la zona, mecenazgo que extiende a los pueblos más necesitados de sus alrededores. Algo poco habitual y loable. Pero lo mejor de todo es que cuenta con su propio centro de buceo, situado al lado de la gran piscina.
SUNARI SCUBA DIVING CENTER
Es un centro 5 estrellas PADI fundado en 1995, con compresor propio, y un local moderno y amplio, dotado de DVD con su correspondiente TV, libros de identificación de especies para encontrar después de los buceos el nombre de
aquel bicho tan raro que hemos encontrado debajo de un crinoideo. Utilizan como es habitual botellas de 12 litros aluminio con grifería INT, no tienen Nitrox, pero si alquiler de equipos por si no quieres viajar cargado.
El staff está compuesto por 3 Dive Master y dos personas de apoyo logístico. Tienen una motora con capacidad para 15 personas para llegar a los lugares más lejanos, aunque el buceo en esta área se suele hacer desde tierra como luego veremos. Por supuesto, si lo deseas te dan uno de los innumerables cursos PADI, incluso el de sexador de caballitos de mar, tan buscado.
Las inmersiones pueden ser 4 al día, más la nocturna, pero si no hay un grupo demasiado grande en esos momentos, te montan el buceo a la carta pues son muy flexibles. Una bajadilla cuesta 40 dólares, con equipo completo alquilado son 60. El agua estaba en Octubre a 26/27º, lo cual supone que con un 3mm hay más que suficiente si no sois muy frioleros. La temporada alta coincide con nuestro verano.
LIBERTY: FASCINANTE CON UNA HISTORIA NO MENOS FASCINANTE
Estamos en 1942, concretamente el día 11 de Enero, y la Segunda Guerra Mundial en su apogeo. El USAT Liberty, un carguero americano de 120 metros de eslora navega por el estrecho de Lombok cuando es alcanzado por torpedos de un submarino japonés.
Los daños pusieron al navío en situación crítica, pero un destructor holandés intentó remolcarlo hasta el puerto de Singaraja; las heridas de muerte no le permitieron llegar tan lejos y el barco quedó varado en la playa de Tulambén donde la tripulación pudo descender. Allí permaneció hasta 1963, en el ínterin el barco fue obviamente desvalijado de su cargamento de goma y piezas para el ferrocarril.
Fue en esta última fecha cuando el volcán Gunung Agung hizo erupción arrasando vastos campos de arroz, poblados enteros (matando miles de personas) y llegando su rugiente colada de lava hasta la playa empujando al Liberty unos cuantos metros mar adentro y provocando su hundimiento. La naturaleza, sin saberlo, nos estaba proporcionado uno de los pecios más interesantes del mundo.
Actualmente reposa, paralelo a la playa y dividido en muchos trozos, algunos muy grandes eso si, entre -37 metros y 6 en la parte más cercana a superficie.
Lo primero que llama la atención cuando llegas a la playa de Tulambén es que existe un gran parking, con duchas y picas para lavar el equipo; ya nos hacemos idea del “bisness” que debe mover el pecio. En cuanto aparcas, varios porteadores se acercan a la furgoneta, descargan el equipo, y llevan botellas y demás trastos –encima de la cabeza- hasta la cercana playa. Suelen ser mujeres, a las que he visto llevar hasta 3 botellas al mismo tiempo. Con más cuello que “Chuachenager”…
Se suelen hacer dos inmersiones, con un intervalo en medio obviamente, pero existe un chiringuito donde tomarse un “refresquillo” (templadito, eso si) mientras esperamos que pase el tiempo contemplando el trasiego de centros de buceo, -muchos submarinistas japoneses por cierto-, que convierten la playa hacia mediodía en un hervidero de
buceadores. Mejor ir tempranito.
El pecio es fantástico. Si tenemos suerte con la visibilidad, muy variable, contemplaremos los grandes pedazos de la estructura del buque esparcidos a lo largo de una pendiente de arena negra. Solo empezar la inmersión en la zona del barco menos profunda, veremos que está circundada por un numeroso y siempre presente grupo de jacks dándonos la bienvenida. Los dejamos para luego pues la impaciencia por navegar entre las retorcidas mamparas nos acucia.
El oxidado metal, debido al tiempo transcurrido y a la riqueza de las aguas, está plagado de corales blandos y duros y, por supuesto de peces, a los que en la primera inmersión no hago mucho caso, pero que más adelante apreciaré. Su fotogenia es innegable, pues encontraremos gorgonias de casi dos metros de ancho, corales –blandos y duros- de varios colores y buen tamaño, así como peces cristal en un par de oquedades. Ojos de buey donde espiar en su interior, pasadizos oscuros, formas
fantasmagóricas que evocan el fragor del hundimiento, piezas reconocibles del carguero y bloques de metal doblados por ciclópeas fuerzas.
Necesitareis como mínimo un par de inmersiones para daros cuenta de la magnificencia del Liberty. En la parte de arriba, y ya de vuelta aprovechando para una corta “deco”, encontrareis sobre la arena varios labios dulces sesteando y unas cuantas rayas escarbando en el sustrato en busca de crustáceos para almorzar.
Y si llega un momento en que os aburrís de tanta belleza, el Liberty esconde otro tesoro a su alrededor, que en principio pasa desapercibido cuando nuestra mirada se escapa irremediablemente hacia su ensortijada estructura. En la
negra arena, y junto a pequeños bloques de coral, piedrecillas sueltas, o aisladas anémonas, existe una vida pequeña fascinante y variada.
Desde peces pipa fantasma, gobios con su correspondiente gambita, nudibranquios más galácticos que Ronaldo, hasta caballitos pigmeos. Bien vale dedicarle un par de inmersiones con nuestros objetivos macro. Nuestro Dive Master, armado de su metálico palito, nos ayudará a encontrar lo que nuestro ojo menos educado pasa por alto.
“MUCK DIVE”
El hotel tiene su propio punto de buceo llamado Cactus Point, al que se accede por un corto paseo desde el centro de buceo, es una pared de arrecife que en principio no parece gran cosa, pero que entre 20 y 30 metros ofrece unos grandes ejemplares de gorgonias y corales blandos esplendidos. Además, encontraremos los restos de un par de “bugas” hundidos, un pecio poco habitual, ya casi irreconocibles por sus incrustaciones.
Pero el lugar bien vale una segunda inmersión calzando nuestro objetivo macro, pues encontraremos coloridos gobios, gambitas bailarinas, peces multicolores, también tienen localizado algún pigmeo, y por supuesto nudibranquios, no en vano Bali es uno de los mejores lugares del mundo para observarlos en calidad y cantidad. Y a mi me chiflan.
Pero vamos a la otra sorpresa… En la playa pegada al hotel existen dos o tres puntos de buceo, como Tai Sapi Point, Biri Biri, o Scuba Seraya, que harán las delicias de los aficionados a lo pequeño y extraño. Se sale desde la playa de negra arena, y solo sumergirnos ya empezamos a sorprendernos: erizos multicolores, serpientes de mar, peces sapo diminutos, crinoideos con su gambita y/o su pez propio, peces pipa de varias especies, planarias “fosforito”, etc…
La corriente, como en toda esta zona es nula o ligera, lo que siempre va bien para despejar las nubecillas de arena y barrillo que inexorablemente levantaremos. La pendiente es ligera y va descendiendo hacía cotas más profundas, pero lo mejor suele estar entre 5 y 30 metros, con zonas peladas (aparentemente) y otras con matas de coral, rocas o pequeñas algas como oasis en el pardo arenal.
Nuestro Dive Master, Made Jaya, con su inseparable “varita mágica”, es una Joya Made in Bali (fácil juego de palabras) y va encontrándonos sujetos cada vez más raros que observar y plasmar digitalmente, es un crack, y con una memoria prodigiosa, pues reconoce cada piedra o matojo aparentemente anodino donde hallar aquella especie que le hemos pedido. Solo hay que decirle el nombre, o enseñarle la foto en la guía.
Hay un bicharraco que hace años que se me resiste y le pregunto a Made: ¿no tendrás en “oferta” una gamba arlequín?, Made sonríe y me dice que me espere a la siguiente inmersión. Nos sumergimos y veo que nada directo hacia un montón de corales muertos con una pinta horrible, levanta un cacho, y “voilà” una parejita de “Hymenocera elegans” comiéndose una patita de estrella de mar. Me dejo un par de gigas de la tarjeta en ellas, mientras mi Dive Master espera impaciente a que acabe para enseñarme una preciosa mantis de color verde esmeralda. Si es que no doy abasto, oiga.
Los días llegan a su fin, y toca hacer nuestro “reducido” equipaje y tomar unos cuantos vuelos para llegar a Ambón y embarcar a bordo del Ondina, pero eso es otra historia…
Texto y fotos: Carlos Virgili / RiscK