Buceo Virtual
 
 
 
Buceo Virtual - inmersiÓn del mes - <
     
EL BOMBARDERO SUMERGIDO

    (14-06-11) En aguas californianas hay multitud de pecios interesantes y muy visitados, pero uno de los más desconocidos es el de un P-38, bombardero bimotor ligero de la II Guerra Mundial, que reposa en un lecho de arena a 45 metros de profundidad…

Una de las razones por las que un pecio se hace más interesante es si detrás del hundimiento en sí hay una buena historia, y que además acaba bien. Es el caso de este avión estrellado en 1943 (sin víctimas) en un vuelo de prácticas, que medio siglo después fue encontrado por casualidad.

En la primavera de 1995 una avioneta Cessna 340 con un matrimonio y su piloto a bordo, se estrelló a pocos minutos de aterrizar en la pista de Mission Beach, en medio de una fuerte tormenta. No se supo la localización exacta porque volaba fuera de su plan de ruta, muy bajo, por debajo de la cobertura del radar y, en su última comunicación, el piloto avisaba de una emergencia por pérdida de potencia en los motores y fallos en los instrumentos.

Los medios de búsqueda se pusieron en marcha cuando lo permitió la climatología y el perímetro de búsqueda era enorme, miles de kilómetros cuadrados en los que el pequeño bimotor podía estar hundido en el fondo, entre 20 y 200 metros de profundidad.

Dada la importancia social del matrimonio, él banquero y ella famosa diseñadora, que emprendían un viaje de vacaciones, se sabía de la existencia de joyas en el avión y, sobre todo, una fortuna en cheques de viaje, que convirtieron el pecio en un foco de atención para buscadores de tesoros.

Abandonada la búsqueda oficial, tiempo después la familia decidió recurrir a Dave Miller, un explorador submarino californiano, que puso en marcha a su equipo con toda rapidez. Nada más iniciar la búsqueda, “se encontró” con los restos de un Phantom F-4 y, poco más tarde el P-38G/10LO protagonista de esta página. Dos aviones de la Marina perdidos por las mismas causas en épocas diferentes.

Por supuesto, Miller acabó encontrando la Cessna bimotor semanas después, a unos 10 kilómetros al sur y a 25 metros de profundidad, con los cadáveres de sus ocupantes en el interior. Del botín, si se rescató algo valioso, no hay noticias. Eso sí, el descubridor de los aviones de la Marina de los Estados Unidos mantuvo en secreto las coordenadas de los pecios.

La investigación posterior al descubrimiento de los restos de la Cessna determinó que fue un rayo el causante de que la avioneta perdiera el rumbo y acabara estrellándose en el mar. Respecto al F-4 mutismo absoluto. Este Phantom de los Marines pertenecía a un escuadrón aeronaval y se desconoce la fecha y circunstancias del accidente. Cuando Miller lo encontró el caza ya había sido despojado, probablemente por la propia Marina, de todo lo que se pudiera desmontar… hasta las turbinas. Quedó como un cascarón vacío, como se puede ver en la foto.

UN SECRETO VENDIDO AL MEJOR POSTOR

Corre el rumor de que Miller acabó vendiendo su secreto a un operador que, durante una época, fue el único que llevaba buceadores seleccionados a los pecios del P-38, hundido hacía ya más de 52 años, del Pantom y de la Cessna. Ahora los tres pecios están más solicitados aunque si el más antiguo es el menos reconocible, es el más atractivo y el que más vida acoge.

Los secretos duran poco y ahora el P-38 es más conocido y visitado, aunque aún no aparecen sus coordenadas en las guías; sólo los operadores de Mission Beach y Torrey Pines Beach transportan buceadores al punto de inmersión, que está sin balizar, aunque antaño una boya señalaba el lugar. Ya no está, porque en su momento fue utilizada para subir a la superficie una de las ametralladoras del avión. Cuando se descubrió el expolio, ya no se repuso la boya.

La inmersión requiere mezcla de gases y un buen nivel técnico, porque es el pleno azul, a 45 metros de profundidad y, generalmente, con fuertes corrientes. La planificación es fundamental y no menos la coordinación entre buceadores. Además, en el ascenso no hay un cabo guía firme al que sujetarse y si hay corriente, las paradas de descompresión se complican…

De hecho, las embarcaciones de buceo no fondean en el pecio para evitar daños con las anclas. Una vez “localizado”, a base de sonar y GPS, el Dive Master desciende con un cordel-guía que sujeta al fondo con un simple plomo, junto a los restos del pecio. Luego asciende, informa al grupo de cómo está el entorno y comienza la inmersión… siguiendo ese fino hilo, que nos ayudará a no perdernos en el infinito azul.

EL PECIO EN BREVE

Localización: A una hora de navegación desde Mission Beach en San Diego (California). Sólo operadores chárter de la zona saben las coordenadas y son el único medio de llegar hasta el pecio.
Nivel de buceo: Avanzado en aguas abiertas. Mezcla de gases.
Corrientes: moderadas a fuertes a poca profundidad.
Visibilidad: Generalmente buena, hasta 20 metros.
Profundidad pecio: A 45 metros en un lecho plano de arena.
Fotografía: Recomendado gran angular.
Iluminación: La linterna es herramienta fundamental.
Pesca: Absolutamente prohibida la pesca en cualquier modalidad. Absolutamente prohibido interactuar con fauna marina, que es la mayor atracción del lugar. Los operadores charter insisten constantemente en ello.


Textos: Mark Montoya / CWD

 
 

Arriba
   
  Buceo Virtual - INMERSIÓN DEL MES - <  
 
   
Google