Buceo Virtual
 
 
 
Buceo Virtual - inmersiÓn del mes - <
     
LOS PECIOS DE BURRIANA

Los pecios de Burriana (26-07-11) Nos sumergimos en dos espléndidos pecios en las proximidades del Grao de Burriana, que nos permiten descubrir de forma sencilla y segura las emociones de la exploración de barcos hundidos.

Las costas españolas, tanto las continentales como las de los dos archipiélagos, están bañadas por mares que han tenido, históricamente, una densa presencia humana desde tiempos remotos. Ello permite que, nuestras aguas alberguen numerosos restos sumergidos de las distintas civilizaciones que han pasado por nuestras tierras.

En muchos casos, el inexorable paso del tiempo, aún más radical en el medio marino, ha borrado casi todas las huellas, en otros casos la furia del mar ha destrozado los restos o bien los hundimientos se han producido en zonas de gran profundidad.

Por todo ello, y pese a estos antecedentes, los aficionados al buceo en pecios, no siempre lo tienen fácil para poder sumergirse en restos espectaculares y con condiciones favorables de clima y cota. Por ello los conocidos como “pecios de Burriana”, cerca de Castellón de la Plana, reúnen unas características perfectas para iniciarse en esta apasionante especialidad.

UN BUCEO AL ALCANCE DE TODOS

Los pecios de Burriana A no más de diez minutos de navegación desde el puerto del Grao de Burriana contamos con dos estupendos pecios, con casco de acero y de unas respetables dimensiones, que dan a la zona un interés de primera magnitud para el buceo con restos hundidos.

Las condiciones suelen ser particularmente favorables para la práctica del buceo ya que ambos se encuentran sobre un fondo de 20-21 m, sin posibilidad de descender a mayor profundidad. El mar, en esta zona, nos presenta, habitualmente, su aspecto más bonancible, con la única particularidad de una leve corriente en superficie, en lagunas ocasiones.

 
Los pecios de Burriana
Los pecios de Burriana Los barcos fantasmas de Mogan
Los pecios de Burriana Los barcos fantasmas de Mogan

Además, como luego veremos, la propia estructura de los barcos hace que se exploración sea bastante fácil y segura. Quizás el único problema radique en el fondo sobre el que descansa, una zona arenosa, que no siempre permite la mejor visibilidad; pero que en la mayoría de las ocasiones posibilita un buen buceo.

Como sucede en estos casos, los restos aparecen como un vergel en medio de la nada, creando un pequeño ecosistema donde la vida bulle y se multiplica. La grande y la pequeña se agolpan sobre los restos herrumbrosos y sin separarse mucho de ellos, con lo cual podemos ver mucho en poco espacio, lo que se dice, una inmersión muy rentable.

CALA EGOS

Como ya hemos comentado, se encuentra sobre los 20 m de profundidad y su estado de conservación es regular; aunque esto, lejos de ser un problema, quizás le añade una dosis extra de misterio y, por supuesto, grandes posibilidades gráficas y estéticas.

Los pecios de Burriana El barco se encuentra partido, por un lado la popa con su castillo y restos del puente. Se encuentra ligeramente escorado a estribor. Por otra lado se conserva la proa, con inclinación contraria, esta vez a babor. Da la impresión de que una mano gigantesca lo hubiera retorcido y estrujado. Uniendo ambos lados encontramos los restos de las bodegas, que nos servirán de guía si no acompaña la visibilidad… Los pecios de Burriana

En esta zona de recovecos, podemos adivinar la presencia de un pequeño grupo de langostas. Serán sus antenas sobresaliendo de los amasijos retorcidos, las que no darán la pista. Igualmente buscando con un poco de paciencia en sus numerosos agujeros, también podremos descubrir la presencia de algún que otro congrio.

EL LITRI

El otro gran pecio de la zona, con una eslora de unos 60 m y un muy buen estado de conservación (está entero) es el conocido como El Litri. Descansa sobre un fondo arenoso plácidamente, da la sensación de que en cualquier momento volverá a partir.

 
Los barcos fantasmas de Mogan
Los pecios de Burriana Los barcos fantasmas de Mogan
Los pecios de Burriana Los barcos fantasmas de Mogan

Presenta todo el casco entero, así como el puente y toda su galería exterior, castillo de popa, hélice, cabrestantes, bodegas y sala de máquinas. Es todo visitable, sin problema, salvo la sala de maquinas, particularmente estrecha, por lo que no es recomendable adentrarse en ella.

Los pecios de Burriana El descenso lo realizamos por la proa, que destaca impertérrita sobre el fondo marino. Si descendemos hasta él, impresiona su apuntada silueta, acostumbrada, sin duda, a cortar las olas de nuestros mares. Podemos observar los agujeros de las anclas y restos de las cadenas en el interior, así como los molinetes para su manejo.

Al ser un mercante clásico disponía de una amplia bodega que cubría toda la parte central de la embarcación. La podemos recorrer, aunque con precaución, pues el fondo está lleno de un finísimo limo que se levanta con gran facilidad. Distintas escaleras, permiten el paso a las diferentes cubiertas.

Situados ya en la popa contamos con el puente de mando, donde aún podemos descubrir la presencia de un lavabo, así como una galería que lo rodea y nos lleva hasta la popa con las chimeneas, escotillas y distintos norays para las maniobras de atraque.

 
Los pecios de Burriana
Los pecios de Burriana Los barcos fantasmas de Mogan
Los pecios de Burriana Los barcos fantasmas de Mogan

Si nos dejamos, literalmente, caer al lado de las barandillas que cierran la zona, llegaremos hasta el timón y la hélice, perfectamente conservados y podremos descubrir la presencia Los pecios de Burriana de un pequeño barco de madera, del que se conservan sólo sus cuadernas, como si fuera un mudo esqueleto, testigo de alguna lejana tragedia.

Su nombre “Sabor de mar”, no puede ser más apropiado. Entre sus maderas habitan diferentes peces y si, la suerte acompaña, podremos descubrir a su más curioso inquilino, un impresionante bogavante.

UN IMÁN PARA LA FAUNA

Como antes aludíamos, estos restos sirven de atracción y fijación de la fauna, pudiendo ver numerosos especímenes en sus alrededores, que harán la delicia del buceador que no solo se fije en los restos. Nubes de diferentes espáridos como sargos, mojarras o dentones, revolotean por las zonas exteriores y en las bodegas. Pequeños rascacios se camuflan perfectamente entre los vestigios oxidados, así como varias clases de blenidos. Castañuelas, con sus retoños de un vivo azul, pululan por entre los vanos y ojos de buey.

 
Los pecios de Burriana
Los pecios de Burriana Los barcos fantasmas de Mogan
Los pecios de Burriana Los barcos fantasmas de Mogan

Toda esta apetecible biomasa tiene un claro depredador, un nutrido grupo de serviolas, patrulla incesantemente en los alrededores del pecio. Si nos quedamos quietos a media agua es muy posible que empiecen a rodearnos en una hipnótica maniobra. Mientras en sus interioridades acechan los congrios, algunos de gran tamaño, que huyen ante la presencia de los focos de los submarinistas.

Los pecios de Burriana Pero quizás destaque especialmente, la vida pequeña que atesoran estos viejos despojos. Todo, absolutamente todo el caso y todos los componentes que se conservan, se encuentran cubiertos por una especie de tapiz viviente, compuesto por algas, esponjas, pequeñas clavelinas, gusanos tubícolas, etc, etc.

Sobre ellos, en las parte más umbrías, como las bodegas, aparecen pequeños grupos de gorgonias blancas del género Eunicella, que dan un punto de color en universo parduzco. Algunos cangrejos y gambas también hacen acto de presencia; pero son los nudibranquios, los grandes señores de estos vetustos navíos.

 
Los pecios de Burriana
Los pecios de Burriana Los barcos fantasmas de Mogan
Los pecios de Burriana Los barcos fantasmas de Mogan

Efectivamente la proliferación de estos pequeños y coloristas animales, es, sencillamente, asombrosa. Los hay por todas partes. Podemos encontrar, dependiendo del momento y de la época del año, varias especies. Las más comunes son la Flabellina affinis con su colorido diseño de vivo color rosa y la Cratena peregrina con un elegante diseño a base de blanco, violeta y naranja. Un verdadero placer para la vista, reservado a los “paladares” más exigente que saben mirar y buscar, más allá de las grandes formas.

 

 

Texto y fotos: Juan Carlos García

 
 

Arriba
   
  Buceo Virtual - INMERSIÓN DEL MES - <  
 
   
Google