(08-03-10) Es un lugar salvaje y solitario, donde los grandes encuentros son aún posibles, con unas aguas ricas y diferentes, poco conocidas y no masificadas. Estamos hablando del Mar de Cortés.
La península de Baja California se extiende como un gran apéndice del continente americano, penetrando en pleno océano Pacífico, donde crea un mar interior de 1.300 km de longitud. Fue descubierto en 1533 por Núñez de Guzmán, un oficial de la expedición de Hernán Cortés, que le dará nombre a la región.
El Mar de Cortés representa uno de los más interesantes ecosistemas marinos del mundo, y también uno de los más productivos. Más de 600 especies marinas han sido censadas aquí, de las que más de 200 corresponden a peces y hasta un tercio de los cetáceos del planeta, como la gigantesca ballena azul pueden verse aquí.
La totalidad de esta zona es geológicamente joven y activa. Nos encontramos en las postrimerías de la famosa falla de San Andrés. Es un territorio de vulcanismo activo sumergido, con varios complejos de chimeneas oceánicas y grandes profundidades que llegan a los 3.660 m. en las cotas más profundas.
Todo ello unido a la orografía submarina y a los diferentes regímenes de corrientes, provocan grandes afloramientos de aguas frías, ricas en nutrientes, capaces de alimentar inmensos bancos de peces así como a los grandes filtradores del océano.
Pese a su posición no nos encontramos ante un mar coralino. Las oscilaciones térmicas y el flujo de sedimentos sobre todo en la parte norte, contribuyen a ello. No obstante podemos observar pequeños arrecifes coralinos, islas en la que la vida multicolor hace acto de presencia, con sus clásicos pobladores: lo que unido a la típica fauna del Pacífico tropical, crea una mezcolanza, verdaderamente única.
LOS ISLOTES DE ESPÍRITU SANTO
Uno de los grandes atractivos del Mar de Cortés es la presencia de lobos o leones marinos (Zalophus californianus). Los Islotes constituyen una de las inmersiones más clásicas de la zona. Se trata de varios peñascos situados en la parte norte de la isla de Espíritu Santo. Su silueta nos recuerda a la de un viejo castillo en ruinas.
Cerca ya de las rocas podemos observar varios lobos que se encuentran cómodamente tumbados sobre las piedras, tomando plácidamente el sol. Los animales están muy acostumbrados a la presencia humana aunque hay que tener cuidado ya que los ejemplares más jóvenes son muy juguetones y pueden llegar a quitarnos las gafas.
Por lo demás, la inmersión es muy sencilla y se desarrolla a escasa profundidad. Se trata, simplemente, de dejarse llevar por el curioso comportamiento de los lobos. Es increíble verlos evolucionar en su medio, lejos de los esperpénticos espectáculos a los que se les somete en cautividad.
Los machos destacan por su gran envergadura y por su cabeza prominente. Suelen efectuar apariciones para marcar los límites territoriales, lanzando gruñidos perfectamente audibles bajo el agua, así como la expulsión de burbujas. En la mayoría de los casos no tienen mayor trascendencia, salvo en épocas de celo, donde por razones evidentes se vuelven más agresivos y es mejor evitarlos.
EL BAJO
Cada área de buceo cuenta con un punto especialmente famoso, que en algunos casos se vuelve mítico. En el Mar de Cortés, ese honor corresponde a El Bajo. Como su nombre indica se trata de una pequeña cordillera que surge en medio del fondo marino. Se localiza a unas ocho millas al noreste de Los Islotes. Su acceso desde la Paz, nos llevará entre 2 y 2 horas y media. La aproximación es siempre espectacular, ya sea yendo por los Islotes o bordeando la isla de Espíritu Santo por su lado Este.
La estructura de la seca es longitudinal, en un alineamiento norte-sur que se desarrolla sobre unos 500 m. Posee dos cimas en los extremos y una especie de valle en su parte central. La profundidad en la zona más elevada se sitúa en unos dieciséis metros, mientras que el fondo de los alrededores llega a los 40-50m, para posteriormente desplomarse.
Su fama se ha visto acrecentada por los numerosos documentales submarinos que aquí se ha desarrollado por parte de cineastas americanos como pueda ser Howard Hall o Marty Snyderman. Y es que en El Bajo, casi podríamos decir, que cualquier encuentro es posible, aunque sus grandes estrellas son los tiburones martillo que aquí se concentran.
A LA BÚSQUEDA DEL PEZ MARTILLO
En efecto, una nutrida población de tiburones martillo (Sphyrna lewini) habita en esta zona. Dependiendo de la época del año, los tiburones se encuentran a diferente profundidad y en distintos lugares. Sigue sin estar demasiado claro el porqué de estas concentraciones; pero lo cierto es que si la suerte nos acompaña es una visión imborrable para la retina de cualquier submarinista.
Hay que evitar los grupos numerosos y los ruidos innecesarios ya que, pese a su fiero aspecto y mala fama, se trata de animales tremendamente tímidos que huyen ante la más mínima señal de alarma.
Pero no sólo existen martillos en El Bajo, son numerosos los grandes encuentros que aquí se pueden realizar: tiburones ballena, marlines o grandes marrajos son frecuentes, así como las mantas. Este último es, probablemente, uno de los avistamientos mas anhelados por todos los buceadores. Aquí podemos observar desde las grandes mantas-raya (Manta birostris) hasta diferentes especies de mobulas (Mobula sp). Ambas se encuentran presentes todo el año, aunque son más frecuentes cuando el plancton es más abundante. La Reina, localizada al norte de la isla Cerralvo es un buen lugar para su encuentro, aunque también pueden verse en la propia bahía de La Paz.
La gran cantidad de plancton que se produce en la zona y a la que aludíamos al principio, es la gran causante de su peculiar riqueza biológica. Con esta concentración es normal que se dejen ver los grandes animales que se alimentan de tan diminuto manjar, y en especial uno tan esquivo y misterioso como es el tiburón ballena (Rhincodon typus).
Estos gigantes deambulan habitualmente por todo el Mar de Cortés; pero es en la bahía de La Paz, donde suelen ser más frecuentes los encuentros, y donde fijan su residencia durante algún tiempo.
PECIOS ARRECIFES Y PECES
Después de las grandes emociones, viene bien un poco de relajación. También tenemos lugares para un buceo más sosegado, aunque no menos interesante, donde poder observar a los numerosos y sorprendentes animales de este mar. Una buena ocasión para ello es sumergirse en los diferentes pecios existentes en los alrededores de La Paz.
Algunos han sido hundidos especialmente para atraer a la fauna marina, como puede ser el caso del Aquarius, el Lapas 03 ó el Barco Chino, y otros hundidos de forma accidental como el Salvatierra. En todos los casos se trata de inmersiones sencillas con gran abundancia de vida.
Especialmente interesante es el último citado, el Salvatierra. Se trata de un ferry hundido al chocar con el arrecife Swanne en su camino al puerto. Este arrecife de forma alargada y de escasa profundidad representa un verdadero oasis para la vida y una muestra de la diversidad coralina, no muy frecuente en la zona.
Podemos decir que no existe una sola roca ni una grieta que no se encuentre colonizada: corales (como el endémico coral negro de pólipo amarillo Antipathes galapagensis), gorgonias y esponjas se disputan el espacio, mientras numerosos peces sobrevuelan el lugar.
Varias especies de morenas pueden observarse aquí, meros de increíbles colores y quizás, especialmente, los peces ángel, como el bello pez ángel real y sobre todo el pez ángel de Cortés (Pomacanthus zonipectus) endémico de la zona y verdadero símbolo de este mar bello y salvaje.
Texto y fotos: Juan Carlos García |