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XPU-HA, BUCEO A LA CARTA

Xpu-ha, buceo a la carta Xpu-ha, buceo a la carta     (28-10-10) Tras un viaje de tres semanas, nuestro reportero nos estimula los sentidos con el relato y fotos de un intenso recorrido submarino por México, en sus aguas dulces y saladas. Virgili nos sumerge en los misteriosos cenotes y en el gran azul, entre impresionantes tiburones ballena, pasando por los coloristas arrecifes de la Riviera Maya.

    Vuelvo por tercera vez a la “hija patria”, pero esta vez con un proyecto más ambicioso, realizar un vídeo de emociones fuertes: buceo en arrecife, cenotes, tiburón ballena y gran blanco, todo en menos de 3 semanas en México.

    Para ayudarme, me acompaña en el viaje un “amiguete de toda la vida”, el Sr. David; cargados con más de 100 kg de equipaje nos vamos para el Aeropuerto, más adelante, -y con el material que falta- se uniría a la aventura mi señora, Doña Celia. Por equipo que no quede, parecemos del Nachional Cheografi, oiga.

VISITANDO A LOS CARTWRIGHT

Xpu-ha, buceo a la carta Xpu-ha, buceo a la carta     Para abrir boca nos fuimos el primer día al cenote llamado Jardín del Edén, aunque vulgarmente se conoce como Ponderosa, de allí el jocoso chascarrillo con el que os he obsequiado. Es un cenote ideal para iniciarse, su entrada es una gran laguna de poca profundidad donde nadan una docena de especies de peces diferentes y hasta una tortuga, alimentándose de la abundante vegetación subacuatica que lo tapiza. Vale la pena darse una vuelta, aunque sea con snorkel.

Xpu-ha, buceo a la carta Tortuga     Como únicamente tiene un recorrido marcado, se suele hacer solo una vez y luego se cambia de cueva. Su principal característica es una larga brecha en el costado derecho según se entra, por el cual penetran los majestuosos rayos del sol, creando una cortina de luz que ilumina los varios tipos de manglares que lo adornan. Dentro encontraremos aguas transparentes, zonas con el agua verde turquesa, o coloradas debido a la presencia del acido tanino (el que liberan las raíces de algunas plantas; por si hay algún químico en la sala su formula es: C14H14O11., ¿apasionante no?)

    Lo malo de esta cavidad es que tiene pocas formaciones de estalactitas y estalagmitas, pero a cambio hay una ingente cantidad de fósiles de bichejos marinos. También encontrareis alguna que otra nube de acido, pero nada comparable a lo que más adelante os explicaré… no ahora, no. No seáis impacientes…

Xpu-ha, buceo a la carta Xpu-ha, buceo a la carta
Xpu-ha, buceo a la carta Xpu-ha, buceo a la carta

    En realidad hicimos varios cenotes más, (hay una docena para elegir) pero como ya os los expliqué en otro artículo hace un par de años, no me quiero repetir. Me guardo para el final la joya de la corona; que podéis descubrir en uno de los recuadros de esta página.

    Con el gusanillo de los cenotes ya satisfecho, tomamos el avión con destino a Guadalupe (pero como se decía en una película: “Bueno, pero eso es otra historia…”)

¿NO QUERÍAIS TIBURÓN BALLENA?, TRES TAZAS

Xpu-ha, buceo a la carta Tiburón ballena     Hemos vuelto ya de visitar la isla del Gran Blanco, (que no, que no os lo voy a contar en este artículo, que no cabe todo…) y puesto que ya hemos visto al tiburón más “maloso”, vamos a por el más grande.

    Los de Bahía Divers nos organizan la excursión y nos recomiendan que en vez de ir a la zona donde se ha acudido hasta hace poco, la de Holbox, probemos en la zona cercana a isla Contoy, donde se navega desde hace pocas temporadas. El agua en vez de ser verde, es azul, pero a pesar de haber menos plancton –y por tanto mejor visibilidad- la población de tiburones es habitualmente mayor.

    Hasta ahora me he conformado con verlos en Galápagos a 30 metros de profundidad aleteando como un poseso tras ellos, un par de fotos y vuelta a la pared de la isla de Darwin. Con suerte, dos ejemplares diferentes en la misma inmersión.

    Al llegar a la zona de embarque, un pequeño puerto al lado de Cancún, arrugamos el morro; decenas de furgonetas repletas de guiris de todo tipo y pelaje…. Ufff, que diferente del Archipiélago, comentamos. Esto parece Port Aventura un domingo de puente.

Xpu-ha, buceo a la carta Tiburón ballena     Reparten a la gente en los barcos, unas 10 personas por embarcación más el patrón, un marinero y un guía. Partimos todos, como en una carrera, hacía el horizonte.

    Después de 45 minutos, vemos a un grupito de barcos con el motor al ralentí a una media milla de proa, en medio de alta mar. No veo nada más… ¿Qué cuernos harán?

    ¿David, no ves como si la superficie se moviera?, ¡Osti tu! Una aleta doble enfrente, no que son 3… que coño 3, ¡hay 30! Que no, cuenta bien, allí hay otro grupito más, debe haber unos 75 a ojo de buen cubero. La babita empieza a caerme por el ligero neopreno que me he traído (ojo, si no traes tu traje, te obligan a llevar un chaleco salvavidas, algo deshonroso para un buceador que se precie. También te proporcionan ellos el tubo y gafas si no llevas. Y unas aletillas de esas de supermercado playero. Tráete tu propio equipo, hazme caso).

    El mar está bastante en calma, pero un ligero vaivén se siente a bordo. Compartimos “aventura” con una familia guiri (bueno, más guiri que nosotros). Les comento a David y a Celia que frenen sus impulsos y esperen a que la “fruta madura” caiga. Teóricamente, solo pueden bajar al agua dos personas más un guía (el marinero hace las suertes de guía también) por barco. Y hay que ir haciendo turnos. Todo el mundo quiere saltar al agua… Bueno, todos no.

Xpu-ha, buceo a la carta Tiburón ballena     Mi premonición se cumple a los 20 minutos de habernos puesto al pairo, después de haber bajado un par de veces al agua la familia está ko, no solo de nadar con el tubito y el chalequito presos de una comprensible excitación, sino por el bamboleo del barco. Vayan cayendo como moscas. Y lo que es mejor, lo mismo sucede en los barcos de la “competencia”. Miro a mis compañeros, cerramos cremalleras, revisamos ansiosos las cámaras y saltamos al agua. Ahora si.

Xpu-ha, buceo a la carta Tiburón ballena     No pasa ni medio minuto que la guía nos señala a un ejemplar que viene con la boca abierta hacía nosotros; reviso los controles, todo funciona. ¡Dale caña, Torete! El leviatán pasa a nuestro lado indolentemente, algo aburrido ya de ver a pequeños seres de color naranja chapoteando patéticamente a su lado desde hace un rato.

    La visibilidad, a pesar de las dispersas partículas flotantes, es de unos 15 metros, las imágenes solo son buenas cuando el coloso está a unos 5 metros de distancia, antes falta contraste. Pero cuando estás pegado a él y tienes que pedalear hacia atrás para que no te arrolle mirando a través del ocular viendo su reflejo en la superficie es algo que solo un Imagen-Sub puede sentir.

Xpu-ha, buceo a la carta Tiburón ballena     El tiburón ballena se aleja lenta pero poderosamente, nadamos detrás pero pronto aprendemos que esa no es la táctica. Si hay bichos a tutiplén, ¿porque perseguirlos?, es mejor interceptarlos. Sacamos la cocorota fuera del agua, y a unos metros a la derecha vemos su doble aleta fuera del agua, viene en oblicuo; nadamos un poquito en el mismo ángulo y al cabo de un ratito vemos como aparece su silueta.

Xpu-ha, buceo a la carta Tiburón ballena     ¡Rayos y retruécanos! son dos ejemplares juntos, casi en fila. Las tarjetas sacan humo. Ellos navegan sin rumbo fijo, y solo lo cambian, cuando ven a un grupo de humanos flotando en su trayectoria o cuando van a chocar con otro congénere. Aunque el fondo, de arena, está a solo 20 metros la gran mayoría del tiempo están en superficie.

Xpu-ha, buceo a la carta Tiburón ballena     Después de varias nadadas cortas pero intensas, subimos al barco a descansar y cambiar objetivos. Algunas de las otras embarcaciones empiezan a enfilar hacia isla Mujeres  que cae de camino de vuelta hacia puerto. Les han prometido que allí, al abrigo de la isla, podrán hacer snorkel en el arrecife. ¡Ay benditos, como abandonáis una de las maravillas de la naturaleza para ir a ver peces de colorines! ¡Hala, que os vaya bonito!

    Volvemos de nuevo al agua, la guía ya se ha aburrido de nosotros y como ve que no nos ahogamos, nos deja solos; eso si, nos vigila desde la borda, por si nos come el tiburón… Criatura.

Xpu-ha, buceo a la carta Tiburón ballena     Dos “ballenas” vienen en rumbos opuestos, girarán pienso, pero como dos humanos en un pasillo del Metro, los dos tuercen hacía el mismo lado, la colisión es inevitable. Cuando las dos grandes masas chocan, se reparten coletazos de indignación a diestro y siniestro, es mejor no estar muy cerca, estos bichos pesan más que mi fiel can. Entre el “pollo” de espuma, consigo vislumbrar que uno de ellos lleva una marca de identificación en la dorsal. Seguro que algún biólogo disfrutará con ello. Criaturas…

    Subimos a bordo, exhaustos, pero con una sonrisa de Hare Krisna en el “careto”. El capitán nos pregunta si queremos ir a hacer snorkel al arrecife. ¡Ay que se me abren los puntos…! Miro a los guiris, -la mitad de ellos de un color entre rojo (por el sol) y blanco (por el mareo)- y me fijo en la faz de David. Por un momento la piedad asomaba en sus ojos. ¡Que sufran un poco más… que en la Costa Brava no tenemos tiburones ballena! Ni uno, oiga.

    Mi señora, que debe de estar ya mayor, se une al grupo de guiris perjudicados y cae en letargo. Con lo que había sido…

    Vamos de nuevo al agua con la promesa de no estar demasiado rato. Ya solo queda media docena de barcas, y casi todos los bichejos son para nosotros. Estoy cansado, pero sigo aleteando siguiendo la técnica de intercepción. Las imágenes van entrando fluidamente en las tarjetas, una tras otra, y también en mi cerebro. Difícil olvidarlo. Tiburones ballena por todos lados, a veces empiezo a nadar hacia un costado y veo que por el otro vienen 3 juntos, cambio de opinión. Como en el chiste: ¡Organización, coño!

    Los guiris están a punto de suicidarse y hasta David que es más joven que yo, (eso dice), ha tragado agua por el tubillo haciendo de las suyas, y está un poco “tocado”. Vale, vale, vamos a hacer el “canelo” al arrecife…

    De camino a casa me comenta la guía, Doña Nora, que han llegado a ver en una mañana hasta casi 200 ejemplares. ¡Guau!. No quiero ni imaginarme que sería tenerlos todos para mi solito.

    Ahora si, después de casi 3 semanas de estancia, varios aviones, barcos, barcas, taxis, furgonetas, tarántulas y mosquitos, el viaje llega a su fin. Con tristeza nos despedimos del equipo de Bahía Divers que ha compartido con nosotros las maravillas que oculta el mar que baña la enorme península del Yucatan y sus impenetrables selvas. ¿Que otro lugar ofrece la posibilidad de ver arrecifes, cenotes, tiburón blanco y tiburón ballena sin salir del país? Y a ello podemos añadir, leones marinos, mantas raya y peces vela? Pero, como dije antes… “Eso es otra historia…”

    Para más información: www.bahiadivers.com y www.haciendaparadise.com

Texto: Carlos Virgili
Fotos: David Montserrat y C. Virgili / Risck

 

 
 

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