yucatÁn, territorio de cenotes
(03-11-08) La península de Yucatán, está formada
por 3 estados de este vasto y atribulado país que es México.
Campeche, Quintana Roo y el propio Yucatán. Situado en pleno
Golfo de Méjico, justo debajo de la también península de Florida
y a la altura de Cuba, Jamaica, Rep. Dominicana, etc. Es decir,
Caribe en estado puro.
En
esos 3 estados se encuentra, especialmente en los dos últimos,
la mayor concentración de cenotes del planeta. Se calcula que
existen unos 3.000, de los cuales, un tercio están explorados
en mayor o menor parte.
Pero, volvamos al principio, pues siempre habrá alguien
que se preguntará: ¿Qué es un cenote? Fácil respuesta: Una dolina. Ya estamos...
Vale,
intentemos ser más asequibles, es una depresión geológica que
se suele encontrar en terrenos kársticos (formados por caliza).
Su génesis data de hace más de 15.000 años, en la época de
las glaciaciones.
Imaginemos un gran sistema de ríos subterráneos en la
selva en un terreno fácilmente erosionable como es la tierra caliza. La corriente
de agua en aquellas zonas más susceptibles de ser erosionadas va formando grandes
cavernas sumergidas, con el devenir de los años, alguna zona cercana a la superficie
cederá debido al debilitamiento de la estructura produciéndose un derrumbe y
desvelando el agua dulce que se halla bajo el subsuelo.
Hay
cenotes de varios tipos, pero los más conocidos son los típicamente
circulares, como una gran alberca en medio de la jungla (estos
son los que se suelen encontrar en la zona del norte de la
Península (Mérida) y luego los semiabiertos, que acostumbran
a tener una entrada pequeña o de mediano tamaño en la roca;
estos son los más habituales en la zona costera (zona de
Tulum o Akumal)
Aunque Yucatán es el paraíso
del buceador de cenotes, también se pueden encontrar en la
cercana Belize, Florida, Cuba o incluso en Australia, pero
en mucho menor numero.
Su nombre proviene de la palabra
maya “tzonot” que significa sagrado. Los cenotes eran de gran
importancia en la extinta y rica cultura maya, no en vano su
vida dependía de ellos, pues era su reserva casi inagotable
de agua, y también un lugar para los sacrificios, algo muy
presente en sus celebraciones. (Se han encontrado restos humanos
y utensilios de esta fascinante cultura en varios de ellos)
playa del carmen
Escogimos este lugar para huir
de algo tan monstruoso como Cancún (se lo regalamos entero a la Esteban…) y porque
desde este lugar se puede bucear tanto en Isla Mujeres (con un viajecillo de
menos de una hora), coger el Ferry a Cozumel, desplazarse en vehiculo hacia el
Sur en pos de los cenotes, o sumergirse en los arrecifes de la propia Playa del
Carmen. Un lugar estratégico pues.
Seleccionamos como Centro de buceo
el de Phantom Divers. Quizás no es el centro más lujoso y/o más grande
de la zona, pero está situado junto a la playa, y todo su staff se desvive por
hacer tus buceos placenteros y seguros, y no todo es apariencia en esta vida.
El buen rollo (buena onda, como dicen ellos) es primordial para estar a gusto
practicando nuestro deporte favorito. Y su logo es francamente original, me gusta.
Además
se ocupan de buscarte alojamiento, ayudarte a alquilar un coche,
preparar una excursión o a hacer la Declaración de Renta. Solo
tienes que pedir…. Sus precios son asequibles y cuentan con
3 embarcaciones distintas para dividir los grupos en función
de su nivel y evitar la masificación que encontrarás en otros
lugares. No en vano se dedican a este negocio desde ¡1983!.
en las entraÑas de la riviera
maya
Aunque buceamos en mar abierto,
nuestra intención primordial era vivir las sensaciones de sumergirnos
en las transparentes aguas de los cenotes. Para ello los de Phantom
Divers colaboran con uno de los mejores guías de la zona,
Mario, un “cenotero” de toda la vida, con cientos de exploraciones
a sus espaldas.
Su furgoneta quizás necesita
un “new look” (en eso estaba cuando le visitamos en Septiembre)
debido al trote que reciben los vehículos en los no siempre
cuidados caminos de acceso a los cenotes, pero sus conocimientos,
amabilidad y cooperación hacen que te sientas como en una limusina.
Gracias, Mario.
Las excursiones parten desde
el Centro de Buceo. Dos botellas de aluminio de 12 litros son
más que suficientes, aún siguiendo la conocida regla de los
3/3, para disfrutar de una de estas maravillas de la naturaleza.
El viaje puede durar entre
media hora o una hora por una autovía de varios carriles. Luego
el tema se suele complicar un poco, puesto que los cenotes
se hallan en medio de la jungla y suelen pertenecer a una comunidad
que los explota y los “mantiene”.
Vuestro guía pagará en el acceso
la tarifa pertinente por acceder al cenote y usar sus servicios,
que no son muchos, (y la verdad, con lo que recaudan podrían
mejorar). Suelen encontrarse unos WC de obra o de madera (más
o menos limpios, según el lugar) y unas mesas/ bancos en la
zona de parking destinados a comerse un bocadillo entre inmersiones
y/o a dejar los equipos mientras nos cambiamos.
"moscos" grandes como portaaviones
La zona de parking puede tener
tres enemigos temibles: un esplendoroso sol, una alta humedad,
y los “moscos” (mosquitos tamaño portaaviones) que amargaran
tu existencia. No están a todas horas y depende de la época
del año son más numerosos o casi ausentes. Llévate tu repelente
y procura cambiarte rápido y no dejar demasiada zona de tu
anatomía expuesta a los vampiros.
Desde el parking, suele haber
un corto camino con el equipo y la botella a cuestas, casi
siempre de bajada (más o menos complicada según el cenote)
hasta la entrada que acostumbra a estar acondicionada para
acabar de prepararse. (En determinados cenotes, la entrada
puede ser mucho más complicada, ya sea saltando desde el borde
del “cráter” o bajando el equipo con cuerdas)
En algunos coincidiremos con
gente haciendo snorkel en superficie. Es también importante
la hora en que lleguemos y el destino, pues los más famosos
como Dos Ojos suelen estar muy solicitados y puede ser un poco
molesto bucear tan masificadamente. Amén de que el agua se
remueve más y puede perder su prístina claridad. No es nada
raro encontrar visibilidades de más de ¡100 metros!
Por supuesto, es obligatorio
bucear con un guía experto. En más de un cenote, y en el límite
de penetración con titulación deportiva, verás un cartel con
la figura de la muerte o una calavera, advirtiendo que en estos
complejos subterráneos han muerto más de ¡300! submarinistas
debido a sus imprudencias. No aumentemos la cifra...
La zona “visitable” para todo
buzo con un titulo ordinario suele estar alrededor de los 60
metros de las zonas de escape (cualquier abertura que nos permita
salir a respirar al exterior). Aunque vayamos con guía, veremos
enseguida que el recorrido se halla marcado con un hilo de
Ariadna (hilo guía) para evitar sorpresas. Debemos nadar cerca
de él, pero sin tocarlo. Los grupos son, como máximo de 4 personas
más el guía.
cuidado con los aleteos: sin
remover los fondos de sedimentos
Por supuesto es esencial seguir
una correcta técnica de aleteo. Puede ser de dos tipos: Juntando
horizontalmente las piernas como al nadar estilo “rana”, o
aleteando de arriba abajo, pero con las rodillas flexionadas
90º.
De esta manera evitaremos remover
el fondo compuesto de sedimentos de caliza que rápidamente
enturbiarían la visibilidad que es obviamente como la de una
piscina (sin niños). Dado que las corrientes son prácticamente
inexistentes, el esfuerzo natatorio es muy ligero, eso compensa
el cambio de técnica.
En cuanto al equipo, ya hemos
visto el tanque que se usa (el instructor va con un bibotella),
y respecto a los plomos, al estar en agua dulce, podemos prescindir
de un par de kilos pero, personalmente prefiero no ser demasiado
optimista sacando peso, puesto que al estar buceando casi todo
el tiempo entre -12 y 0 metros es fácil, para aquellos con
menos experiencia, el ascender hacia arriba sin control si
vamos muy justos. Sobre todo en la oscuridad.
El chichón es lo de menos.
Lo que realmente importa es que vuestro error técnico puede
destruir en un segundo, lo que la naturaleza ha tardado millones
de años en crear. En determinadas zonas, hay cientos de pequeñas
estalactitas, frágiles dedos que pueden quebrarse con un simple
golpe con la botella o la cabeza. Imperdonable.
Por supuesto, es necesario
ir provisto de un foco o linterna (mucho mejor por duplicado)
y un traje de neopreno, pues aunque el agua suele estar entre
24º y 26º, como nos movemos lentamente, se suele coger frío.
Recomiendo un 5 mm, aunque mucha gente bucea con seco o semiseco.
impresionante juego de luces
Obviamente estas formaciones
geológicas, unido a la fantasmagórica belleza de las cavernas
y la sensación de estar flotando en la nada, son los principales
atractivos de los cenotes. Pero no los únicos. Los juegos de
luces, en función del tiempo exterior y la hora del día, pueden
llegar a ser “alucinógenos”. Ver como un rayo de luz de estrecho
haz surge del techo de la caverna, penetra en el agua, e ilumina
una enorme y labrada estalagmita anclada en el fondo puede
hacernos perder la noción del tiempo de inmersión.
Aunque parezca mentira en estos
sistemas, no solo encontraremos agua e inerte roca. En determinados
puntos observaremos fósiles de conchas, erizos, y otros animales
marinos. No en vano, hace millones de años estas cuevas estaban
sumergidas bajo el Océano, que en su momento se retiró dejando
espacio al agua de lluvia que formaría las estalactitas por
filtración. Para posteriormente, quedar totalmente anegadas
por el agua dulce.
Especialmente en las zonas
de entrada, encontramos diferentes tipos de peces, esponjas
o invertebrados como el cangrejo de río. En el oscuro interior,
moran varias especies de peces, incluido uno ciego totalmente
blanco que me recordó los cangrejos albinos de los Jameos del
Agua. En los cenotes “contaminados” con agua marina por su
proximidad a la costa, también hallaremos especies de mar adentro.
Acabada la inmersión se suele
hacer una parada de una hora, tiempo suficiente para cambiar
equipos, comentar extasiados lo que hemos visto y reponer fuerzas.
La segunda inmersión se acostumbra a hacer variando el recorrido,
pues la mayoría de cenotes son enormes y dan mucho juego.
Si buscas algo diferente. Hazte
cenotero. “Be water my friend”.
Texto y Fotos: Carlos Virgili / Risck