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(04-04-11) El acuario de Zaragoza representa una oportunidad única para conocer el mundo fluvial y su fauna autóctona, en muchas ocasiones verdaderamente deslumbrante y de gran interés.
La Exposición Universal de Zaragoza, celebrada en el año 2008, tenía como motivo central el agua, al fin y al cabo se desarrolló a la orilla del Ebro. Una de sus máximas atracciones fue, sin duda, el gran acuario fluvial que se creó para tal evento. En una decisión muy acertada, esta instalación nació con ánimo de permanencia, no siendo desmantelada al final del evento. De esta forma la capital aragonesa ha ganado un espacio único en España, dedicado a la fauna de los ríos y lagos del planeta.
unos ecosistemas muy amenazados
Las corrientes de agua dulce, ya sean ríos o lagos, se encuentran entre los ecosistemas más frágiles y amenazados del planeta. Su estrecha vecindad con los espacios humanos hacen que tenga, sobre todo en sus cursos medios y bajos, un grado de degeneración, en muchos casos irreversible. Contaminación, sobreexplotación tanto hídrica como pesquera, represamientos y destrucciones del hábitat, hacen que nos encontremos ante estructuras, en la mayoría de las ocasiones, irrecuperables.
Estos cauces fluviales atesoran una rica biodiversidad, en muchos casos escasamente conocida, cuando no directamente ignorada. La variedad de formas, especies y tamaños de esta fauna de agua dulce, resiste perfectamente la comparación con sus congéneres marinos. En el gran desarrollo que en los últimos años han tenido los acuarios, la presencia de peces de agua dulce ha sido siempre simbólica, por no decir nula. Parece como si la existencia de estas formas de vida se limitase al clásico pescador de caña o los fanáticos de la acuariofília; pero hay mucho más.
un acuario muy diferente
Nos encontramos ante el mayor acuario fluvial de Europa y el tercero del mundo en esta categoría. El edificio, obra del arquitecto Alvaro Planchuelo, se encuentra en la zona central de la antigua Expo. Su sobrio exterior se ve salpicado por unas enormes cascadas que se desprenden desde su parte superior, recorriendo toda la fachada, un verdadero alarde técnico que nos invita a descubrir su fascinante interior. Con un presupuesto cercano a los 20 millones de euros, su ejecución corrió a cargo de la empresa francesa Coutant Aquariums, también responsable de la construcción del Oceanográfico de Valencia y del acuario de La Rochelle.
Hemos de remarcar el carácter fluvial de la instalación, más hoy, si cabe, que en su inauguración. Han sido suprimidas algunas especies marinas existentes en su día, ganando en seriedad para sus fines previstos. Pero no sólo hablamos de peces, ya que el acuario de Zaragoza, cuenta con una nutrida representación de reptiles, anfibios y hasta de primates, como luego tendremos ocasión de ver.
La instalación se vertebra alrededor de una gran tanque de 1,8 millones de litros: el gran río del mundo que tendremos ocasión de ir disfrutando de sus distintos recovecos a lo largo del recorrido. Cinco grandes áreas biogeográficas, que se centran en algunos de los grandes y más representativos cauces fluviales del planeta, desarrollan la exposición. El Mekong seria el representante de la región indomalaya, el Nilo de Africa, el Amazona de la neotropical y el Murray-Darling de Oceanía, no pudiendo faltar el Ebro como exponente de la región holártica. Un total de más de 5.000 ejemplares de 300 especies, se reparten en el recinto.
los grandes rÍos
El recorrido se inicia en el siempre enigmático río Nilo, donde podemos ver una representación de los interesantísimos ecosistemas lacustres Malawi y Tanganica, con sus variopintos cíclidos. Otra rareza digna de mencionarse en la posibilidad de de ver a los curiosos saltarines del fango (Periohthalmus sp)
Pero sin duda una de las grandes atracciones de todo el recinto es la pareja de cocodrilos del Nilo. Disponen de una gran instalación que nos permite observarlos, con la única separación de un acrílico tanto en tierra como debajo el agua, lo que da imágenes de una gran espectacularidad. A continuación nos adentramos en el Mekong con peces conocidos para los aficionados a la acuarística como pueden ser lo conocidos gupis, guramis y carpas doradas.
Pero sin duda uno de los platos fuertes es penetrar en el misterioso y grandioso río Amazonas, donde una cuidada recreación nos permitirá pasar de sus aguas caudalosas, a sus remansos y poder llegar hasta las altas copas de los bosques de ribera. Junto a peces como los rutilantes neones o los siempre elegantes escalares y peces disco, nos encontramos con especies muy exóticas, como puede ser el cajaro (Phractocepahles haemaliopterus) un tipo pez gato de brillantes colores o los interesantes arowanas (Osteoglossum bicirrhosu), cuyo aspecto y costumbres nos hacen retroceder a los orígenes de los peces.
En un segundo nivel podemos disfrutar de la presencia de unos huéspedes llegados recientemente como son los titis de cara blanca o de Geoffroy, perfectamente adaptados a la instalación como lo demuestra su reciente reproducción. También es interesante ver varios ejemplares de tortugas como la espectacular Mata-mata, de extraño aspecto y de gran voracidad
desde las antÍpodas hasta casa
Podemos contemplar una fauna muy exótica de peces, anfibios y reptiles en la zona dedicada a los ríos australianos Darling y Murray. Desde la ranas hasta eslizones, pasando por el exótico clamidosaurio y la sorprendente tortuga cuello de serpiente. Tal vez, por su espectacular colorido, destaquen especialmente los cangrejos azules australianos (Cherax quadricarinatus), una verdadera joya en los ríos del la isla continente.
Por fin llegamos a zonas más conocidas, pero no por ello, menos interesantes. Nos adentramos en los dominios del Ebro, nuestro gran río. Aquí las especies son más conocidas, algunas autóctonas y otras foráneas, carpas, siluros, blenios cachos o tencas, se distribuyen en los acuarios. Contamos como curiosidad con un tanque repleto de esturiones que se encontraban en nuestro río hasta mediados del siglo pasado (aunque la especie aquí representada sea el conocido esturión siberiano Acipemser baeri). Pero sin duda las grandes estrellas de esta zona son la pareja de nutrias residentes, un verdadero espectáculo (ver recuadro)
buceando en el gran rÍo del mundo
Como antes comentábamos, toda la instalación gira alrededor de una gran tanque central, denominado el gran río del mundo, que pretende ser una especie de cauce primigenio donde se han juntado especies variadas de distintos ámbitos geográficos que no conviven de manera natural, creándose una visión espectacular. La forma de este gran acuario es muy original, pues presenta una forma alargada de más de 40 m, de longitud y unos sorprendentes 9 m de profundidad, una cota raramente alcanzada por este tipo de instalaciones. Todo ello permite un diseño digamos que accidentado, imitando la morfología de cualquier corriente tropical, con zonas más estrechas, diferentes profundidades y cuevas, que unido a la luz y la ambientación, a base de grandes troncos, nos trasladan fácilmente a este tipo de aguas.
En cuanto nos sumergirnos viene a nuestro encuentro un nutrido grupo de arapaimas (Arapaima gigas). Se trata de un gran pez originario de la cuenca amazónica, y uno de los más grandes de agua dulce, puede llegar a medir más de 3 m y alcanzar los 250 kg de peso. Aquí nos encontramos con ejemplares cercanos al 1,8 m. Se muestran bastante confiadas hacia el buceador y esa cercanía nos permite disfrutar de su diseño estilizado, perfecto para navegar por las raíces y bosques sumergidos. En el fondo podemos contemplar un nutrido cardumen de ciclasomas (Cichlasoma citrinellus) de un blanco inmaculado, que se desenvuelven escondiéndose entre las estructuras de la instalación. Es fácil quedarse absorto y no darse cuenta de que no estamos en la naturaleza, sólo los grandes paneles acrílicos y la sorpresa de los visitantes, nos hacen retornar a la realidad.
Existen más especies en el tanque, que se distribuyen a lo largo de él, gracias a los distintos ambientes recreados y a los que antes aludíamos. Así por ejemplo, en una especie de estrechamiento que simula una pequeña oquedad es el lugar preferido para los peces gatos asiáticos, que parecen a gusto en la penumbra. En las zonas menos iluminadas podemos encontrar a las tilapias, al tiburón tailandés o a grandes pacues (Colossoma macropomum) cercanos parientes de las pirañas, pero de hábitos alimenticios hervíboros.
Fruto de lo inocuo de esta práctica es que al principio de las operaciones de buceo no se contaban más de 3 ó 4 tiburones sedosos. A día de hoy superan ampliamente la veintena y lo más importante: no presentan una dependencia trófica del hombre. Es poco el pescado que se les da, tan solo raspas y cabeza y en épocas de paso de los túnidos abandonan la zona, mayoritariamente, para depredar salvajemente sobre estos peces.
Agradecimiento: Queremos agradecer a Armando Palacio, director técnico del Acuario de Zaragoza, todas las facilidades prestadas para la realización de este reportaje
Texto y fotos: Juan Carlos García
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