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combustibles a base de algas

(11-06-08) La crisis energética ha reactivado la búsqueda de combustibles alternativos a los derivados del petróleo. La solución de obtener gasóleos a partir de cultivos vegetales, como soja, maíz, arroz, etc., se muestra poco viable ante la repercusión que está teniendo en los mercados alimentarios. Ahora, la gran alternativa parece ser el cultivo y procesado de algas.

Distintas especies de algas Distintas especies de algas     Está claro que los intereses comerciales y políticos manejan la producción y precios de los combustibles de origen fósil. El petróleo manda y los grandes poderes no han permitido hasta hace poco el desarrollo de grandes proyectos para producir combustibles que no dependan del petróleo como base.

    Las grandes marcas de automóviles e industrias paralelas no han desarrollado al 100% grandes planes de energías alternativas, precisamente por esa dependencia “política” del petróleo. Mientras se dan los primeros avances prometedores en pilas de combustible, motores de hidrógeno y combinados híbridos, también se buscan nuevas fuentes energéticas en la vida vegetal.

    El desastre económico que han creado los biocombustibles en diferentes sectores propicia retomar unas investigaciones que se iniciaron en 1978 y se abandonaron casi dos décadas después “ante los escasos resultados”. Hablamos de la iniciativa estadounidense, el “Programa de Especies Acuáticas”, que se inició en plena crisis petrolífera, que costó en un principio 25 millones de dólares y que acabó “en la papelera” ante la recuperación y bonanza económica y social de finales de los 90, época en que se derrochaba el abundante oro negro y se rechazaban, por cuestiones políticas y financieras, otras alternativas.

Motor híbrido Motor híbrido     Nadie sabe cuál será la energía renovable que triunfe en los próximos años, por lo que los inversores tienen que cubrir todas las posibilidades, incluidas las algas. Algunos emprendedores pioneros ya han invertido muchos millones de euros en este tipo de proyectos, cada vez más numerosos, y en algunos casos sorprendentes.

    Los científicos de la Universidad de Berkeley, han trabajado con una especie de alga, la Chlamydomonas reinhardtii, la cual libera hidrógeno en vez de CO2 cuando no tiene suficiente oxígeno. Por lo tanto, se trataría de crear grandes contenedores para estas algas, en unas condiciones que les permitan sobrevivir pero generando un hidrógeno que luego se podría utilizar en el mismo lugar de su producción. Sus responsables estiman que, una vez optimizado el proceso, una de estas piscinas de diez metros de diámetro podría suministrar hidrógeno para el consumo semanal de una docena de coches.

las algas mÁs rentables que los agrocombustibles

Biodiesel Distintas especies de algas      No obstante, la mayor parte de las investigaciones se centran en las propiedades de las algas para producir un aceite que puede ser utilizado posteriormente como biocombustible. En este caso, las ventajas son muy diversas, según sus defensores. La productividad de las algas es mucho mayor que la de otros elementos vegetales utilizados en la actualidad para producir gasolinas. Así, dependiendo de la especie de alga y de la eficiencia del sistema, una hectárea de algas puede producir entre 30 y 250 veces más aceite que una hectárea de soja, por ejemplo.

    Por otra parte, las algas no son utilizadas de manera generalizada como alimento, pudiendo crecer con agua salada o no potable y en terrenos desaprovechados para uso agrícola. Por ello, su explotación masiva no interferiría con la producción alimenticia, como ocurre con otros biocombustibles. Además, el biodiésel procedente de algas no es tóxico (no contiene sulfuros ni sulfatos) y es altamente biodegradable.

Bioreactores Bioreactores      Asimismo, los productos derivados de las algas podrían tener más aplicaciones para industrias como la plástica, la farmacéutica o la alimentaria. En otros casos, el cultivo de algas que producen más carbohidratos y menos aceite, podrían utilizarse para generar etanol, un tipo de alcohol que también se utiliza como biocombustible. Los expertos incluso afirman que estos procesos podrían trasladarse a las refinerías para reproducir los productos elaborados con petróleo.

    Los científicos tienen así por delante algunos desafíos a los que hacer frente, como dar con la especie de alga que contenga la mayor densidad de aceite y crezca lo más rápido posible. Por otro lado, un informe publicado el año pasado por la agencia gubernamental británica Global Watch indicaba que una de las grandes dificultades de trabajar con algas es su alto contenido en agua, lo que conlleva problemas en su manipulación, extracción de su contenido útil y transporte.

a vueltas con el lugar idÓneo para el cultivo

   Asimismo, el lugar idóneo para garantizar el crecimiento de estos organismos es otro elemento que trae de cabeza a los especialistas. Las algas se comportan como pequeñas biosferas en las que si se modifica un elemento se alteran sus condiciones iniciales. Por ejemplo, si se multiplican demasiado rápido, pueden acabar muriendo al agotar su sustento. Por otro lado, la entrada de algún organismo extraño en el cultivo puede provocar modificaciones graves que lo echen a perder .

Cultivo de algas Motor híbrido     Por ello, los investigadores todavía no se ponen deacuerdo sobre cuál puede ser el mejor método de cultivo. Los estanques abiertos son más económicos que los controlados, pero tienen más riesgos de resultar alterados por algún elemento extraño. Una alternativa a estos sistemas es el cultivo en minas experimentales, donde el control que ofrece este ambiente cerrado presenta más ventajas que el inconveniente de perder la luz solar directa.

    Por otra parte, los defensores de los avances en biotecnología confían en que podrían desarrollarse algas a la carta o mezclar especies naturales, que permitirían facilitar su cultivo y aumentar su rendimiento. Asimismo, las investigaciones genéticas podrían ayudar a conocer mejor los sistemas de producción de aceite en las algas.

    En cualquier caso, los expertos consideran que el éxito de los biocombustibles basados en las algas, al igual que otros combustibles alternativos, dependerá de la evolución de los precios del petróleo, si refleja realmente sus costes medioambientales y, sobre todo, si las presiones políticas lo permiten.

Textos: Guadalupe Romero

 
 

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