(PD-BV / 03-1208) Comenzó en
Poznan (Polonia), la XIV Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático
(UNFCCC) con la asistencia de 192 países que debatirán sobre
el sombrío futuro del planeta.
Entre el pesimismo por la crisis económica
mundial, que puede bloquear un nuevo acuerdo sobre clima, y la
esperanza de que Barack Obama involucre a EEUU en la lucha contra
el calentamiento global, el primer ministro
polaco, Donald Tusk, inauguraba la Conferencia con un contundente
mensaje: “Los científicos comparten la visión de que un aumento
de temperatura superior a dos grados tendrá consecuencias irreversibles
en prácticamente todos los ecosistemas”.
La Conferencia
es un paso previo a las negociaciones que deben concluir el próximo
año en Copenhague, con un nuevo acuerdo que sustituya al Protocolo
de Kioto a partir de 2012. El presidente de la conferencia y
ministro de medioambiente, Maciej Nowicki, recordó las innumerables
consecuencias a las que se enfrenta la humanidad si no frena
los actuales índices de contaminación.
“Grandes
sequías e inundaciones, ciclones que incrementarán su poder
destructivo, epidemias, un dramático descenso de la biodiversidad,
conflictos sociales e incluso armados, migraciones a escala
impredecible”. Es la lista de calamidades que enumeró
el ministro polaco y que deberían de ser suficientes para que
los participantes en Poznan superen el obstáculo que supone
la crisis financiera internacional y lleguen a un acuerdo que
permita rebasar el Protocolo de Kioto.
La actual coyuntura económica aparece
como el gran impedimento para este ansiado compromiso, ya que
amenaza con reducir los recursos destinados a la lucha por salvar
el planeta. Según puntualizó el secretario ejecutivo de la UNFCCC,
Yvo de Boer, “es importante que los gobiernos estudien cómo
lograr que las medidas contra el calentamiento global lleguen
a autofinanciarse y conecten estas políticas con la recuperación
de sus economías”.
la crisis reduce los recursos para
salvar el planeta
Lo cierto
es que el contexto de crisis financiera mundial pesa y se deja
notar incluso en la Unión Europea (UE), que intenta liderar la
batalla contra el calentamiento del planeta. Para ello tendrá
que superar la oposición de algunos miembros, como Polonia, que
piden rebajar las medidas ambientales escudándose en la mala
situación económica.
Mientras, desde las Naciones Unidas se
lanza el mensaje de que la crisis será aún mayor si la actual
situación económica se convierte en una excusa y no se toman
urgentemente decisiones efectivas contra el calentamiento global.
Frente a este oscuro
panorama, la reciente victoria del demócrata Obama en las elecciones
presidenciales estadounidenses abre esperanzas de que EEUU se
ponga el mono de trabajo y arrime el hombro en la colosal tarea
de salvar al planeta, sobre todo teniendo en cuenta que Washington
aún no ha ratificado el Protocolo de Kioto.
Aunque Obama no asistirá personalmente
a esta cita, donde la delegación estadounidense seguirá perteneciendo
a la administración Bush, se espera que participen varios congresistas
liderados por el demócrata John Kerry, que representarán al presidente
electo.
la participaciÓn de estados unidos
es imprescindible
Un giro en la postura
de EEUU es determinante para lograr la implicación de las potencias
emergentes (China, India, Brasil, Sudáfrica y México), que contaminan
tanto como las industrializadas, y cuya participación es imprescindible
para definir en Poznan la hoja de ruta que conduzca al mundo
a un Protocolo post-Kioto.
Por su parte, los Estados emergentes
piden acelerar la transferencia tecnológica y el establecimiento
de un fondo de ayudas para luchar contra el calentamiento global,
a la vez que culpan del problema climático al Primer Mundo, y
reclaman su derecho al desarrollo para alcanzar los niveles de
las naciones más ricas.
Así,
será fundamental que la comunidad internacional deje a un lado
sus diferencias y se una para trabajar sobre el plan de acción
acordado en la anterior conferencia de Bali (Indonesia) en 2007,
que pasa por la mitigación, la adaptación, la transferencia tecnológica
y la financiación de medidas para combatir el aumento de temperaturas.
Al encuentro de Poznan, posiblemente la cita medioambiental
más importante en lo que va de siglo, acudirán casi 9.000 delegados de todo
el mundo, entre ellos decenas de ministros de medio ambiente y finanzas, que
debatirán la delicada situación bajo la atenta mirada de casi un millar de
periodistas.
Además, cientos de activistas
de organizaciones ecologistas y representantes de empresas participarán
en las reuniones y mesas redondas sobre el clima, donde también
se oirá la voz de premios Nobel como Al Gore, Lech Walesa y la
keniata Wangari Maathai. Los 40.000 metros cuadrados del recinto
cuentan con 34 salas de conferencia, en las que se condensarán
dos semanas de arduo trabajo en las que el planeta se juega su
futuro.