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(05-06-09) La organización Oceana ha denunciado el grave deterioro
de todos los mares y océanos europeos y exige medidas inmediatas
para detener el colapso de sus recursos pesqueros, la destrucción
de los hábitats marinos y la contaminación que afecta a sus aguas.
Con motivo
del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) y de los Océanos
(8 de junio), Oceana advierte en un informe que
ha elaborado, de que los mares europeos se encuentran entre los
más dañados del mundo, lo que exige acciones legales inmediatas
y contundentes.
La riqueza de los mares y océanos europeos
es enorme, no sólo por su variedad de hábitats, sino también
por el gran número de especies que albergan. De hecho, de las
230.000 especies marinas que se han catalogado en todo el mundo,
más de 31.000 habitan aguas europeas. Sin embargo, desde hace
varias décadas esta valiosa biodiversidad está siendo arrasada
por la contaminación y las agresiones físicas a los ecosistemas.
“Si a
esto añadimos que el 88% de los stocks pesqueros están sobreexplotados,
es lógico deducir que lo que urge son planes de gestión sostenibles
y medidas que garanticen el uso razonable del medio ambiente
marino. Y, desde luego, establecer los mecanismos que garanticen
el cumplimiento de estas medidas”, afirma Xavier Pastor,
Director Ejecutivo de Oceana en Europa.
Cada día, en los mares europeos se
realizan unos 275 vertidos ilegales desde buques, se tiran al
mar 55.000 toneladas de aguas oleosas, restos de hidrocarburos
y sentinas, se impactan con el arrastre más de 350.000 hectáreas
de fondos marinos y se extraen 20.000 toneladas de pescado, más
otras 3.000 toneladas que se tiran por la borda
los ocÉanos pierden capacidad de
absorciÓn
Los océanos alivian el calentamiento global al absorber millones
de toneladas de dióxido de carbono, pero su capacidad de
absorción se está viendo superada. Como consecuencia, aumentan
las emisiones a la atmósfera, se elevan las temperaturas,
se incrementa el deshielo y sube el nivel del mar. Al introducirse
agua templada, se alteran las corrientes marinas, lo que
afecta al clima continental.
Paralelamente
a todo este proceso, los cambios en la temperatura y la química
del agua marina reducen la diversidad biológica y facilitan la
aparición de especies invasoras. El dióxido de carbono que absorben
los océanos acidifica las aguas, destruye ecosistemas y pone
en peligro a los arrecifes de coral y los organismos que necesitan
el calcio para formar sus esqueletos y caparazones, como los
crustáceos. Los arrecifes son el hábitat de muchas especies comerciales
o que son alimento de depredadores. Eso, sin contar con su importancia
para la formación de playas y su el atractivo turístico.
Ricardo Aguilar, director de investigación
de Oceana Europa, explica: “Más de 1.000 millones de personas
en el mundo dependen para su supervivencia de los recursos que
se obtienen de los arrecifes de coral, por lo que su desaparición
tendrá un serio impacto en su sustento de vida. Además, los arrecifes
albergan una cuarta parte de todas las especies marinas conocidas,
por lo que el aumento de las emisiones de CO2 y la consecuente
acidificación de los océanos es un serio peligro para la estabilidad
y la supervivencia de estos ecosistemas”.
Además del
cambio climático, los océanos y mares europeos se enfrentan a
graves problemas:
1. Sobrepesca
La sobrepesca ha vaciado los mares europeos, hasta el punto de
que según la Comisión Europea el 88% de nuestros stocks pesqueros
están sobreexplotados. De ellos, el 69% está en riesgo de agotamiento.
Las causas principales son el exceso de capacidad de la flota,
la aprobación de Totales Admisibles de Capturas excesivos y que
responden más a los intereses de la industria pesquera que a las
recomendaciones científicas y el uso de artes de pesca ilegales,
como las redes de deriva.
Otra parte
del problema son las capturas accidentales –provocadas por artes
de pesca poco selectivas- y de los descartes o porcentaje de
las capturas que se devuelven al mar muchas veces por razones
puramente económicas. En algunas pesquerías, como los arrastreros
franceses de profundidad, el porcentaje de descartes efectuados
puede llegar a alcanzar el 90% del peso total de la captura.
En total, diariamente se descartan más de 3.000 toneladas de
pescado.
2. DestrucciÓn
de hÁbitats
Los arrastreros industriales están arrasando los fondos marinos
con redes en forma de saco que capturan todo lo que se encuentran,
incluyendo especies amenazadas de peces y destrozando esponjas
y corales de siglos de antigüedad.
Respondiendo a esta
y otras amenazas, el Convenio de Biodiversidad de las Naciones
Unidas determina que en 2012 el 10% de los mares debe estar
protegido para frenar la pérdida de biodiversidad ecológica.
La Unión Europea parte con sólo un 2,7% de superficie marina
protegida, según estimaciones de la Unión Internacional para
la Conservación de la Naturaleza (IUCN en inglés), por lo que
es urgente actuar.
En la actualidad,
las mayores áreas protegidas de la Unión Europea se encuentran
en Alemania (el Parque Nacional del Schleswig-Holsteinisches
Wattenmeer, con 267 km2), en España (el Área Marina Protegida
de El Cachucho, con cerca de 230 km2) y en Grecia (el Parque
Nacional de Alonissos-Vories Sporades, con 226 km2). De las tres,
la única área exclusivamente marina es El Cachucho, en el mar
Cantábrico.
3.
contaminaciÓn
El tráfico marítimo genera
en Europa más de 20 millones de toneladas de residuos de hidrocarburos.
Casi el 40% de los buques con pabellón comunitario muestra deficiencias
en el cumplimiento del convenio MARPOL, que regula la contaminación
marina. De hecho, la contaminación crónica por hidrocarburos
que provocan el lavado de tanques, el vertido de aguas de sentinas
y otros residuos oleosos suponen un peligro al menos tres veces
superior al que representan las mareas negras que provocan los
accidentes. A ello hay que añadir los efectos de basuras y otros
contaminantes.
Texto: Marta Madina / Oceana |