Rusia plantÓ su bandera
en el Polo Sur
(26-02-08) Una expedición planta
la bandera rusa en el polo Sur magnético y deja claras
las aspiraciones que tienen en el disputado Antártico,
donde reabrirá estaciones científicas abandonadas,
hará estudios científicos y explorará las
reservas energéticas.
Seis
meses después de plantar su bandera en el Polo Norte
geográfico, Rusia ha hecho lo mismo en el Polo Sur,
en una muestra de sus renovadas ambiciones respecto a la Antártida. "La
bandera rusa fue colocada en el lecho marino en el Polo Sur
geomagnético en las coordenadas 64 grados 28 minutos
latitud sur y 137 grados 37 minutos longitud este",
señaló el portavoz del Instituto de Investigación
Científica del Ártico y la Antártida,
Serguéi Baliásnikov.
Esa "simbólica" operación
fue realizada en el fondo del mar de Durvil por el buque científico Académico
Karpínski, integrante de la expedición antártica
rusa número 53 que atracó en el continente blanco
a finales de enero. El principal objetivo de esa expedición
es reabrir dos estaciones antárticas clausuradas por falta
de fondos en los años 80 del siglo XX (Rússkaya
y Leningrádskaya) y, lo que es más importante,
estimar las reservas energéticas de la zona.
Precisamente, expertos rusos ya han habilitado una
pista de aterrizaje para aviones con esquís en el chasis en la base
Rússkaya, que se encuentra en la Antártida occidental en la región
de Mary Byrd. En la estación Progress, los especialistas están
construyendo un moderno complejo residencial invernal, en el que los científicos
rusos podrán residir los doce meses del año.
Por
su parte, el buque laboratorio Académico Fiódorov,
que acoge a más de un centenar de tripulantes a bordo,
realizó trabajos geofísicos en el fondo del mar
frente a la costa pacífica del continente.
Con
un presupuesto de casi un millón de dólares,
la expedición debe instalar varias estaciones automáticas
meteorológicas y geodésicas que "funcionarán
de manera autónoma", según el Instituto
Meteorológico de Rusia (IMR). Además, se construirá un
nuevo puesto de avanzada, se remozarán las bases Progress y Novolázarevskaya y
se efectuarán estudios climatológicos, hidrográficos,
biológicos, sismológicos y de prospección
geológica en el sector antártico bañado
por el Pacífico.
Otra
de las prioridades es continuar la perforación de la
gruesa capa de hielos perpetuos que cubre el lago Vostok (Oriente),
de la que ya se han perforado más de 3.600 metros. Con
200 kilómetros de largo, 50 de ancho y 500 metros de
profundidad, el Vostok es una masa de agua dulce en estado
líquido, descubierta en 1957 por científicos
soviéticos, e incluida en la lista de los hallazgos
geográficos más importantes del siglo XX. El
agua del lago Vostok, que se encuentra en el epicentro del
sexto continente, es considerada la más pura y antigua
del mundo.
Las
muestras del hielo cercano a la superficie del lago tienen
una antigüedad de 420.000 años, por lo que se supone
que el embalse natural ha permanecido sellado bajo la placa
de hielo entre 500.000 y más de un millón de
años.
MILES DE MILLONES
DE TONELADAS EN HIDROCARBUROS
Por otra parte, el jefe de la expedición antártica
rusa, Valeri Lukín, ha estimado en unos 51.000 millones
las toneladas de hidrocarburos que acoge la plataforma continental
antártica. Lukín mantiene que "la dinámica
de los precios mundiales de las materias primas puede influir
en la decisión de la comunidad internacional" sobre
la explotación de los recursos energéticos de la
Antártida.
Todas las actividades en el sexto continente están
reglamentadas por el Tratado sobre la Antártida, firmado el 1 de diciembre
de 1959 por 44 países y en vigor desde 1961. Este acuerdo estableció el
marco jurídico sobre la utilización y la soberanía del
continente blanco, aunque posteriormente Chile, Australia, Francia, Nueva Zelanda,
Argentina, Reino Unido y Noruega han expresado pretensiones territoriales.
Lukín recordó que a partir de 1998 entró en
vigor el Protocolo de Madrid de 1991, que fijó la Antártida como
una zona desmilitarizada en la que sólo se pueden desarrollar investigaciones
científicas. Este documento, que todavía no ha sido ratificado
por todos los países firmantes, establece en su artículo 7 una
moratoria de 50 años a todo tipo de explotación de los recursos
naturales por debajo de los 60 grados de latitud sur.
Eso no ha evitado que la mayoría de países
con bases en la Antártida, incluida Rusia, desarrollen programas de
investigación geológica, que incluyen la búsqueda de hidrocarburos
y recursos minerales en el subsuelo antártico.
Rusia
se ha manifestado terminantemente en contra de un reparto de
la superficie de la Antártida basado en reclamaciones
territoriales unilaterales como las planteadas recientemente
por el Reino Unido, que fueron secundadas por Chile y Argentina.
Con una superficie de 13.975.000 kilómetros cuadrados
-sin contar la extensión de los glaciares- la Antártida
representa el 11% de la tierra firme del planeta y es más
extensa que Australia.
Texto: M. M / agencias