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(04-06-09) Junto con Japón y Noruega, Islandia
también se salta la moratoria internacional y los balleneros ya
han iniciado su campaña de caza. Exterminarán más de trescientas
ballenas minke y rorcuales, que están en la lista de especies en
peligro de extinción.
Acaba
de comenzar una nueva temporada de caza de ballenas en Islandia.
En 2006, cuando el país decidió retornar a esta actividad,
su Gobierno aseguró que sólo se cazarían ballenas que no estuvieran
en peligro. Sin embargo, desde las organizaciones ecologistas
y científicas continúan denunciando que el rorcual común está
en la lista de especies protegidas.
Después
de dos décadas sin cazar, el Gobierno islandés anunció en el
año 2006 que retomaría la pesca de ballenas, haciendo caso omiso
de la moratoria internacional que prohíbe esta práctica comercial.
Y es que desde 1982 se prohíbe la caza de ballenas con el único
objetivo de evitar la extinción de la especie. Desde entonces,
sólo Noruega había roto dicha norma, mientras que países como
Japón, so pretexto de las “capturas científicas”, continúan con
esta masacre.
Tanto Islandia como Noruega suscribieron a la moratoria
internacional en el año 1985, aunque unos años más tarde argumentaron
en reuniones de la Comisión
Ballenera que la población de cetáceos se había recuperado sensiblemente,
por lo que se mostraban abiertamente partidarios de volver a permitir
la pesca de estos mamíferos.
Noruega
decidió incumplir la moratoria en el año 1993 y, desde entonces,
sus pesqueros capturan una media de 1.052 ballenas minke cada
año. En Noruega la carne de ballena es un alimento habitual en
las casas de los pueblos pesqueros. Es el único país que reconoce
abiertamente cazar cetáceos para consumo humano.
A pesar de las quejas internacionales
en contra esta nueva temporada de caza en Islandia, la “cuota”
ballenera fue fijada en 150 ejemplares de rorcual común y 150
de ballena de Minke por año, y durante un lustro.
Las protestas llegaron de todo el mundo, especialmente
de países como Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Finlandia,
Holanda y Suecia que, junto a colectivos ecologistas y científicos no han dejado
de insistir en el daño que produce el aumento de la cuota ballenera.
Sin embargo,
Islandia permaneció inmutable. Desde el primer momento mantienen
su particular postura ante el clamor mundial: “La economía
islandesa es absolutamente dependiente de la utilización de los
recursos marinos de los océanos cercanos a nuestro país. Ninguna
de las especies que vamos a capturar está en peligro de extinción,
por lo que nuestra decisión es la más correcta”.
la ballena de groenlandia la
mÁs longeva
Es corriente que la longevidad de los
animales esté asociada con el tamaño de su cuerpo: mientras más
grandes, más viejos pueden llegar a ser. Por lo tanto, no es
sorprendente que los mamíferos más longevos del Planeta sean
las ballenas. Entre éstas, el caso extremo son las ballenas de
Groenlandia.
Mediante
una serie de análisis químicos realizados en la retina del ojo
de ballenas de Groenlandia, capturadas en la cacería de subsistencia
de los esquimales de Alaska, los investigadores estimaron la
edad de 48 ballenas. De éstas, cuatro sobrepasaron los 100 años
de edad, y las cuatro eran machos.
De acuerdo
con esta metodología, el gran anciano de esta población tenía
211 años cuando fue cazado. Si bien hay gran margen de error
en la técnica empleada y la estimación puede no ser totalmente
precisa, hay otras evidencias indirectas que apoyan la teoría
de una longevidad excepcional en las ballenas groenlandesas.
En las décadas de 1980 y 1990 se encontraron
seis puntas de flechas y arpones incrustadas en la grasa de ballenas
cazadas en Alaska. Los investigadores compararon las características
de estas puntas con colecciones de museos, y determinaron que
las mismas debieron haber sido disparadas por esquimales entre
100 y 130 años antes, dando a las ballenas que las portaban al
menos un siglo de edad.
gigantes del mar con un siglo
y medio de edad
El número de láminas del tapón
de cera del oído de las ballenas también permite calcular la
edad. Así, se ha estimado que las ballenas azules llegan a vivir
hasta 110 años, y las ballenas Minke hasta 114 años, según los
ejemplares analizados. Algunos científicos aseguran que probablemente
estos gigantes del mar podían superar los 150 años de vida.
En el caso de las ballenas francas,
hay algunas evidencias aisladas de individuos longevos. Un ejemplo
notorio proviene de la población del Atlántico Norte. En 1935
una ballena franca hembra fue fotografiada mientras cazadores
mataban a su cría en las costas de Florida. Sesenta años más
tarde, en 1995, la misma ballena fue fotografiada por última
vez en Georges Bank. Asumiendo una edad media a la primera parición
de 10 años para las ballenas de esta población, los investigadores
estimaron que la edad de esta hembra en 1995 (60 años más tarde
de ser fotografiada con una cría) era de al menos 70 años.
Como podemos ver en uno de los
recuadros, Las ballenas francas de Península Valdés comenzaron
a ser identificadas con sus crías por nuestros investigadores
en 1970. Ahora el catálogo es inmenso y algunas de las primeras
ballenas fotografiadas entonces continúan visitando la península.
Dado que la edad mínima a la primera parición en esta población
es de 7 años, aquéllas primeras ballenas fotografiadas con crías
que siguen llegando a Valdés en la actualidad tienen al menos
40 años.
Cuando el Programa
Ballena Franca Austral cumpla 100 años de trabajo, se podrá
determinar con mayor precisión la longevidad de las ballenas
francas de Patagonia.
Texto: Guadalupe Romero, con información de
International Whaling Comisión (IWC), Wildlife Conservation Society
(WCS) y el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) |