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(30-05-07)Aunque parece imparable
la progresiva destrucción de los arrecifes de coral, los
arrecifes artificiales o criaderos significan una tímida
esperanza que
se va extendiendo de diversas maneras. Un método simple, barato y
de nulo impacto ambiental, que además multiplica la capacidad de crecimiento
del coral, se impone poco a poco en todo el mundo.
El
paso del tiempo da la razón al arquitecto Wolf Hilbetz
y al biólogo Thomas Goreau, que con el invento llamado Biorock,
consiguieron “criar” corales que crecen seis veces más
rápido de lo normal. Desde luego que no es la panacea
para solucionar el problema de la constante destrucción
y desaparición de cientos y cientos de especies de coral.
Por ejemplo, en Indonesia, donde se da la mayor diversidad de
corales del mundo (más de 400 especies) asentadas en casi
90.000 kilómetros cuadrados de arrecifes, sólo
sobrevive en perfectas condiciones un 6%.
Pero el Biorock ha aportado su granito de arena en
la reconstrucción y repoblación de arrecifes de
coral. Se ha aplicado en muchos rincones del mundo como Indonesia,
Seychelles, Panamá, México, Jamaica… Richard Peralta,
biólogo que colabora
con la Asociación Oceánica de Panamá (AOP),
una organización no gubernamental panameña sin
fines de lucro dedicada exclusivamente a la protección,
exploración, investigación y conservación
de los ambientes oceánicos panameños, ha explicado
a Buceo Virtual la importancia de estos pequeños esfuerzos
por salvaguardar la vida marina.
Como jardineros submarinos, los biólogos de
la AOP transplantan corales enfermos con la esperanza de darles una nueva oportunidad
de sobrevivir. “Estos “arquitectos milenarios”, como también se
les conoce a los corales, están en peligro de desaparecer. El exceso
de sedimento debido a la tala de bosques, el vertimiento indiscriminado de
aguas negras, la aparición de nuevas enfermedades, la minería
de coral para relleno de pistas aéreas y para agrandar islas, así como
el calentamiento global, están inclinando la balanza en contra de ellos” ,
explica Peralta.
TUBOS Y CORRIENTE DE BAJA INTENSIDAD
Pero
con la tecnología tan simplista de Biorock, desarrollada
por Hilbertz y Goreau, de la Global Coral Reef Alliance, las
cosas están cambiando,
aunque sea de forma tímida. El invento consiste en conectar
una baja corriente eléctrica a una estructura sumergida
en el mar. Esto provoca la adhesión de roca caliza en
el metal, evitando la corrosión y acelerando el crecimiento
de los corales entre 6 y 10 veces más rápido que
lo normal. También se puede utilizar para fabricar rompeolas
y para generar material de construcción.
Para saber cómo se acelera el crecimiento de los corales
es necesario saber primero, cómo hacen ellos sus propios
esqueletos: el coral se recubre de una mucosidad que tiene una
carga eléctrica diferente a la del carbonato de calcio
que está en el agua de mar; esto provoca que el carbonato
se adhiera a la mucosidad y, posteriormente, el coral absorbe
este carbonato y lo transforma en su esqueleto. Algo muy similar
a cuando tomamos leche (la leche tiene calcio) y absorbemos el
calcio para formar nuestros huesos.
Pero
aquí viene lo interesante: al transplantar un coral a
la estructura de metal, este coral obtiene el carbonato de calcio
que necesita para crecer en forma más sencilla y sin tanto
esfuerzo, por lo que el resultado es que crece mucho más
rápido. De hecho, lo que se hace básicamente es
copiar el sistema
natural de crecimiento del coral y acelerarlo.
“En
la comarca Kuna Yala ya se ha demostrado lo bien que funciona
el Biorock para criaderos de corales, langostas y como rompeolas”,
-dice Peralta- “desde la construcción en agosto
del 2001 del Akuabisky Galu, una estructura en forma de “domo”,
se dio inicio al proyecto de arcas de corales en Panamá,
como un esfuerzo entre la Global Coral Reef Alliance, la Asociación
Oceánica de Panamá y la comunidad de Ukupseni.
Desde entonces se han instalado media docena de estructuras
en los alrededores de la escuela y el Hotel Sapibenega, los
que han adoptado el proyecto con entusiasmo, pues cada día
son más los turistas y buceadores que visitan estas
arcas, por la gran biodiversidad que hay alrededor de ellas
y porque ven cómo el ecoturismo puede ir de la mano
con la conservación”.
UN ESFUERZO COMÚN PARA
PROTEGER EL MEDIO
“La
dinámica que se desarrolla al instalar estas estructuras
es interesante, porque en su construcción intervienen
pescadores, voluntarios, autoridades, estudiantes de la Universidad
de Panamá y científicos de la AOP , todos intercambiando
información en un esfuerzo común por proteger
nuestra herencia natural, en donde todos aprendemos a utilizar
esta nueva tecnología".
Otra ventaja de los criaderos, es que los corales resisten mejor
los cambios de temperatura. Se ha observado un promedio de supervivencia
del 80% durante eventos de calentamiento, como el de 1998 en
las islas Maldivas, o como está ocurriendo en los últimos
años.
Ahora,
la proliferación de estos “criaderos” de coral es importante
y ya no son solo instituciones oficiales o privadas las que adoptan
la técnica desarrollada hace casi una década por Biorock.
En zonas en las que el turismo es fuente de vida y en las que
los operadores dependen del buceo, saben que todo se basa en
la conservación de los recursos marinos y el entorno natural.
Por eso, hay decenas de iniciativas privadas, por parte de los
operadores, centros de buceo y resorts, para montar sus propios
“criaderos”, incluso “de fabricación casera”, con la colaboración
de cientos de buceadores y, también, negociando con los
pescadores de la zona para que faenen lejos de los criaderos
(pagándoles más combustible) y así permitir
un desarrollo más rápido de mini-ecosistemas.
Texto: B-V,
con información de Oceana.org, AOP,
Global Coral Reef Aliance y Ocean Conservancy |