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(21-06-06)
Mientras los dinosaurios apuraban sus últimos siglos como
dueños de la Tierra, los tiburones evolucionaban sin cesar
y, después de 400 millones de años, continúan
en el planeta como
el grupo con más variantes en
formas, tamaños y morfologías que existe. Sobrevivieron
a los dinosaurios y al desastre del Paleozoico que cambió la faz
de la tierra hace 240 millones de años y “solo” hace
100 millones de años, aparecían los tiburones que en la
actualidad conocemos. Únicamente la acción del hombre será capaz
de acabar con ellos.
Son
como una gran familia repartida por todo el mundo; la gran
variedad de especies que ahora conocemos es el fruto de ese
largo proceso de evolución en el que los tiburones han
desarrollado características muy especiales para adaptarse
al medio. Por ejemplo, son increíbles sus órganos
sensoriales, capaces de detectar una presa a grandes distancias,
o su organismo, prácticamente inmune a enfermedades.
Aunque
instituciones japonesas, americanas y europeas no se ponen de
acuerdo en la
cantidad exacta de especies, los datos más usados son
los de la FAO (organización de las Naciones Unidas para
la agricultura y la alimentación), que cifra en 368 las
especies catalogadas de tiburones ( Chondrichthyes ),
distribuidas en 8 grandes órdenes en los que se incluyen
rayas y quimeras.
Estos
8 órdenes agrupan a los tiburones por características
físicas similares o especies emparentadas, aunque no siempre
se cumple la regla. Por ejemplo, se clasifican por el número
y tipo de branquias y aletas, por cómo son sus aparatos
digestivos o el tipo de reproducción, pero surgen incongruencias
como la de dos especies muy parecidas que pertenecen a órdenes
diferentes. Es el caso de los tiburones Mako ( Isurus oxyrinchus )
y Azul ( Prioace glauca ), o de otros dos muy distintos
en su forma, como el Leopardo ( Triakis semifasciata )
y el Martillo ( Sphirna lewini ), que pertenecen al
orden de los Carcarriniformes , por otra parte, el que
más especies tiene: 197.
CASI
20 METROS DE TIBURÓN
Los
tiburones son los grandes depredadores del mar y “la gran
familia” tiene miembros de todos los tamaños y morfologías,
desde los que viven en profundos abismos como el tiburón
Enano ( Squaliolus laticaudus ), que apenas llega
a los 20 centímetros y tiene propiedades fotoluminiscentes,
hasta el mayor de los peces que surcan los mares, el tiburón
Ballena (Rhincodon typus ), que llega a alcanzar 18
metros de largo. La principal característica de los tiburones
es su elástico esqueleto cartilaginoso, con zonas calcificadas
como las mandíbulas, que tiene varias filas de dientes
reemplazables.
Respira
a través de branquias desnudas (entre 5 y 7 pares) y por
el hecho de no tener opérculos como el resto de los peces,
se ve obligado a nadar continuamente
para filtrar el agua por sus hendiduras branquiales. Como no,
existen excepciones en algunas especies poco activas que viven
en las profundidades; mediante un sistema de contracciones, sin
moverse del sitio, consiguen bombear sangre a las branquias.
Tienen un sistema circulatorio simple con corazón de un
solo ventrículo y una aurícula, con lo que la sangre
venosa y arterial están mezcladas. Es otro ejemplo de
la increíble adaptación al medio de la gran familia
de los tiburones.
En
líneas generales, el aparato digestivo de los tiburones
tiene un esófago corto y estómago en forma de jota
que llega pesar casi una décima parte del total del bicho.
El intestino
delgado es más bien corto con un sistema de válvula
espiral que amplía las paredes intestinales cuando es
necesario. El órgano más grande del tiburón
es el hígado (casi el 20% del peso total) y, como característica única,
reemplaza a la vejiga natatoria de los peces. Es el propio hígado
el que se encarga de conseguir la flotabilidad neutra
Los
hábitos alimentarios son muy distintos entre los tiburones
y no tienen “horas fijas” para comer. En un día
pueden engullir alimento para no tener que abastecerse en un
mes o “zampar” toneladas de plancton de forma constante.
Por regla general, cada dos días suelen comer un equivalente
al 5% de su peso corporal.
ÓRGANOS
SENSORIALES EXTRAORDINARIOS
Tal
vez la característica que más llama la atención
en los tiburones (que además es el arma secreta que les
convierte en los grandes depredadores del mar), es su extraordinaria
combinación de órganos sensoriales,
que le permite detectar “objetivos” a grandes distancias.
Ni los más sofisticados ingenios del hombre pueden igualar
la eficacia de sus “sensores” naturales, susceptibles
a la más mínima gota de sangre, vibración
o impulso eléctrico. Esto, sumado a una “vista de águila” y
un cerebro muy superior al resto de los peces, confirman su supremacía
sobre cualquier especie acuática.
La
secuencia del proceso de captación de “objetivos” que
describen los científicos se podría resumir así:
probablemente es el sensible sistema auditivo el primero en advertir
vibración o sonido. El olfato confirmará después
de qué se trata, en un tiempo que varía según
las corrientes, antes de que llegue el contacto visual y, cuando
entra en contacto con “la presa” que sea, unos sensores
eléctricos en la cabeza guían el resto del ataque.
Los “oídos” del
tiburón son pequeños canales dispuestos a ambos
lados del cuerpo. Debajo de la piel, un líquido arrastra
células sensoriales con delgados filamentos que son capaces
de percibir ondas de larga distancia, a una frecuencia por debajo
de los 100 ciclos por segundo. Capta sonidos de muy baja frecuencia
como, por ejemplo, el de un pez bebiendo.
El
sentido del olfato es el más desarrollado del tiburón
y tiene su “receptor” en las fosas olfatorias que
suelen alojarse en el morro. Los investigadores han llegado a
la conclusión de que dos terceras partes del cerebro están
dedicadas al olfato y que los receptores olfativos estimulan
la actividad nerviosa en milésimas de segundo.
Para rematar
los sofisticados y efectivos sentidos del tiburón las
llamadas Ampollas de Lorenzini se encargan de detectar
impulsos eléctricos. Son unas pequeñas hendiduras
en la cabeza que dotan al tiburón de una capacidad sensorial
extrema a los impulsos eléctricos. Por ejemplo, a los
tiburones que viven en las profundidades les sirve para detectar
impulsos nerviosos y encontrar presas enterradas en la arena
o escondidas en agujeros.
Texto/fotos:
Juan Diego M. Alcaraz/archivo BV. Fuentes: FAO, CONABIO,
Sharks (Weldon & Owen, Australia), fishbase.com, Compagno
(1984), M.Mateos, barrameda.com, Greenpeace. |