|
toninas: en blanco y negro
(12-11-09) El delfín pío o tonina overa, también llamado
delfín de Commerson, es famoso por su color blanco y negro, y por
su forma de nadar, elegante y veloz. Es uno de los cetáceos autóctonos
que protagonizan la vida en los mares patagónicos.
La Tonina
overa es famosa por su color blanco y negro, y por su elevada
velocidad al nadar. Es una de las protagonistas de las costas
de Rawson, allí incluso tiene su propio monumento. Sin embargo,
deambula por casi todos los mares patagónicos.
Su nombre
científico es Cephalorhynchus commersonii. Alcanza un
porte estimado de 60 kilogramos, aunque su promedio de peso es
de 45 kilos. Son pequeñas con respecto a otros cetáceos, llegan
a medir no más de 1,5 metros de longitud. Son excelentes nadadoras
y realizan grandes saltos: uno de los mayores atractivos es que
se mueven en grupos de hasta veinte ejemplares, por lo que se
presume que llevan una vida comunitaria.
La Tonina
overa es una de las cuatro especies del género Cephalorhynchus
y que habitan exclusivamente en el Hemisferio Sur. Su nombre
vulgar en castellano hace referencia a su patrón de coloración
característicamente blanco y negro, mientras que en inglés, “Commerson’s
dolphin”, hace referencia a Philibert Commerson, que fue el primero
en describir a la especie en 1767.
Ocurrió mientras
cruzaba el Estrecho de Magallanes durante su viaje alrededor
del mundo en la expedición del Bouganville. Posteriormente
sus descripciones llegaron a manos de Lacépède, quien realizó
su clasificación científica en 1804 y, más recientemente, las
toninas overas fueron documentadas por el perito Francisco P.
Moreno.
Posee el cuerpo característicamente robusto,
con una cabeza cónica, sin pico distintivo. Presenta de 28 a 34
pares de dientes en su mandíbula superior, y 26 a 35 en la mandíbula
inferior. Los machos no sobrepasan los 42 kg, mientras que la hembras
son un poco más grandes, alcanzando los 50 kg. La cabeza, aletas
pectorales, zona genital, el dorso de la inserción de la aleta
dorsal hasta incluir en su totalidad la aleta caudal, son negras,
mientras que el resto del animal, incluyendo la garganta es de
color blanco.
LAS CRÍAS NO SE SEPARAN DE LA MADRE
EN UN AÑO
Las crías
recién nacidas miden aproximadamente 70 cm de longitud, son de
color gris amarronado o completamente gris. Durante el primer
año de vida actuarán bajo la tutoría de la madre. La aleta dorsal
de las toninas overas se ubica inmediatamente detrás de la mitad
de la espalda, por su parte la aleta caudal es ancha en relación
al tamaño corporal, presentando una hendidura central de aproximadamente
2 cm de profundidad.
En general
habitan aguas costeras poco profundas, moviéndose de acuerdo
con los patrones de marea. Usualmente se la encuentra en grupos
de 5 a 20 animales aunque han sido descritas agrupaciones de
más de 100 individuos. Se caracterizan por su forma de nadar,
tan elegante como rápida y errática, y por su gran curiosidad
y tendencia a interaccionar con embarcaciones y humanos en la
costa.
Como todos
los cetáceos, estos animales presentan marcas naturales que permiten
su reconocimiento individual y su seguimiento por medio de fotografías.
Gran parte de estas poblaciones de toninas overas ya han sido
identificadas de esta manera, y se han ofrecido alternativas
posibles para solucionar algunos de los problemas que esta especie
debe enfrentar. Este trabajo de fotoidentificación permite descubrir
muchos de los misterios acerca de las poblaciones de Toninas
overas, su biología reproductiva y comportamiento social.
Se alimenta
principalmente de Sardina fueguina (Sprattus fuegensis),
Anchoita del sur (Engraulis anchoita), Pejerrey (Austroatherina
nigricans y A. smitii), Langostino (Arthromysis magellanica),
Calamar (Loligo sanpaulensis), Merluza de cola (Macruranus
magellanicus) y Krill (Euphasia sp.)
Al igual que el resto de los delfines,
las toninas poseen un complejo sistema de comunicación, funcionando
como un radar, a éste se le denomina Sistema de Ecolocalización
EFICAZ SISTEMA DE COMUNICACIÓN
E INFORMACIÓN
La ecolocalización
le permite a la tonina emitir diferentes sonidos en forma de
pequeñas ráfagas de impulsos sonoros (tanto de alta como de baja
frecuencia) llamados "clics" a partir de los cuales
produce una devolución de esas señales en forma de "ecos" que
al ser analizadas se convierten en información precisa respecto
al entorno.
Adicionalmente,
una audición direccional muy sensible, facilita una ecolocalización
extremadamente precisa y otorga a todos los delfines un sistema
sensorial único en el mar.
Las toninas son animales atrevidos y curiosos, que se acercan
con frecuencia a los barcos junto a los que nadan, a veces en su
proa con el vientre hacia arriba. Es posible también observarlas
desde la costa ya que una de sus técnicas de caza es acercar a
sus presas (pequeños peces y calamares) contra la cosa, en aguas
poco profundas, o aprovechar las mareas de la zona para interceptarlas
en bajamar.
La gran amenaza
a que enfrenta esta especie se relaciona, como en la mayoría
de los cetáceos, con la mortalidad en las redes de pesca, la
sobreexplotación pesquera, y la contaminación. Durante muchos
años la tonina fue capturada para su exhibición en acuarios y
habitualmente como carnada en la pesca de la centolla y el centollón,
aunque actualmente su captura está prohibida.
La UICN (Unión
Mundial para la Naturaleza) considera que no existe información
adecuada sobre la especie para realizar una valoración directa
o indirecta de su riesgo de extinción, basada en su status poblacional
o distribución, por lo que se encuentra clasificada dentro del
Libro Rojo, en la categoría Data Deficient (DD) y se encuentra
incluida en el Apéndice II de CITES.
En su hábitat natural, a partir de julio
de 2001, se encuentra protegida gracias a la ley provincial N°
2582, que la declaró “Monumento Natural Provincial”.
Texto: Guadalupe Romero
Con información de Fundación Cethus y patagonia.com |