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(08-02-08) Tras los esfuerzos
de WWF/Adena durante dos décadas: Cuba prohíbe las
capturas de tortuga carey, la más amenazada del Caribe.
A las comunidades locales que las pescaban se les ayudará económicamente
A través
de una resolución ministerial, el gobierno cubano responde
a una reclamación de los grupos conservacionistas durante
las últimas dos décadas para poner fin a una prolongada
y constante captura de 500 ejemplares al año de tortuga
carey, una de las especies de tortuga marina más amenazada
del Caribe.
Esta medida
beneficiará también a las tortugas que desovan
en las playas de todo el Caribe y que van regularmente a alimentarse
a aguas cubanas. Como todas las tortugas marinas del mundo, las
amenazadas tortuga verde (Chelonia mydas) y tortuga
boba (Caretta caretta) del Caribe están en peligro
por la pérdida de lugares de puesta y de alimentación,
la recogida de huevos, la captura accidental en las artes de
pesca, los residuos sólidos, como los plásticos,
la contaminación —química y lumínica— y
la muerte por colisión con embarcaciones. Las poblaciones
de tortuga carey (Eretmochelys imbricata) han sufrido
en el último siglo un declive del 80% ya que, además
de las anteriores amenazas, son capturadas por sus vistosos caparazones
que se usan en joyería y ornamentación.
“Esta
decisión tiene un significado muy importante para Cuba,
para el Caribe y, en general, para la conservación de
las tortugas marinas”, apuntó la Dra. Susan
Lieberman, Directora del Programa Internacional de Especies. “Cuba
debe ser puesta como ejemplo por su decisión, con una
excelente base científica y pensando en los interés
de su gente a largo plazo".
Esta iniciativa es el fruto del trabajo conjunto del Ministerio
de Industria Pesquera (MIP) y WWF/Adena, con el apoyo económico
de la Agencia Internacional de Desarrollo de Canadá (AIDC). “Este
paso refleja el deseo político del Gobierno cubano de
responder a la llamada de la comunidad internacional para adoptar
medidas que garanticen la conservación de las tortugas
marinas”, señaló la Dra. Elisa García,
Directora de Regulaciones del MIP de Cuba.
AYUDAS ECONÓMICAS A LOS PESCADORES
LOCALES
A las dos últimas comunidades locales que seguían
capturando tortugas marinas en Cuba se les apoyará con
recursos económicos y asistencia técnica para desarrollar
alternativas económicas sostenibles, modernizar sus flotas
pesqueras, y hacerles beneficiarios de las actividades de protección
de la tortuga carey que se emprendan.
La
ayuda de WWF/AIDC, más de 400.000 dólares, permitirá convertir
el Centro para la Investigación Pesquera del Ministerio
en un centro regional de referencia para la conservación
y la investigación de las tortugas marinas, aprovechando
las décadas de experiencia de los científicos cubanos.
Asimismo, se apoyará a la Oficina Nacional de Inspección
Pesquera (ONIP) —encargada de la aplicación de la
ley cubana de pesquerías— para asegurar el cumplimiento
de la prohibición.
Según
Enrique Segovia, director del programa de conservación
de WWF/Adena: “En España, hubo un tiempo en
que también se capturaban tortugas para alimentación,
pero ahora uno de los problemas principales es la captura no
intencionada en la actividad pesquera —muy especialmente
en el palangre de superficie—. Otros problemas son la desaparición
de las escasas
playas de puesta por la construcción de urbanizaciones
y puertos, la colisión con embarcaciones, la contaminación
y la ingestión accidental de basuras y plásticos”.
Y añadió: “Es imprescindible que las
administraciones españolas apuesten decididamente por
su conservación y desarrollen una Estrategia de Conservación
para las tortugas marinas (verde, boba y laúd) y un
Plan de Recuperación, que minimicen sus amenazas en
nuestras aguas”.
Una
muestra de esta necesidad es el proyecto desarrollado el pasado
verano en Andalucía y Canarias que supuso la traslocación
de huevos de tortuga boba desde Cabo Verde a nuestras aguas.
WWF/Adena, y otros grupos de investigación y conservacionistas,
denunciaron esta práctica que no aseguraba ningún
objetivo de conservación real a corto y largo plazo. “La
Junta de Andalucía y el Gobierno de Canarias
podrían ver un ejemplo en la actuación del gobierno
cubano y adoptar medidas de gestión del ecosistema semejantes”,
concluyó Segovia.
Texto: Cristina Rabadán (WWF/Adena) |