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(13-12-06) Los
tardíos esfuerzos por proteger la especie de
mamífero marino más amenazado no dan
los resultados esperados y la vaquita marina del Golfo
de California está a punto de desaparecer. Es
la crónica anunciada de la extinción
del cetáceo más pequeño del planeta
Tierra.
Se
describió su especie científicamente por primera
vez en 1958 y resulta que ya empezaba su declive. Desde entonces
se han sucedido los estudios de un pequeño cetáceo
que no existía en otra parte del mundo, y se ha hablado
una y otra vez de su peligro de extinción. Pero de nada
ha servido. En estos días se cumple un año desde
que el gobierno mexicano tomó sus tardías medidas
directas para la conservación de la vaquita marina,
ante “la gran amenaza de su extinción”, creando
su santuario, el “Vaquita Refuge”. Demasiado tarde.
Mientras, los gobiernos de los estados de Sonora y Baja California
esperan un segundo estudio de población que confirme
definitivamente que la vaquita está en peligro para
emprender alguna acción...
Así están
las cosas. Las causas del declive de la especie pueden tener
orígenes diversos. Una vaquita puede morir por causas
naturales, como por el daño provocado por parásitos
o por ser atacada por sus predadores. Sin embargo, no cabe duda
de que la causa principal de su mortalidad se debe a la actividad
humana, y no solo a la acción directa; desde los despachos,
tierra adentro también han pujado por su desaparición.
DE
COCHITO A VAQUITA MARINA
El
nombre científico de la vaquita es Phocoena
sinus (Norris y McFarland, 1958). Phocoena quiere
decir marsopa (del latín porpoise = pez puerco) y sinus quiere
decir cavidad, lo que se refiere al Golfo de California, es decir,
“la marsopa del Golfo de California”. En la región se
la conocía por el nombre común de cochito,
pero como cochito es el nombre que también se
les da a otras especies de cetáceos en la región,
al compararlos con cerdos o cochinitos, se determinó utilizar
el nombre que emplean los pescadores del Alto Golfo para referirse
a este animal: vaquita marina.
Entre
los diferentes grupos de cetáceos odontocetos se encuentra
el de las marsopas, que comúnmente se confunden con los
delfines. Las marsopas se distinguen de los delfines por las
características de sus dientes, que son aplanados, a manera
de pala, y externamente se distinguen por ser pequeñas,
sin pico largo y con una aleta dorsal triangular pequeña.
A este grupo pertenece la vaquita del Alto Golfo.
De
las diferentes especies de marsopa que viven en los mares del
mundo, la vaquita marina es la única de distribución
sumamente restringida, pues se encuentra únicamente en
el Alto Golfo de California y en ningún otro mar del mundo.
La marsopa común vive en aguas templadas y frías
del hemisferio Norte. La marsopa espinosa lo hace en aguas templadas
a lo largo de las costas de Sudamérica, mientras que la
marsopa de anteojos prefiere las aguas templadas de la costa
Este de Sudamérica y en Nueva Zelanda, en el Pacífico.
La marsopa de Dall habita las aguas frías del océano
Pacífico Norte y la marsopa sin aleta dorsal en aguas
costeras y ríos del continente asiático.
UNA
FISONOMÍA MUY CARACTERÍSTICA
Durante
los años 70 y 80, los científicos describieron
el esqueleto de la vaquita y
midieron varios ejemplares encontrados varados en las playas
o recuperados de redes por los pescadores locales. Las medidas
externas de los especímenes examinados fueron de tallas
desde 70,3 hasta 150 cm de largo. Se sugirió que las
hembras alcanzan un tamaño máximo de unos 150
cm y los machos de alrededor de 140 cm. Los pesos registrados
variaron desde 7.8 kg en vaquitas jóvenes hasta los
55 kg de vaquitas físicamente adultas. Se tomó éste
como el peso máximo aproximado de hembras adultas, con
lo que la vaquita o cochito, era la más pequeña
de las marsopas y de todos los cetáceos.
El
número de dientes en forma de pala, típica de dientes
de marsopas, es de 17 a 21 en la mandíbula superior y
en la mandíbula inferior de 17 a 20. Los dientes son importantes
en la identificación de animales varados. Debido a que
muchas veces solamente se encuentra el cráneo, la forma
y número de dientes ayudan en la determinación
de la especie a la que pertenece dicho cráneo.
Las aletas
pectorales de Phocoena sinus son más
largas y la aleta dorsal más alta, proporcionalmente a
la longitud del cuerpo, que en otras especies de marsopas. La
coloración del adulto es única. En la porción
dorsal, el color es gris oscuro, los lados son gris pálido
y la superficie ventral es blanca con algunas manchas alargadas
de color gris pálido. Esta marsopa tiene una gran mancha
oscura alrededor de los ojos y unos parches oscuros en los labios
que forman una línea delgada desde la boca hasta las aletas
pectorales.
En
los recién nacidos, la coloración es más
oscura que en los adultos, particularmente en la cabeza y en
las áreas detrás del ojo; incluyendo una franja
gris ancha que corre desde la cabeza hasta la aleta caudal pasando
por la aleta dorsal y pectoral.
POR LO POCO
QUE SE SABE NO ES PROLÍFICA
Se conoce
muy poco de la edad de madurez sexual, la longevidad, el ciclo
reproductor y la dinámica poblacional de la vaquita.
Se han estimado algunos de estos datos con base en los animales
1 encontrados varados o enmallados y los avistamientos en el
mar. También
se estiman datos en relación con otras especies de marsopa. Se piensa
que la vaquita alcanza la madurez sexual alrededor de los 6 años.
La hembra tiene una sola cría durante la primavera probablemente
cada dos años o más, después de una gestación
de alrededor de once meses. Se ha calculado que viven hasta unos 22 años.
Al igual
que otras marsopas, la vaquita generalmente se halla en grupos
pequeños, generalmente de uno a cuatro individuos, aunque
se han reportado agregaciones de hasta ocho o diez animales.
La vaquita es tímida y no se aproxima a las embarcaciones.
Esta característica, así como la de salir a respirar
a la superficie por muy corto tiempo, cada tres o cuatro minutos,
hacen que sea muy difícil observarla en su medio natural.
La información sobre sus hábitos alimenticios
se ha obtenido del análisis de los contenidos estomacales
de algunas vaquitas encontradas varadas o en capturas incidentales.
En sus estómagos se encontraron restos de los peces
roncacho (Orthopristis reddingi), corvineta (Bairdiella
icistia) y restos de calamar. Son especies de peces que
abundan en el Alto Golfo de California. También se encontraron
otolitos de otros peces no identificados, restos de cangrejo
y ejemplares enteros de anchoa y sardina.
Se creía
posible que la abundancia de recursos en el Alto Golfo era
suficiente para mantener a todas las especies de cetáceos
que habitan ahí. Sin embargo, el ecosistema del entorno
se degrada rápidamente lo que provoca una dura competencia
por el alimento entre la vaquita y los delfines, así como
entre la vaquita y los lobos marinos, que también se
alimentan de roncachos y corvinetas entre una gran variedad
de peces.
Texto: Mark Montoya, con información
de: Society for Marine Mammalogy (SMM), Sociedad Latinoamericana
de Mamíferos Acuáticos (SOLAMAC), American Society
of Mammalogist (ASM), vaquitamarina.org,
Instituto de Ecología de Mexico, Mammal Review |