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Islandia: guerra de las ballenas

(29-01-09)  Los cambios políticos que se están produciendo en Islandia, pueden llevar a que se paralice la decisión de romper la moratoria y que no se inicie la caza comercial de ballenas.

Movimiento Izquierda VerdeEl Gobierno islandés de coalición entre conservadores y socialdemócratas dimitió hace varios días a causa de las protestas contra su gestión durante la crisis económica que afecta al país. El presidente de Islandia, Olafur Ragnar Grimson, ha encargado a la Alianza socialdemócrata la formación de un Gobierno de minoría con el Movimiento de Izquierda Verde hasta las elecciones anticipadas del próximo 9 de mayo.

El Movimiento de Izquierda Verde se opone a la caza de ballenas, por lo que es posible que el aumento de la cuota aprobado por Gudfinnsson sea revocado dentro de unos días por un hipotético Gobierno de izquierdas.

Hace dos décadas, el grave declive de cetáceos registrado como consecuencia de una caza masiva y unos métodos insostenibles llevó a los más de 70 países firmantes de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) a imponer una moratoria sobre la captura comercial, que redujo a cero la cuota permitida

Unos pocos países, como Japón, se opusieron y se apoyaron en los permisos científicos de la CBI para continuar matando cierto número de ejemplares de determinadas especies. Ésta también fue la postura de Islandia durante los cuatro primeros años de moratoria, hasta que decidió abandonar voluntariamente todo tipo de caza. En 2003, tras 17 años cumpliendo las imposiciones de la CBI, el país ártico sorprendió al mundo al anunciar su decisión de reanudar la captura de cetáceos con supuestos fines investigadores.

islandia se sumÓ a noruega y rompiÓ la moratoria

Restos de ballena en puerto islandesEl paso definitivo llegó el pasado 21 de octubre, cuando el Gobierno islandés dejó de escudarse en tales fines científicos y declaró abiertamente que iniciaba la caza comercial de ballenas rompiendo así la moratoria vigente, tal como lo hizo Noruega años atrás. Tras esta nueva decisión, la cuota de captura islandesa se multiplicará, oficialmente, por dos.

A la caza científica -en la temporada 2005-2006 el país obtuvo con estos fines 39 rorcuales aliblancos ('Balaenoptera acutorostrata'), también conocidos como ballenas Minke- se añadirán otros 39, de los que nueve serán rorcuales comunes ('Balaenoptera physalus'). Estas dos especies, y especialmente la última, han sido catalogadas por la Unión Mundial para la Conservación (IUCN) como vulnerables, cuando no amenazadas.

El ministro de Pesca del gobierno saliente, Einar Gudfinnsson, justificó la decisión apelando a las recomendaciones del Instituto de Investigaciones Marinas de Islandia. Sin embargo los grupos conservacionistas islandeses aseguran que “esta declaración de última hora se trata de un acto de sabotaje al nuevo gobierno entrante”.

Tras la decisión islandesa, Japón es el único país que continúa esgrimiendo supuestos motivos investigadores para cazar cetáceos. Con todo, su cuota de capturas es, de lejos, la más alta de las naciones balleneras, y en el año 2005-2006 alcanzó el récord con un total de 1.243 ejemplares (el doble que Noruega), entre los que se contaban, según la CBI, individuos de cachalote ('Physeter macrocephalus'), rorcual de Bryde ('Balaenoptera edeni'), rorcual común, rorcual aliblanco común, rorcual aliblanco de la Antártida y ballena de Sei ('Balaenoptera borealis'), todas ellas vulnerables.

el impacto sobre poblaciones locales

Para Alex Aguilar, del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Barcelona y uno de los mayores expertos Ballena jorobadaen cetáceos de España, el actual número de capturas -al menos el que se comunica oficialmente- no es tan elevado como para que tenga consecuencias graves a nivel global. “En los años 60 se estaban cazando más de 50.000 sólo en la Antártida”, recuerda. “Otra cosa distinta es el impacto sobre la población local de la especie, que sí puede ser grande”.

Es el caso del rorcual aliblanco en el Atlántico Norte, dice Aguilar, cuya población está siendo sometida a una gran presión de caza por la industria ballenera, o, más aún, el caso de la escasa y enorme ballena polar ('Balaena mysticetus), capturada por las comunidades indígenas de Alaska, en Estados Unidos, pese a encontrarse gravemente amenazada. De esta última especie quedan apenas unos 8.000 ejemplares en el mundo.

Algunos países como Noruega consideran que matar cetáceos favorece además a otras pesquerías. «Se justifica la caza de ballenas diciendo que éstas comen mucho pescado y plancton [los rorcuales aliblancos, por ejemplo, se alimentan de enormes cantidades de krill y de peces pequeños o crías]. Al reducir la población de ballenas, se reduce un competidor. Esto es así, pero si aplicásemos este principio deberíamos eliminar a todos los animales del mar que comen peces y plancton», sentenció Alex Aguilar.

la ballena azul, fertilizadora del mar

Pero ante toda esta lucha hay Victor Smetacekuna hipótesis novedosa que cobra mucha fuerza. Según la teoría dominante, la disminución de krill (pequeño organismo en forma de gamba que constituye el zooplancton del que se alimentan muchos animales marinos, sobre todo los grandes cetáceos) registrado en los últimos años en la Antártida es debida a los efectos del calentamiento global. Sin embargo, Victor Smetacek, del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar de Alemania, tiene una nueva hipótesis.

Según el científico, en contra de lo que se creía, las reservas de krill han disminuido en la Antártida debido, precisamente, a la reducción de su principal depredador: la ballena azul ('Balaenoptera musculus'). “Antes del gran exterminio había unas 300.000 ballenas azules en el Océano Sur. Todas ellas comían kril. Ahora quedan 1.700”.

Previamente, científicos españoles liderados por Carlos Duarte, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados del CSIC, habían establecido la relación entre el hierro y el plancton: cuanto más hay del primero, más hay del segundo. “Si el krill ha disminuido es porque hay falta de hierro. El Océano Sur está anémico”, señaló Smetacek.

El hierro, insoluble en el agua, es primero absorbido por el fitoplancton (algas microscópicas), que es comido por el zooplancton, a su vez devorado por las ballenas. Éstas, con sus heces, devolvían el hierro al mar en forma de abono, lo cual beneficiaba a las poblaciones de plancton. ”Era la ballena la que mantenía estable a la población de plancton, y con ello a todo el ecosistema”, enfatizó el científico.

Texto: Guadalupe Romero.
Fuentes: Iceland’s Left Green Alliance, ub.edu/bioani,
Alfred-Wengener Institute y ania.urcm.net

 
 
 
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