(03-02-09)
Según el diario La Verdad, la guardería forestal de la Región de
Murcia ha multado a personas sorprendidas mientras arrancabandátiles
de mar (Lithophaga lithophaga), bivalvo legalmente protegido,
en el litoral del
término municipal de Cartagena. Este diario informa
que a veces estas capturas se distribuían, de forma también ilícita,
en varios restaurantes de la zona.
En la última década, la
Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) viene denunciado la
extracción furtiva de dátiles de mar en diversos puntos costeros
del Sureste Ibérico. Este molusco, propio del litoral rocoso del
Mediterráneo y el Atlántico oriental, se encuentra protegido por
diversos acuerdos internacionales como la Directiva Hábitats, el
Convenio de Berna y el Convenio de Barcelona.
La protección del dátil de mar se debe
a la sobreexplotación de sus poblaciones y a la destrucción de
sustratos rocosos marinos que requiere su extracción, ya que se
emplean mazos, palancas y otras herramientas para abrir las rocas
calcáreas que perfora el bivalvo. Además, los furtivos emplean
equipos de inmersión autónoma.
Los dátiles de mar son grandes bivalvos
marinos de la familia de los mejillones, con forma cilíndrica alargada
y de color pardo, cuyo aspecto externo es semejante al dátil, que
están distribuidos por el Mediterráneo hasta el Atlántico oriental.
su extracciÓn es destructiva
Estos animales invertebrados habitan en
el interior de las rocas calcáreas, perforándolas lentamente con
el paso de los años gracias a la secreción de unos ácidos, de manera
que su extracción requiere el uso de instrumentos de percusión
cuyos efectos destructivos son devastadores para el ecosistema
marino rocoso, que tras capturas intensivas de dátiles de mar queda
totalmente erosionado y sin vida marina.
Según denunció hace años la Asociación
Naturista de Aragón (ANSAR), el consumo como marisco del dátil
de mar está muy arraigado en localidades pesqueras de Baleares,
Cataluña y Comunidad Valenciana, y también se captura tradicionalmente
en las costas de Murcia y de Andalucía oriental, así como en Marruecos,
país del que procede un importante contrabando de dátiles de mar.
Esto sigue ocurriendo especialmente en
localidades como Cambrils (Tarragona) y Peñíscola (Castellón),
destino veraniego de numerosos turistas. No obstante, se trata
de explotaciones ilegales, sin control ambiental ni sanitario ni
fiscal, puesto que se trata de una especie amenazada estrictamente
protegida en el ordenamiento jurídico interno español y su gestión
es una competencia de protección y conservación ambiental, no de
marisqueo.