Audaces planes
rusos en el Ártico
(FNM / 04-02-09) A través
de una directiva abiertamente agresiva, Rusia reafirma sus reclamaciones
sobre amplios sectores del Ártico, generando tensiones en la región,
rica en minerales. Las bajas temperaturas y el aburrimiento están
normalmente a la orden del día en el puesto de frontera más septentrional
de la isla Alexandra Land, en el Océano Ártico. Témpanos grandes
como casas pasan a la deriva, mientras que viejos bidones de gas
oil permanecen silenciosos bajo el aire seco.
Ya
pasaron los días en los que los motores de los bombarderos transportando
cabezas de guerra nucleares, zumbaban sobre la estación militar de
Nagurskoye. Hoy, sólo un vuelo por mes llega a la estación, que es
el hogar de 30 soldados, 16 científicos y seis meteorólogos que reportan
al FSB, el poderoso servicio de inteligencia interior de Rusia. Viven
en austeras barracas de madera desafiando la indiferencia del Ártico.
En septiembre último, la
estación fantasma de la Guerra Fría, volvió sorpresivamente al centro
de la atención geopolítica, cuando dos docenas de representantes
gubernamentales volaron hacia allí, incluido el Ministro de Defensa
Anatoly Serdyukov. Los funcionarios acordaron rápidamente que “el
Ártico debe convertirse en la principal base estratégica para sus
materias primas”.
Nikolai Patrushev, Secretario
del Consejo de Seguridad de Rusia, fue rápido en puntualizar que “si
no actuamos ahora, simplemente vamos a ser echados por la fuerza”.
El grupo de poderosos hombres del gobierno decidió elaborar una completa
estrategia para el desarrollo del Ártico para el 2020. El documento
será dado a conocer este mes.
los rusos estÁn dispuestos a todo
Pero algunos de los contenidos
ya se han filtrado, revelando un tono de fuerte compromiso. “No
puede descartarse que la batalla por las materias primas, sea librada
con medios militares”, reza el explosivo documento. Tal parece
que Rusia, con casi más de un tercio de su territorio ubicado al
norte del Círculo Ártico, está a punto de demostrar que los temores
de las naciones occidentales que bordean el Ártico, no son injustificados.
La potencia nuclear comenzará pronto a cerrar sus garras a lo largo
de las congeladas costas de este gigantesco reino.
El interés de las naciones
del Ártico crece a medida que el hielo polar retrocede. Una semana
antes de dejar su despacho, el presidente Bush reveló un plan estratégico
para la región del Ártico. Canadá, Dinamarca y Noruega han lanzado
sus propias iniciativas. Aun la Unión Europea anunció en noviembre
una nueva política polar.
Mientras tanto, el diario
oficialista Rossiyskaya Gazeta va preparando a los rusos
para concienciarles de que “la lucha por el Ártico será la chispa
disparadora de una nueva división en el mundo”. Artur Chilingarov,
miembro del Parlamento ruso y líder ideológico en Moscú de la conquista
del Ártico lo dijo en estos términos: “No estamos preparados
para ceder nuestro Ártico a nadie”.
Chilingarov (que en en agosto
de 2007 usó un mini submarino teledirigido para plantar una bandera
rusa fabricada en titanio, en el fondo oceánico del Polo Norte, a
4261 metros de profundidad) quiere “presentar evidencias ante
las Naciones Unidas dentro del plazo de un año, de que el Polo Norte
pertenece a los rusos”. Su amenaza hacia quienes en Occidente
no lo aprueben, es simple: “Si estos derechos no nos fueran reconocidos,
Rusia se retirará de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho
del Mar (CONVEMAR)”
Alexander Dugin, un científico
político y reconocido intelectual defensor de los reclamos neoimperiales
de Moscú por una Gran Rusia, está tan prendado de fervor nacionalista
que ha perdido su contacto con las realidades biológicas: “El
propósito de nuestro ser, reside en la expansión de nuestro espacio.
La plataforma nos pertenece. Los osos polares viven allí, osos polares
rusos. Y los pingüinos viven allí, pingüinos rusos”, afirmó. |