Un ácaro,
depredador de la Antártida
(10-02-09)
Merodeando por entre las rocas de la Península Antártica, el depredador
terrestre más agresivo del continente helado está al acecho, pero
de presas microscópicas. Es el ácaro rojo, el mayor depredador de
la Antártida. Los animales como los leones, los cocodrilos y las
serpientes prosperan en otras partes del planeta, pero el depredador
terrestre más temible de la Antártida es un insecto rojizo que apenas
se ve a simple vista.
El continente es más conocido
por sus pingüinos, focas y ballenas, pero todos estos dependen del
mar para conseguir alimento, a diferencia de sus minúsculas criaturas
terrestres y plantas, hasta ahora apenas afectadas por los humanos.
Los científicos están intensificando
sus estudios de estas pequeñas criaturas en la Antártida en busca
de posibles advertencias tempranas sobre cómo el cambio climático
podría perturbar la vida del planeta en las próximas décadas.
"La Antártida es
llamativamente diferente de otros continentes en lo referente a
lo que se puede encontrar en la tierra", dijo Pete Convey,
un biólogo de la Inspección Antártica Británica (BAS, por su sigla
en inglés), mientras observaba una pila aparentemente estéril de
piedras. "No hay mamíferos terrestres, no hay animales
pastando como gacelas, no hay aves terrestres", declaró
a Reuters cerca de la Base Británica Rothera. Una de las primeras
rocas que recogió tenía un diminuto ácaro rojizo corriendo por
su superficie.
el animal terrestre mÁs grande es
un mosquito
“Es el león del ecosistema,
es el máximo depredador", dijo sobre el ácaro Rhagidia,
de aproximadamente 1 milímetro de ancho. Los ácaros tienen ocho
patas y están relacionados con las arañas. Y el mayor animal terrestre
de todo el continente, que abarca una superficie mayor a la de
Estados Unidos, es un pequeño mosquito no volador de aproximadamente
0,5 cm. de largo.
Técnicas
de supervivencia en condiciones extremas. Esos minúsculos animales
han encontrado formas de vivir todo el año en tierra y de cerrar
sus cuerpos para sobrellevar el profundo frío invernal. La simplicidad
del ecosistema significa que el impacto de los nuevos riesgos, como
el cambio climático, puede ser evaluado más fácilmente.
"Sólo existen dos
depredadores (terrestres) a 800 kilómetros a la redonda",
dijo Convey. "Hace que comprender el modo en que funciona
el ecosistema sea mucho más fácil. Es muy difícil ver cómo el cambio
climático afecta a un sistema ecológico natural, excepto en un
lugar como éste".
“La Península Antártica,
debido a que el clima está calentándose tan rápidamente, es el
único lugar de la superficie terrestre donde uno puede venir a
ver los efectos sobre la ecología en forma pura", dijo
el biólogo. La península, que sobresale hacia el extremo sur de
Sudamérica, es la parte del hemisferio sur que se ha calentado
más rápidamente en los últimos 50 años, aparentemente debido a
un aumento de la temperatura fomentado por el uso humano de combustibles
fósiles.
Las temperaturas en la Península
Antártica han aumentado 3 grados centígrados en los últimos cincuenta
años, casi la diferencia en las temperaturas anuales promedio entre
la ciudad de Niza al sur de Francia y París. Y puede que el ecosistema
antártico ya esté cambiando, tanto con beneficios como con posibles
trastornos. El calentamiento global "les facilitará la vida
a las criaturas pequeñas, casi sin duda", dijo Convey.
esporas transportadas por turistas
Las temperaturas más cálidas
ayudarían a las plantas a crecer, a volver más verdes algunas partes
de la península y de este modo beneficiar a los animales que se alimentan
de ellas. Pero además podría secar el clima, poniendo en riesgo la
vida. Y las temperaturas más altas podrían hacer que la Península
Antártica esté más abierta a las especies, como las semillas, los
insectos o esporas traídas sin saberlo por turistas o científicos
en sus prendas, en el viento o adheridas a pájaros.
"Más de 50.000
personas vienen a la Antártida al año", dijo Convey sobre
los turistas, científicos y demás visitantes. "Eso constituye
un riesgo mucho mayor de traer un organismo biológico ajeno a la
Antártida que la colonización natural".
El Rhagidia caza
colémbolos, un tipo primitivo de insecto que vive de la vegetación.
Porciones poco densas de líquenes verdes, negros o naranjas cubren
algunas piedras. La Antártida además cuenta con dos plantas florales,
algunos pequeños gusanos e innumerables microbios. Muchos animales
de la Antártida tienen proteínas sanguíneas que funcionan como anti-congelantes
naturales. |