
En esta ocasión se grabó en vídeo el encuentro (imágenes por ahora no accesibles porque quieren venderlas al mejor postor) y el delfín de ojos rojos y piel rosada resulta ser un macho joven que nada siempre junto a una hembra de gran tamaño, que podría ser su madre, entre un grupo de media docena de delfines pico de botella.
Esta es la tercera vez en tres meses que se tienen noticias del delfín rosado en la zona, hecho que ha disparado la afluencia de turistas (por otra parte normal en esta época) y el tráfico de lanchas y barcos “a la caza” fotográfica del extraño delfín. Grupos ecologistas ya han advertido de lo negativo de esa “caza” y el estrés a que están sometiendo a la gran cantidad de mamíferos marinos de diversas especies que viven en esas aguas durante esta temporada.
Este fenómeno de la naturaleza es muy poco común y más raro aún que se detecte con tanta frecuencia. Los expertos que han opinado sobre el tema coinciden en que “Little Pink”, como ha sido bautizado por las gentes de Lake Charles, migrará con su grupo hacia aguas más templadas dentro de un par de meses y el año que viene volverán al su de cría, como suele ser habitual.