(BV / 04-10-11) Estados Unidos ha anunciado el aumento de la protección de cinco poblaciones de tortugas marinas caguamas o bobas, ubicándolas en la categoría "especie en peligro de extinción", mientras otras cuatro fueron clasificadas como "especie amenazada".
La decisión de dividir a las tortugas caretta en nueve poblaciones distintas para determinar los esfuerzos de conservación se detallan en un documento de 331 páginas, elaborado por el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (USFWS) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.
"Esta división… nos ayudará a centrarnos más en las amenazas individuales que enfrentan las tortugas en las diferentes áreas", dijo Jim Lecky, director de pesca de recursos protegidos de la NOAA.
"Las especies de amplia distribución, como la tortuga boba, se benefician de la evaluación y el abordaje de amenazas a escala regional".
Sin embargo, Oceana, importante grupo conservacionista que había presionado para obtener más protección para las tortugas marinas, consideró "agridulce" la decisión. "Las tortugas marinas están desapareciendo ante los ojos de esta generación", dijo Whit Sheard, asesor de Oceana. "Si bien la designación de hoy da una nueva esperanza para las tortugas caguamas del Pacífico Norte, deja libradas a su destino a las especies en riesgo en el Atlántico".
Las cinco poblaciones que conservan su estado de "peligro de extinción" están en el Océano Atlántico Nororiental, en el Mar Mediterráneo, en el Océano Índico Norte, en el Océano Pacífico Norte y en el Pacífico Sur.
Oceana y el Centro de la Diversidad Biológica están entre los grupos ecologistas que pidieron en 2007 que las tortugas bobas del Pacífico Norte y del Atlántico Noroccidental fueran clasificadas como en peligro de extinción.
"Las tortugas bobas han disminuido al menos un 80% en el Pacífico Norte y podrían convertirse en funcionales o extintas ecológicamente hacia la mitad del siglo XXI si no se toman medidas de protección adicionales", dice Oceana en un comunicado. "Las playas de Florida, que albergan la mayor población de anidación de tortugas bobas en el Atlántico Noroccidental, han visto una disminución de la anidación de más de 25% desde 1998".