(24-06-06)
No es ciencia-ficción, es una realidad ya en fase
de experimentación. Es el invento de un israelí llamado
Alon Izhar Bodner, un aparato
que permite respirar debajo del agua sin botellas de
aire comprimido y que basa su funcionamiento en la extracción
del aire que está disuelto en el agua. Es decir,
respirar casi como lo hacen los peces. ¿Imaginan
inmersiones sin limitaciones de suministro de aire? Pues
dentro de nada podría ser posible.
Parece
ser que falta poco para que podamos respirar en nuestras
inmersiones con un nuevo invento, durante horas y horas,
casi sin limitaciones de suministro de aire. Así lo
aseguraron los expertos en tecnología de la agencia
israelí IsraCast, que fue la encargada de difundir
al mundo el año pasado las primeras noticias del invento,
financiado inicialmente por el Ministerio del Comercio y
la Industria de Israel.
Este
año está en su fase final de desarrollo y,
según fuentes israelíes, aparatosos prototipos
de este nuevo respirador ya han sido probados por expertos
americanos y europeos, al parecer con resultados positivos.
No se sabe a ciencia cierta si realmente será viable
o no a nivel comercial, pero sí que los principales
fabricantes de material para submarinismo están muy
interesados por la patente de este invento, que acaba de
cumplir cuatro años.
En
2002, Alon Izhar Bodner puso en práctica una idea
que le rondaba por la cabeza desde hacía tiempo. Su
hijo Aviv, que con siete años ya vivía muy
de cerca la afición al submarinismo deportivo del
padre, le preguntaba por la posibilidad de bucear sin las
pesadas botellas. Tal vez, influenciado por las descripciones
de las inmersiones desde el Nautilus que imaginó Julio
Verne, o cómo buceaba el Jedi Qui-Gon Jinn
con su aparato de “respirar el aire del agua” en
la película “La amenaza Fantasma” , el hijo
dio alas a la imaginación del inventor.
a RESPIRAR
COMO LOS PECES
Bodner
era consciente de que los peces respiran el aire disuelto
en el agua y se preguntó: “... con toda la tecnología
que hay en el mundo, ¿por qué no podríamos
hacerlo?” Comenzó con su primer prototipo en
un laboratorio donde, con una bomba, una enorme centrifugadora,
mangueras depresión y una botella de expansión, probó que
su teoría podía funcionar en el mar. El 23 de mayo
de hace cuatro años patentaba su invento y desde entonces sus
progresos se han guardado celosamente en secreto. [Open-Circuit
Self Contained Underwater Breathing Apparatus Patent: WO0240343
(may 23, 2002 and EP1343683 ( september 17 2003 )].
Empresas
privadas se han interesado por la patente y el propio Bodner
reconoció en su momento que “había avanzadas
negociaciones para, con capital privado, desarrollar y comercializar
el nuevo respirador que revolucionará el mundo del
buceo”. Tanto la Armada Israelí como Cuerpos
Especiales de Marines EE.UU han puesto manos a la obra y
llevan más de un año desarrollando su aplicación
militar del respirador, que también ya está en
fase de pruebas en mar abierto.
El
respirador de Bodner se basa en la ley física de Henry,
que relaciona la solubilidad de un gas en un líquido,
con la presión a la que está sometido. En contra
de lo que ya se hace a gran escala, por ejemplo en los submarinos,
no se trata de electrolisis ni de la separación química
del oxígeno que contiene el agua, proceso que requiere
gran cantidad de energía y una instalación
de gran tamaño. Se trata de recoger y utilizar ese
2% de aire que existe disuelto en al agua, tal cual. Y para
conseguir su objetivo, Bodner aplicó la Ley de Henry
en uno y otro sentido.
AGUA CENTRIFUGADA
Básicamente,
lo que hace es conseguir un importante flujo de agua de mar,
de la que una vez centrifugada,
extrae ese 2% de aire que tiene y lo hace llegar al regulador
del buceador. Sus primeros retos fueron conseguir reducir al
mínimo el tamaño cada uno de los elementos del
equipo suministrador de aire: la centrifugadora en un tubo
estanco (donde se produce la separación del aire) y
las baterías que accionan el motor eléctrico
Respecto
a la cantidad de agua necesaria para extraer el aire suficiente
para respirar con el cuerpo sometido a presión,
Bodner diferenció las necesidades para un circuito
abierto o cerrado, ya que para el primero se necesitaría
mucho más caudal de agua. El tema baterías
no representó un problema; aparte de que sirven
de lastre para el buceador, en los primeros cálculos
ya se vio que solo con una batería de litio de un
kilo habría autonomía para una hora inmersión
.
SECRETISMO Y MUCHAS DUDAS
Dada
la importancia de esta aplicación y lo que podría
suponer para el mundo del submarinismo, no es de extrañar
la expectación que han creado Bodner y su invento,
aunque por ahora no hay más que hermetismo en cuanto
a quién va a dar el primer paso en su comercialización.
Ya hay foros en los que muchos se preguntan por qué ha
pasado tanto tiempo desde que se hizo eco del tema sin
que aún se haya “visto” funcionar realmente el invento
¿Será que
no funciona? O tal vez sí, pero con un montón
de limitaciones por el tamaño de la centrifugadora
como también se apunta.
Hay
también una explicación que termina de sembrar
dudas sobre si utilizaremos este respirador en un plazo razonable
de tiempo, y la apuntaba un mayorista de artículos
de buceo a una de nuestras colaboradoras: “Si eso apareciera
en el mercado, los grandes fabricantes tendrían que
comerse cientos de miles de euros en botellas, reguladores,
compresores, computadoras... Sería tal el desastre
económico que seguramente harán lo posible
por hacerse con las patentes y esconderlas en un rincón
hasta encontrar una solución al quebranto económico”
.
Pero este avispado comercial tiene la solución al problema: “yo
lo que haría sería comercializarlo a un precio
exagerado, más bien astronómico. Seguro que se
vendería lo suficiente para que rentabilicen su fabricación
sin penalizar las ventas del tradicional sistema de botellas
de aire comprimido” . El tiempo dirá.