(29-09-06) La aparición
de los ordenadores de buceo ha mejorado la calidad de las
inmersiones, aumentando los márgenes de seguridad
gracias a la información que ofrece en tiempo real.
El
ordenador o computadora es uno de los mayores avances técnicos
que ha experimentado el buceo y se ha convertido en herramienta
imprescindible para realizar inmersiones seguras. Su aparición
ha marginado el uso de las tablas de descompresión,
el cronómetro y el profundímetro para hacer
los cálculos precisos, eliminando así la posibilidad
de error humano. Además, el ordenador actúa
de forma constante y cada minuto hace un cálculo real
de la inmersión que estamos realizando, lo que permite
aprovechar al máximo el tiempo que estamos en el agua.
Con
las tablas en la mano y haciendo un uso adecuado de ellas
podíamos garantizar más o menos una inmersión
segura. Eso sí, expuestos a tener muchos problemas
en el caso de algún cálculo erróneo
en la planificación o, simplemente, cuando variamos
el perfil de la inmersión sobre la marcha y hay que
realizar nuevos cálculos en plena inmersión.
Las
computadoras disponen de un procesador de datos que está permanentemente
efectuando cálculos, una memoria que guarda los datos
de la inmersión en curso, un profundímetro
que efectúa lecturas constantes, un reloj que asocia
los datos anteriores poniéndoles fecha, hora y minuto
y, lo más importante, un sofware que relaciona todos
los datos e informa de manera constante en qué situación
estamos. Hoy día, en muchos modelos podemos encontrar
más funciones como la temperatura del agua y la posibilidad
de controlar el consumo de aire: lo que gastamos, lo que
nos queda y lo que durará según pasa el tiempo
de inmersión.
aPROVECHAR
AL MÁXIMO CADA INVERSIÓN
Al conocer
cuanto tiempo pasamos en cada cota de profundidad, el ordenador
aplica un programa en el que tiene incorporadas las variables
de las tablas de buceo y así ofrecer información
sobre la duración de la inmersión, la profundidad
de la misma en cada momento, el tiempo que podremos permanecer
a una profundidad determinada sin entrar en descompresiones y,
en caso de tener que hacer alguna parada, indicar tiempos y profundidades
para hacerlas. El uso de estas nuevas tecnologías permite
aprovechar al máximo cada inmersión porque se tiene
en cuenta el perfil completo de la inmersión y no solo
la máxima profundidad alcanzada que se aplica cuando hacemos
los cálculos con las tablas.
Todo
son ventajas, pero hay un problema y es que con el uso del
ordenador muchos buceadores olvidan o ignoran el uso de las
tablas. La ley exige bucear con reloj, tablas y profundímetro,
o bien con un ordenador de buceo, lo que significa que una
computadora puede sustituir las tablas. Esta es la circunstancia
de que muchos practicantes del submarinismo no estén
preparados ante una situación de emergencia como la
pérdida o avería del ordenador. Debemos de llevar
siempre en el bolsillo unas tablas y recordar cómo se
usan, pero la gran mayoría no lo hacemos. “Si falla
el mío, tengo el de mi pareja…” . Craso error.
Otro
avance importante en seguridad que ofrecen las computadoras
es en los complicados cálculos para las inmersiones
sucesivas, es decir, cuando el tiempo entre una inmersión
y otra es de menos de 12 horas. Teniendo en cuenta las características
de la primera inmersión, el ordenador nos indica el
tiempo y la profundidad a que podemos bucear en la segunda,
y con la acumulación de las dos, preparar una tercera
y así sucesivamente. Tampoco hay que olvidar los complicados
cálculos para las inmersiones de altura, en montaña
y, por supuesto, el tiempo que hay que esperar para tomar
un avión.
ALARMAS ACÚSTICAS Y VISUALES
Aparte
de las alarmas de tiempo y profundidad que se disparan en cuanto
nos pasamos de los márgenes de seguridad establecidos,
otra gran utilidad es el aviso acústico y visual del ordenador
cuando superamos la velocidad máxima de ascenso y nos
indica qué hacer para corregir la situación y si
es necesario llegar a hacer una parada de descompresión.
Una
ventaja es también la capacidad de almacenaje de información
de cada inmersión: duración, profundidad, existencia
o no de avisos, etc, de forma que se puedan revisar con posterioridad
o pasarlos a un PC, donde es posible actualizar, modificar
o visualizar la información de diferentes maneras.
Una
cosa a tener muy en cuenta es que, por mucha información
y capacidad de cálculo que tenga el mejor ordenador
de buceo del mundo, no contempla la respuesta fisiológica
del
individuo que lo utiliza. Algunos modelos tienen en cuenta
la temperatura del agua y los rangos de seguridad que el usuario
puede ajustar, pero el esfuerzo físico, cansancio, edad,
alcohol, tabaco, obesidad, forma física, etc, son factores
que el ordenador no tiene en cuenta a la hora de medir las
paradas de seguridad o la velocidad descenso… Sólo el
sentido común y la experiencia del buceador son los
que han de valorar esos parámetros a la hora de aplicar
márgenes de seguridad que, en cuanto más generosos
sean, mejor.
El
ordenador de buceo es una máquina sofisticada pero
muy delicada y, como tal, necesita una serie de cuidados
básicos. Es nuestro seguro de vida ahí abajo,
con lo que es bueno tener en cuenta las instrucciones de
uso que da cada fabricante y procurar darle un trato exquisito.
Por supuesto nada de golpes, hay que lavarlo bien con agua
dulce tras cada inmersión, guardarlo en un ambiente
seco, llevarlo siempre entre el equipaje de mano si vamos
en avión, no exponerlo a temperaturas extremas y es
importante cambiarle las pilas antes de que éstas
se agoten.
CADA UNO CON SU PROPIO ORDENADOR
Por
supuesto, cada uno el suyo. Es una práctica muy habitual
y peligrosa el que una pareja bucee con un solo ordenador. Nada
de compartirlo con el compañero; al contrario, lo que
hay que hacer durante la inmersión es cotejar la información
del nuestro con la que ofrece el del compañero y así poder
detectar alguna posible desviación o mal funcionamiento
de alguno de los dos.
A
la hora de adquirir un ordenador de buceo encontramos grandes
diferencias de precio y funcionamiento. Hay que elegir el
modelo más adecuado para el tipo de inmersión
que realizamos y es un elemento en el que no hay que escatimar
un euro. Casi todos los que hay en el mercado cumplen con
las funciones básicas que necesita un buceador deportivo,
pero los hay que ofrecen más: indicación de
los tiempos de parada inmersiones en altura, adecuación al uso de mezclas para respirar,
material con el que está fabricada la caja, gestión del aire
de la botella, transmisión de datos por ultrasonidos, brújula,
reloj, conectividad al PC… Es cuestión de saber elegir y tener muy
presente que se adapte a nuestras necesidades y pretensiones.
Por último,
un aspecto muy importante a la hora de encomendar nuestra
seguridad al ordenador: hay que conocerlo a la perfección
y para ello no hay más remedio que leer y asimilar
los complejos manuales de instrucciones de cada aparato.
Es muy importante saber interpretar la información
que en cada momento nos da el ordenador, dominar las funciones
de ajustes previos, rangos de seguridad… No hay más
remedio que estudiar a fondo unas instrucciones que, en muchos
casos, parecen farragosas y emplean un léxico no muy
ortodoxo producto de una mala traducción. Pero hay
que hacerlo.