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ACUICULTURA: ¿GRANJAS Ó FÁBRICAS?

(11-01-12)  Los peces criados en granjas que no están debidamente acondicionadas, pasan sus vidas en espacios insuficientes e insalubres, y muchos sufren de infecciones parasitarias, heridas graves y otras enfermedades. Las condiciones de estas fábricas de alimento para humanos son tan horrendas que la mortandad llega al 50%.

La piscicultura o acuicultura se ha convertido en una industria billonaria y, más del 50% de los animales marinos que se consumen anualmente en el mundo provienen de granjas marinas. Según la FAO, (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), la acuicultura se está desarrollando tres veces más rápido que la producción agropecuaria, y es más que probable que las granjas pesqueras pasen a un primer lugar a medida que nuestros caladeros naturales se agoten.

Málaga Cove
Málaga Cove Los barcos fantasmas de Mogan
Málaga Cove Los barcos fantasmas de Mogan

Las granjas acuáticas pueden ser instaladas en tierra firme o en el agua. Pero la gran diferencia entre unas y otra está en la sostenibilidad, en la adaptación a una serie de reglas muy rigurosas que la mayoría de las instalaciones incumplen. Son como fábricas de comida para humanos en las que prima la productividad y no sus efectos en la vida animal y en los ecosistemas del entorno.

Entre estas, las ubicadas en tierra firme producen miles de peces, ya sea en lagunas, embalses o estanques de cemento. Las ubicadas en los mares y ríos se encuentran situadas cerca de la costa, y en ellas los peces viven amontonados en redes o jaulas de tela metálica. Ambos tipos de granja-fábrica se asemejan en que sus peces sufren; están llenos de contaminación y enfermedades independientemente de su ubicación.

Acuicultura: ¿Granja o fábrica?Por otra parte, hablando de sostenibilidad, las granjas piscifactorías malgastan recursos: sus piensos requieren unos 2,27 kilogramos de peces pescados en libertad para producir solamente 0,45 kilogramos de peces de granja.

Al mismo tiempo, contaminan el medio ambiente con toneladas de excrementos, de concentrado alimenticio, con elevados niveles de hormonas, antibióticos, y de cadáveres de peces enfermos. En suma, esa negra mayoría de granjas pesqueras comportan sufrimiento y devastación ecológica dondequiera que estén.

SE LES CONTROLA HASTA LAS HORAS DE LUZ

Acuicultura: ¿Granja o fábrica?Muchas granjas acuáticas en tierra firme se encuentran cubiertas, de esta manera los productores controlan incluso la cantidad de luz que reciben los peces. Estos peces, hasta que lleguen a la pescadería, pasarán sus vidas amontonados, tropezándose unos contra otros e incluso contra las paredes de sus superpobladas jaulas.

Con poco más de 10 centímetros de longitud, los peces jóvenes, llamados alevines, son transportados del lugar de desove donde nacieron a la piscifactoría. Esta es la primera de varias paradas que deberán hacer los peces antes de su último viaje al consumidor.  

Acuicultura: ¿Granja o fábrica?Las granjas acuáticas ubicadas en los mares contaminan el agua con excremento de pez, residuos de alimentos químicos, antibióticos y enjambres de parásitos. Además, las enfermedades agresivas que sufren los peces de granja son transmitidas a los peces silvestres de la zona; en algunos casos, se incrementa mil veces la incidencia de piojos de mar en el entorno.

Para los peces, la clasificación por talla es un proceso estresante y algunas veces mortal. Cada pez es clasificado 5 veces a lo largo de su vida, para trasladarlos se les pesca con redes o con métodos más modernos: se les aspira mediante tuberías para luego soltarlos a otra jaula diferente.

Acuicultura: ¿Granja o fábrica?Con una apariencia modesta a simple vista, cada una de estas jaulas acuáticas está densamente poblada con decenas de miles de individuos que no tendrán jamás la oportunidad de nadar libres; al contrario, cada aleteo los conducirá a tropezarse contra otro pez o contra las mismas paredes de su jaula.

La existencia de piojos de mar es frecuente en las granjas productoras de salmón. Estos parásitos son depredadores, causan descamación en los peces y les provocan úlceras graves. En condiciones de gran hacinamiento, estos parásitos llegan a comerse las caras de los peces dejándolos literalmente en el hueso, fenómeno tan común que los acuicultores lo llaman “corona de muerte” (death crown).

HERIDAS PRODUCIDAS POR HACINAMIENTO Y MALTRATO

En piscifactorías densamente pobladas, los peces pequeños son tiranizados y atacados por los peces más grandes. Por este motivo, se debe comprobar constantemente que los individuos cuyo crecimiento es más rápido sean trasladados al grupo indicado según su tamaño.

Acuicultura: ¿Granja o fábrica?A tal efecto, los peces son apresados mediante las redes o tuberías para luego ser arrojados a una serie de barras o parrillas que constan de aperturas variables, para dividirlos peces según su tamaño y redistribuirlos hacia diferentes jaulas o tanques.

Los peces pequeños pasan a través de las aperturas pequeñas y los grandes a través de las rejillas grandes. Esta práctica, denominada “gradación”, es sumamente estresante y produce dolorosos raspones y heridas al pez.

Los sistemas de tecnología de punta y la producción en masa permiten controlar la alimentación, la luz (en el caso de las granjas cubiertas) y el nivel de crecimiento. Para estimularlo y acelerarlo, así como también para alterar el comportamiento sexual de los peces, se usan medicamentos, hormonas e ingeniería genética.

Acuicultura: ¿Granja o fábrica?Las altas tasas de mortalidad, las enfermedades y las infecciones parasitarias son habituales. Otro caso común son las malformaciones y las heridas post-traumáticas; en algunas granjas, el 50 %de los peces son ciegos, dolencia que no es tomada en cuenta porque no representa un problema para los piscicultores y el consumidor ni se entera.

Debido a que han sido concebidos para navegar los vastos océanos y para utilizar todos sus sentidos, los peces se vuelven locos por la falta de espacio y las condiciones de confinamiento en las granjas acuáticas. En estos espacios, insuficientes para nadar, los peces chocan constantemente unos contra otros y contra las paredes de su jaula, dando lugar a úlceras y daños en sus aletas.

En estas instalaciones inadecuadas, la densidad poblacional (el número de peces por cada metro cúbico de agua) no se regula en función del bienestar de los peces, sino que se hace aumentar, hasta que la pérdida de individuos por muerte supere los beneficios de abarrotar pequeños espacios con grandes cantidades de peces.

Texto: Guadalupe Romero / People for the Ethical Treatment of Animals (PETA)

 

 


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