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los cuentos de calleja

Jesus Calleja Logo PADI (14-07-09) Aunque también lo podíamos titular “Jesús, qué cruz”. Hablamos de un esperpéntico aventurero que con su programa “desafío Extremo” ha cabreado hasta la médula al colectivo de amantes del mundo marino con sus continuos y quejosos comentarios sobre lo peligroso y duro que es sumergirse con animales.

    “Hola, soy Jesús Calleja, alpinista”, así se autopresenta en el programa Desafío Extremo que visioné el otro día, por obligación. Han sido tantos los comentarios en nuestro correo electrónico, entre amigos, en los foros, en todos los ambientes relacionados con el mundo submarino, que no he tenido más remedio que verlo.

Mama, ¡¡Socorro!! Mama, ¡¡Socorro!!     Ya había oído hablar de un tipo bien plantado, rubio, atlético, montañero e imitador (casi un doble) de otro polifacético aventurero televisivo: Ignacio Bultó. Pero el parecido se esfuma en cuanto se pone a hablar, porque lo del Calleja es un puro lamento. Cada vez que abre la boca es para balbucear sobre su sufrimiento físico y mental.

    De pequeño se debió de llevar muchas collejas para llegar tan llorón a adulto. Ahora es de los que lamentan antes, durante y después de dicha colleja… Dice en su presentación, que el fin de sus programas es transmitir “mi pasión por la Naturaleza, con mucho humor y buen rollo”. Pues bien, hay que reconocer que el aguerrido reportero consigue parte de su objetivo; cuenta con un presupuesto que parece generoso para viajar a los cinco continentes. Sin embargo, lo del sentido del humor es muy delicado y lo del buen rollo, si se trata de ir de víctima, lo borda.

debe de tener un buen padrino en cuatro

Manifiesta torpeza en inmersion Manifiesta torpeza en inmersion     Buen padrino le protege en la cadena Cuatro, que patrocina y produce los lamentos del esperpéntico cuentista. Tienen programas de aventura de gran calidad, con reporteros de la altura de Bear Grylls, que en su serie “El último superviviente” muestra el sufrimiento del aventurero de forma natural, sin aspavientos, y eso que come escorpiones, ojos de cordero, serpientes… Sin embargo, apuestan por un tipo que pasa miedo hasta en la pecera de un acuario.

    Está claro que algo de audiencia tiene y que por eso sigue en antena. Sobre gustos no hay nada escrito; debe haber un número importante de marujas y marujones que se escurren ante el guaperas, y que se lamentan más que él de su sufrimiento. Pero hay muchos colectivos que se incomodan ante Calleja y sus cuentos; no sólo los relacionados con el buceo y el mundo marino.

    Los montañeros no es que le veneren. Todo lo contrario, piensan que contar una escalada es mucho más que lamentarse cada 10 segundos de lo duro, frío difícil, arriesgado y tremebundo que es el día a día en la alta montaña. Entre los submarinistas es odiado por su falta de respeto al medio. Todo es peligroso: los tiburones unos monstruos asesinos; el agua, siempre está fría y sucia; el tiempo, malo y desapacible; el equipo, es muy pesado y engorroso; el traje de neopreno angustioso y “claustrofóbico”, y no olvidemos lo pesadas que son las “bombonas del aire”Ay, mami, ¡qué frío he pasado! Ay, mami, ¡qué frío he pasado! (para rematar, a veces se le escapa lo del oxígeno…)

  Este aventurero leonés, como el presidente del gobierno, (algo tenían que tener en común…) nos deleita esta semana con su nueva gran aventura, esta vez en el techo de África, y empieza su programa diciendo: “Kilimanjaro, manifiéstate…” ¿Qué podremos esperar de la criatura?

    Suerte, compañero, que las alturas te den un poco de carácter, porque es penoso verte en el agua nervioso, diciendo que estás acojonado, o en el fondo marino, levantando nubes de sedimentos, haciendo aspavientos, agitando manos y pies como un pato mareado.

Texto: Juan Diego M. Alcaraz
 
 
   
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