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vida y muerte de dunham

Dunham Dunham (30-07-09)  Una historia de vida y muerte que nos acerca a la realidad de la madre naturaleza. Nada, ni el hombre, es capaz de controlar la cadena alimenticia, ni los instintos animales. Es la historia de un delfín salvaje encontrado herido, curado en cautividad y devuelto al mar, donde, ante sus cuidadores, fue devorado por un tiburón.

    El pasado mes de diciembre, un delfín mular demacrado, con neumonía, fue encontrado varado en Anclote Key. Su piel estaba salpicada de mordeduras menores de tiburón Un corte limpio, largo y profundo en su cola sugería el daño de una línea de pesca.

    Tenía aproximadamente 6 años de edad y lo bautizaron con el nombre de Dunham. Durante siete meses, estuvo atendido en un centro de rehabilitación de Panhandle. Su recuperación fue rápida y en junio empezó a nadar con fuerza y ya era capaz de perseguir a toda velocidad los peces vivos que le tiraban a su piscina de 16 metros.

    Unos 100 delfines y ballenas aparecen varados cada año en la costa sureste de Estados Unidos. Mueren rápidamente o terminan en acuarios. Sólo un puñado tienen una segunda oportunidad de obtener la libertad y siempre es un riesgo.

Liberando a Dunham Liberando a Dunham     La oportunidad de Dunham llegó la mañana del pasado martes, cuando sus cuidadores, orgullosos y emocionados, lo dejaron en libertad en mar abierto, con un collar de radio para poder seguirle en barcos y supervisar su progreso.

    Parecía un poco rígido después de un viaje largo en camión durante  la noche anterior, pero rápidamente cogió el ritmo y se dirigió hacia el sur. Unas horas más tarde, la naturaleza interrumpiría sus corazones.

    El retorno del delfín a la naturaleza fue puesto en marcha hace semanas en el Gula World Marine Park, en Panama City Beach, que forma parte de las instalaciones del Gobierno en el centro de recuperación de mamíferos marinos. Allí llegó desde el Clearwater Marine Acuarium.

seis meses de constantes cuidados

    Diane Young, director de cuidado de animales en el acuario Clearwater, describe su rehabilitación: “Se le administraron antibióticos, fungals, antiácidos y los suplementos de vitamina hasta hace tres semanas. El contacto humano se mantuvo al mínimo. Comió arenques, sardinas y otros peces que le dábamos en la boca mientras no se valía por sí mismo. Después comenzó a comer peces vivos que él cazaba en su piscina”.

    La Sra. Young dijo que no sabía cuánto había costado la “hospitalización” de Dunham, pero dijo, "es muy caro rehabilitar a los animales; murió casi un par de veces, pero fue tan luchador, que salió adelante”.

El último contacto en su liberación El último contacto en su liberación     El lunes por la noche, fue enviado en un camión a Clearwater. El martes por la mañana temprano una docena de personas le transportaron en una camilla hasta el agua, cerca de la terminal oriental de Dunedin.

    Su aleta dorsal estaba impregnada con óxido de zinc y un transmisor de radio conectado, por lo que sus controladores podrían seguirle después de que fuese liberado.

    "Iba realmente lento al principio. Era de esperar tras un transporte largo. Estuvo en el camión casi toda la noche. Se esperaba que estuviese entumecido. Entonces, cogió el ritmo y comenzó a actuar como un delfín salvaje '', dijo Mase.

    Después de tres horas y de haber contactado con un grupo de delfines que iba hacia el oeste, a los que no se unió, se le vio atacando un banco de peces que saltaban fuera del agua. Era una señal muy buena, Dunham se integraba en su medio natural.

un tiburÓn tigre acaba con dunham

    A continuación, le vieron que luchaba con algo. Cuando salió a la superficie, su piel mostraba signos de mordeduras de tiburón y estaba sangrando. Tenía una mordedura poco profunda entre sus aletas pectorales y cola, del tamaño de una mano, dijo Young.

    Sus cuidadores en los barcos discutieron qué hacer durante 10 minutos. Si saltaban al agua para ayudar, los tiburones podrían atacarlos… Mientras, Dunham había surgido de nuevo, esta vez con una gran mordedura que penetraba en su cuerpo hacia abajo, hasta su diafragma. Un tiburón de tigre de tres metros nadaba cerca.

Dunham, en libertad camino de la muerte Dunham, en libertad camino de la muerte     Media hora más tarde, la veterinaria Lydia Staggs certificaba que nada se podía hacer por Dunham, así que le administraron un sedante y en un par de minutos una dosis letal de Beuthanasia.

    Brent Winner, un experto en tiburones del Fish and Wildlife Research Institute de Florida, examinó fotos de las heridas y dijo que Dunham fue atacado por tiburones de varias especies diferentes, pero que la herida más grande era coherente con un tiburón tigre de tamaño mediano.

    Las aguas de Tampa Bay cercanas a la costa están plagadas de tiburones y cada liberación en estas aguas tiene su riesgo. Aún se recuerda un caso en California unos años atrás, cuando un león marino herido se convirtió en causa pública, con muchas personas donando dinero para su rehabilitación. Tras la rehabilitación, el día de la liberación ante cientos de personas y cámaras de televisión, lo que se vio fue cómo se sumergía e, instantes después, una orca de gran tamaño la lanzaba fuera del agua, la zarandeaba y se la comía ante los aterrorizados testigos.

    Es la ley de la Naturaleza y nadie puede cambiar esto. Como entonces, la pregunta está en el aire: ¿mereció la pena?

Texto: M. Montoya / TB
 
 
   
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