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en un mundo azul
(21-05-09) “En un mundo azul” es la continuación
de “mi cámara y yo” un cúmulo de sensaciones producidas por el
Mar y la fotografía y un importante llamamiento a cuidar de nuestros
Océanos. En esta ocasión, ilustrado por el destacado y carismático
fotógrafo submarino Víctor Tabernero, que ha cedido desinteresadamente
sus fotos como apoyo a dicho llamamiento.
Suelo
hacer un ejercicio visual: me pongo a mirar fotos y fotos y más
fotos, hasta que algo me impulsa a detenerme en una; Esa imagen,
puedo estar horas mirándola, recorriéndola, sumergida en ella,
absorta.
Eso es lo que
busco en una fotografía, se llama “transmitir” y es eso, sencillamente
eso, lo que aspiro a lograr con las mías. Imágenes con sentimiento,
cada persona ve algo distinto, tiene su percepción personal, quizás
muy diferente a lo que el autor quiso expresar o sintió al realizarla,
pero la finalidad es la misma: evocar un recuerdo, provocar una
reacción, en definitiva, no dejar indiferente.
No quiero
lanzar “turistas” al agua, mi fin es simple: busco conseguir respeto
y admiración por este inmenso mundo azul. Pero para poder transmitir
primero hay que conocer, sentir, amar… ese sentimiento tiene que
habitar dentro de uno mismo. Una vez que te enamoras del Mar, ¡¡¡eres
incapaz de vivir sin él!!!
Los
50 BAR de la botella marcan otra triste despedida, salgo del agua
con una firme idea: volver a ella. La ausencia del Mar solo aviva
mi pasión por él, el deseo de volver a un océano que considero
mío, que ha abierto su alma de par en par, un mundo con el que
he adquirido un sagrado compromiso: amarlo, cuidarlo, defenderlo,
luchar por él, porque creo en ese mundo.
Mis
textos y mis fotos son mis armas cotidianas, mi grito al mundo
de los hombres pidiendo ¡RESPETO! Lo que el Océano recibe del ser
humano es abominable, vergonzoso, indigno de la naturaleza humana:
pesca indiscriminada, vertidos tóxicos, redes mortales que arrastran
sus fondos sesgando la vida de todo el que cae en ellas para volver
al mar convertido en “desecho”, ningún fin económico justifica
estas atrocidades! Corales en vitrinas de souvenirs, en maletas
de turistas, peces disecados, aletas de tiburón, sopa de tortuga,
atún rojo en oferta, abrigos de foca, mares envenenados...
Buceando en el
increíble arrecife de Balicasang Island, sentí un espectral silencio
del azul, era un silencio diferente al habitual, miré al azul intentando
descifrar qué significaba esa sensación y entonces lo comprendí,
estaba vacío!!!! Llevaba días buceando en un arrecife carente de
pelágicos, ¿dónde estaban los tiburones? Esa era su casa, pero
allí no había más que silencio y la pequeña vida del arrecife que
sobrevivía al hombre, de momento… el mar cada vez más, parece una
casa vacía, desahuciada.
El paraíso,
ese lugar idílico, mágico, remoto, que reside en las leyendas y
en los sueños, el Sangri-La, la utopía, ¡existe! en el fondo del
Mar, y se llama OCÉANO.
He tenido
la grandísima suerte de poder ilustrar mis palabras con unas imágenes
excepcionales que, sin duda, os imbuirán en esas sensaciones que
produce el Oceáno, y os hará pensar un poquito en lo mucho que
podemos hacer entre todos. Por ello quiero agradecer y dedicar
este artículo a Víctor Tabernero, autor de las mismas y acérrimo
defensor de este mundo marino: http://victortabernero.wordpress.com, www.uwdreams.com.
Texto: Loli Alcarria
Fotos: Víctor Tabernero |