En los
últimos años hemos presenciado la llegada a nuestro país de modernos
acuarios, en distintas partes de nuestra geografía. Lejos quedan,
afortunadamente, viejas reliquias más propias de museos de los
horrores que de instalaciones zoológicas. Espectaculares exposiciones
junto a labores divulgativas y educativas. El Oceanográfico de
Valencia se sitúa a la cabeza de esta nueva generación.
El Oceanográfico se encuentra
situado dentro del complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias
de Valencia, en medio de un espectacular diseño arquitectónico.
Se articula en dos niveles, uno en la superficie y otro bajo
el suelo, donde se alojan la mayoría de los acuarios. La idea
es la de representar los ecosistemas marinos del planeta, a través
de ocho ecosistemas principales.
Podemos comenzar con
el Mediterráneo y su gran estrella, las praderas de posidonia
oceánica y el siempre misterioso coralígeno. Los humedales se
centran en una espectacular esfera donde las aves vuelan en libertad.
Los mares templados y tropicales del planeta se encuentran representados
por distintas instalaciones, donde podemos disfrutar del ambiente
coralino del Caribe o del Indopacífico, transitar por un espectacular
túnel, visitar los bosques de kelp o asombrarnos ante los cangrejos
gigantes del Mar de Japón.
Los ecosistemas polares constituyen uno de los
grandes atractivos del Oceanográfico con algunos de sus más espectaculares
representantes como las belugas y morsas, o los siempre atractivos
pingüinos. Los leones marinos son los señores del espacio dedicado
a las islas y la fauna del Mar Rojo podemos disfrutarla en medio
de un gran auditorio.
Por último, el mundo oceánico
se centra en el Atlántico, donde un gran túnel conectaría las
aguas de las Bermudas con las de las Canarias, en un fascinante
viaje, con un protagonista indiscutible: los tiburones.
tiburones: los grandes
protagonistas
Uno de los grandes protagonistas
de cualquier instalación de este tipo son siempre los tiburones
y, como hemos indicado antes, el Oceanográfico les dedica su
mayor tanque. En él y por medio de un impresionante túnel de
35 m podemos, de un vistazo, disfrutar de la inquietante presencia
de estos animales y de otros muchos que aquí se concentran. El
ambiente poco iluminado, colabora a la sensación de misterio
del lugar.
Los reyes son los grandes
tiburones toro, de lento nadar, que suelen ocupar la parte alta
de la instalación. También encontramos tiburones grises, nodriza,
musolas, angelotes y una nutrida variedad de rayas y águilas
marinas y también peces guitarra. Al lado de estos grandes depredadores
podemos encontrar gran cantidad de peces desde los conocidos
meros a bancos de serviolas.
Destacar dos rarezas,
una más conocida y otra más oculta y rara. En el primer caso
hablamos de los peces luna, con varios ejemplares, el más grande
de ellos cuenta con varios kilos de peso. Su extraña forma con
el cuerpo aplanado y con apenas aletas y su costumbre de acercarse
bastante a la transparente pared, los convierte en uno de los
animales preferidos de los visitantes, incluso por encima de
los tiburones, como lo demuestran algunas encuestas realizadas.
Por otro lado, y si nos
fijamos bien, en el fondo del tanque podremos descubrir al extraño
pez sierra (familia Pristidae), con su enorme apéndice
en forma de sierra y que, habitualmente, se encuentra posado
en el fondo arenoso del tanque.
Para que toda esta gran estructura funcione existe
todo un complejo diseño de ingeniería que el público no ve. Una
especie de gran trastienda conocida como “zona técnica”. En ella
se cambia la espectacular decoración que los visitantes ven en
la exhibición por kilómetros de tuberías, cables, filtros y maquinaria
diversa. Lo que en suma, permite reproducir las condiciones vitales
de todos los delicados habitantes del Oceanográfico.
UN EQUIPO DE MÁS DE 300 PROFESIONALES
Para
ello, un equipo de más de 300 profesionales, desde biólogos a
veterinarios, acuaristas, buceadores, personal de mantenimiento
y un amplio etcétera, obra el milagro de poder disfrutar de este
parque increíble.
El primer problema que
hay que resolver es el suministro de agua. En este caso al encontrarse
Valencia en las orillas del Mediterráneo, esta es bombeada directamente
desde la vecina playa de la Malvarrosa. Una vez en el parque
es filtrada y desinfectada en varias ocasiones hasta que llegue
a los diferentes acuarios.
El Oceanográfico También cuenta con un sistema
de emergencia para fabricar agua marina a partir de agua dulce,
por si ocurriera alguna contingencia en la costa que impidiera
el bombeo de agua con la calidad suficiente.
Otro espacio
fundamental es el de la cuarentena donde permanecen los
animales heridos, enfermos o los recién incorporados.
En este punto es importante comentar que gran parte de
las especies en exhibición son ejemplares nacidos en
cautividad y que se intercambian entre diferentes acuarios
del mundo. Las especies salvajes cumplen con todos los
requisitos legales en cuanto a niveles de protección
y comercio de especies.
Una vez que tenemos
el agua y los peces, tenemos que alimentarlos. En este caso el
Oceanográfico cuenta con una gran cocina, como si se tratara del
mejor hotel de cinco estrellas del mundo. Allí se preparan diferentes
terminaciones y se seleccionan los géneros
Hay caballas y calamares enteros
para los tiburones, que son alimentados a mano para controlar
su consumo, distintos tipos de pescados y gambas para las especies
más grandes o diferentes papillas, con pescados machados y verduras
o minúsculos crustáceos. Todo ello con estricto control del peso
de cada toma y de las veces que se administra.
Texto y Fotos: Juan Carlos García