Buceo Virtual
 
 
 
Buceo Virtual - Reportajes - Grandes Viajes - <
     

de viaje con delfines, manatÍes y nutrias

Brasil Brasil (25-10-07) En el corazón de Brasil, mientras navegábamos por el río más caudaloso del mundo, el Amazonas, nos encontramos con compañeros de viaje que, a pesar de no ser de la misma especie, compartían habilidades. Juguetones y curiosos, eran grandes nadadores y supieron cautivarnos con sus acrobacias.

    Brasil ofrece cantidad de posibilidades para un viaje de ecoturismo. En nuestro periplo por el país más verde del mundo, antes de ir a la costa del Atlántico a visitar el “santuario ecológico de delfines” en Santa Catarina y observar el paso de grandes cetáceos como la ballena franca meridional, decidimos navegar durante unos días por el Amazonas. Una excelente idea vivir en un enmarañado laberinto de ríos, afluentes, canales, archipiélagos y lagos. La mejor forma de conocer el país de las aguas, sus diferentes ecosistemas, exuberante vegetación, fauna y, sobretodo, sus gentes y sus costumbres que se rigen básicamente por las periódicas subidas y bajadas del nivel de las aguas del río.

El río Amazonas Amazonas     Tras un viaje en avión desde Barcelona a Río de Janeiro, y de allí a Manaos, donde embarcamos en uno de los barcos más modernos (cuestión de suerte) que surcan las “aguas pretas” (negras) del Amazonas y sus cristalinos afluentes. Lo de “aguas pretas”, como las llaman en esa zona, es consecuencia del alto contenido en materias orgánicas, substancias coloideas ricas de humus y un ph muy bajo, cuyo resultado es una tonalidad de rojo pardo oscuro. Según los nutrientes y terrenos, el sistema del Amazonas tiene aguas blancas, claras o negras.

    La primera impresión que se tiene del Amazonas es la de un gran valle inundado por la mayor concentración de agua dulce del planeta. Nada más empezar a navegar por el río Negro en las cercanías de Manaos, cuando solo se ven agua y cielo separados por una línea verde y nos parece estar parados en medio de una masa parda, aparecen los primeros compañeros de viaje, pequeños y veloces delfines tucuxi, un grupo de cinco que nos escoltó hasta el encontro das aguas, lugar donde confluyen las oscuras aguas del río Negro con las cristalinas del Solimoes, que durante kilómetros fluyen sin mezclarse. Toda una curiosidad.

PLAYA TROPICAL DE ARENAS BLANCAS

    A unos 35 kilómetros de Manaos río arriba un impresionante arenal destaca sobre el entorno, una playa de fina arena blanca que crece según desciende el caudal del río. Es Praia do Tupé, una lengua de playa que emerge de la selva, donde es muy recomendable pasar unas horas de relax, tomando el sol y un buen baño rodeados por los misteriosos sonidos de la selva y conocer a los caboclos (mestizos ribereños) que viven en la aldea indígena Ambewa, a unos minutos de la playa. Caboclos Caboclos

    Sus habitantes, provenientes del Alto Río Negro, viven de los productos de la selva y de los visitantes, a los que acogen y dan de comer en sus humildes chozas para garantizar su subsistencia. El plato fuerte son las representaciones que hacen al anochecer: danzas y rituales en la que muestran su cultura y tradiciones, ejecutados con una pasión que hace inolvidable esa noche en Praia do Tupé.

    En el punto en el que el Río Negro alcanza su máxima anchura (27 kilómetros) se ha formado un archipiélago con más de 600 islas e islotes que se extienden a lo largo de 90 kilómetros. Es el mayor conjunto de islas en agua dulce del mundo, y gran parte desaparecen bajo la superficie en épocas de crecida. Es muy recomendable adentrarse en canoa a motor por este laberinto de canales y lagunas interiores, rodeados siempre de la muralla verde de la selva que en algunos momentos llega a cubrir nuestras cabezas con su manto vegetal, dejando apenas pasar la luz del sol.

A LA VISTA LOS PRIMEROS DELFINES BOTO

Novo Airao Novo Airao      Atrás queda la magia del archipiélago, camino de la población de Novo Airao, cuando vemos los primeros grupos de delfines del Amazonas, más conocidos como botos. Son muy curiosos y están acostumbrados a que los alimenten, pues no se separaron del barco en cuanto les lanzaron por la borda cabezas de piraña, la cena de esa noche. Son muy juguetones y, la fama de tímidos y esquivos que se les atribuye, no se daba en este grupo que en cuanto embarcamos en el bote a para acercarnos a las casas de la orilla (caboclos ribereños) no dudaron en jugar con los remos o rascar sus lomos con la quilla.

    A un centenar de metros de donde atracamos había un grupo de niños y adultos, nativos y viajeros, que jugaban en el agua con los rosados delfines. Nos unimos al grupo y durante más de una hora nos demostraron que de esquivos nada; solo tienen ganas de jugar, que les den comida y asombrar con su inteligencia. Visto este comportamiento cobra fuerza el dicho popular de que los botos son los responsables de los embarazos no deseados de las muchachas ribereñas.Río Coari Río Coari

      Una de las muchas cosas que altera la altura de las aguas es la vida de muchas especies como el manatí antillano y el del Amazonas, uno mamíferos herbívoros que están en peligro de extinción y que en los últimos años han cambiado sus costumbres, tal vez buscando nuevos parajes para su supervivencia. En la época en que el río está bajo y sus aguas más calmas, se dejan ver en las zonas de aguas trasparentes y con poco movimiento grupos de manatíes antillanos que hace un lustro no pasaban de la desembocadura del Amazonas.

    Cuanto más sube la temperatura del agua más se adentran en el gran río y sus afluentes, recalando en zonas poco profundas donde la vegetación es más abundante. Las tranquilas lagunas y remansos que se forman en los ríos Aiapua y Coari, donde la selva nace del agua, son lugares que desde hace dos temporadas visitan grupos de manatíes que encuentran allí el alimento y la paz que necesitan para su supervivencia.

TAN GRANDES COMO DÓCILES

Manatí Antillano Manatíes      Son animales grandes, lentos de movimiento y muy amigables, a los que se puede acercar uno, sin molestarlo o asustarlo. Observándolos detenidamente, son como vacas que pastan en el fondo, suben a respirar cara 5 o 10 minutos y no pierden de vista a sus crías, especialmente si un humano se acerca. Por otra parte, se muestran muy dóciles y no aparentan miedo alguno. Parece como si vivieran a cámara lenta.

    Sin embargo, el más pequeño de los manatíes, endémico del Amazonas, uno de los primeros mamíferos que esperábamos encontrar nada más empezar a navegar, no vimos hasta el penúltimo día de viaje, en una zona de aguas muy calmas y transparentes del río Uatuma, y apenas durante unos minutos. Estos pequeños sirénidos sí que son tímidos y esquivos; tal vez porque en el único hábitat que conocen se sienten amenazados y, de hecho, a pesar de ser especie protegida, son cazados por sus pieles y huesos para hacer artesanías, aparte de que, según confesaba nuestro guía, los nativos aprovechan su carne que según la tradición popular dice que tiene siete sabores.

Río Negro Río Negro       En la vasta extensión de agua salpicada de islotes que se forma en la confluencia de los ríos Negro, Branco y Xeriurini nos encontramos con montones de grupos de nutrias gigantes. Una espectacular concentración de estos ágiles y graciosos mamíferos que durante el día patrullan extensos territorios para comer. Se mueven en grupos de más o menos media docena de individuos, de todas las edades (suelen ser los padres y sus hijos hasta tres generaciones), en el que todos cuidan de todos.

     Son muy curiosas y nuestra presencia las excita. Parece como si nos preguntaran quiénes somos asomando sus cabecitas sobre la superficie y mirándonos fijamente. En cuanto nos tiramos agua con nuestras gafas y aletas no se paran cerca, pero sí dan vertiginosas pasadas a nuestro alrededor a toda velocidad. La verdad es que intimida ver ejemplares tan altos como un ser humano venir a toda velocidad, de frente, y que pase a centímetros de tu cuerpo… Eso sí, con una especie de sonrisa pintada en sus bocas.

Nutria Neotropical Nutria Neotropical      En el mismo entorno de aguas quietas, pero más al sur, encontramos tres grupos pequeños de nutria neotropical, allí conocidas como chuchos o perros de agua. Son pequeñas y, si cabe, mucho más activas y asustadizas que sus primas las gigantes. Ante nuestra presencia en el agua desaparecían, dejando claro que es una especie que se siente amenazada; de hecho, a pesar de la prohibición es perseguida por los furtivos por su excelente y suave piel. Sin embargo, cuando el barco se ponía en movimiento, reaparecían con sus alocadas carreras alrededor del barco.

     El viaje de 5 días apenas da para ver la inmensidad del Sistema del Amazonas, pero sí para descubrir un mundo nuevo y exuberante alrededor de un río, un río que parece un mar y unas gentes que con su sencillez y hospitalidad nos acercan a la esencia de lo bueno del ser humano. Dejamos atrás la Amazonia en busca de grandes cetáceos en el mar, no muy lejos, pero con el firme convencimiento de que hay que volver a ese inmenso río y su intrincada red de afluentes.

Texto: Guadalupe Romero. Con información de: FAO,
 Int. Wildlife Coalition/Brasil, arizonia.com

 
 

Arriba
   
  Buceo Virtual - Reportajes - Grandes Viajes - <  
 
   
Google