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penang, la "perla de oriente"

(02-01-07) El más antiguo asentamiento británico en la península de Malasia es la Isla de Penang, un destino turístico en auge en el que conviven un conglomerado de soñadores, artistas, intelectuales y disidentes sobre una tierra que amalgama las culturas malaya, inglesa, china e hindú.

Mapa de Penang Mapa Penang     La isla de Penang (penang es el fruto de la areca), cuyo nombre oficial (por poco que guste allí) es Príncipe de Gales, es un trozo de tierra con forma de oreja en el estrecho de Malaca (Océano Índico), que se encuentra unido a la península malaya por un puente. A un paso de la línea del Ecuador, esta isla, también conocida como la “Perla de Oriente” fue colonizada en 1786 por un astuto capitán inglés, Francis Light, que persuadió al Sultán de Kedah para que le cediera esa isla cubierta por la selva y beneficiarse ambos del status del capitán como representante de la East India Company, dedicada al comercio de té y opio con China.

    Establecer un puerto para abastecer de agua y comida a los barcos en sus rutas entre Europa y China era el objetivo de Light que, según cuentan las leyendas populares, cuando tomó posesión de Pulau Pinang (la isla del fruto de la areca), para despejar el terreno ya que la jungla llegaba hasta la playa, cargó un cañón con monedas de oro y plata, y lo disparó. La jungla se cubrió de tesoros y los lugareños, que nunca habían visto tanta riqueza junta, no tardaron de limpiar metro a metro la espesa jungla y así despejar el paso a la nueva civilización. Doscientos veinte años después, Penang recibe la visita de casi un millón de turistas al año.

PARA BUCEAR HAY QUE ALEJARSE DE LA ISLA

Langkawi Langkawi      Las playas de arena dorada, la exuberante vegetación, su fauna autóctona, cientos de templos y pueblos de pescadores que surten las mesas de ricos manjares del mar, constituyen los principales atractivos de esta isla, unida al continente por uno de los más largos puentes de Asia. Sin embargo, lo mejor del buceo en Malasia no está en Penang; tras el en último tsunami, que afectó seriamente a la isla, las corrientes, poca visibilidad y contaminación rodean la isla, y no hacen atractivas sus aguas. Hay que navegar hacia el norte y, a poco más de una hora, encontramos el paradisíaco Pulau Payar Marine Park junto al archipiélago Langkawi, como podemos ver en uno de los recuadros, o bien saltar al otro lado de la península para bucear en aguas del Mar de la China , cerca de Kota Baharu.

Kota Baharu Kota Baharu      Con un clima caluroso y húmedo, con temperaturas que oscilan entre 22 y 32 grados, Penang es visitable durante todo el año, aunque hay que tener en cuenta la estación de lluvias en los meses de agosto y septiembre. Este paradisíaco destino tropical, en el que aún se ven huellas del devastador tsunami, tiene dos caras perfectamente definidas: la cosmopolita, y la selva.

    La primera es la “capital” Georgetown, un conglomerado de edificios modernistas entre un laberinto de deliciosos callejones chinos, con una vieja aldea de pescadores en su puerta al mar, donde está la Terminal del Ferry. La otra cara es su intrincada selva, que en algunas zonas de la isla va cediendo terreno a los complejos turísticos que nacen alrededor de hermosas playas de palmeras y de los muchos templos budistas, hinduistas y mezquitas musulmanas.

MARAVILLOSAS VISTAS DESDE PENANG HILL

Penang Hill Penang Hill   Penang y otra decena de islas que se han puesto de moda entre el turismo occidental, son las “islas de la leyendas”. Apasionantes historias de amor y terribles cuentos de violencia y venganza, son la salsa de la visita a cada uno de sus rincones. No hay mejor forma de hacerse una idea de cómo es la isla empezando por visitar Penang Hill, una colina que se eleva casi mil metros sobre el mar a cuya cima asciende un funicular de fabricación suiza; una interesante obra de ingeniería.

    Las cabinas del funicular trepan por la empinada ladera hasta la cima, donde hay unos bellos jardines con un pequeño zoológico, restaurante, bar y una tan extraña como exótica mezquita. Desde las cuidadas terrazas de los jardines se puede contemplar la isla en toda su extensión y el cercano continente.

Muestra de un batik Muestra de un batik     Uno de los grandes atractivos de la isla se encuentra en el norte, cerca de las playas más populares y desarrolladas (si se quiere tranquilidad, hay que ir a las playas del sur, en el que aún quedan rincones relativamente vírgenes). Se trata de un pequeño pueblo llamado Batu Ferringhi, que se ha hecho famoso por su artesanía y sus talleres de batik, donde se confeccionan telas y sedas tan atractivas como coloristas a la vista del público. Los tejidos se estampan mediante una técnica idéntica a la que usan los Massai en Kenia: los sumergen sucesivamente en tintes de diferentes colores, habiendo cubierto con cera previamente, antes de cada baño, las partes del dibujo que se quieren mantener a salvo de ese tinte en concreto.

EL ESPECTÁCULO DE LAS MARIPOSAS

Penang Butterfly Farm Penang Butterfly Farm     A un par de kilómetros de los talleres de batik está Penang Butterfly Farm, un lugar impresionante y gigantesco en plena selva, en el que el visitante quedará sobrecogido por el espectáculo de cientos de miles de mariposas volando en libertad. También hay terrarios en los que se exhiben los bichos más curiosos y aterradores de la jungla malaya. Todo en un entorno “casi natural” en el que sólo las cristaleras, finas redes aéreas y carteles informativos delatan que estamos en un escenario artificial, hábilmente construido por el hombre.

     Visitar la isla de Penang de punta a punta es hacer la ruta de los templos, empezando por la capital Georgetown y recorriendo la isla de norte a sur, con la primera parada en Kek Lok Si, el Templo del Paraíso, una construcción de origen chino. A pocos metros, una escalinata esculpida en granito nos lleva hasta el Monasterio de la Suprema Felicidad, donde, a la sombra de su pagoda amarilla, una tortuga gigante promete larga vida a los visitantes.

Kek Lok Si Kek Lok Si     Unos veinte kilómetros hacia el noroeste se encuentra el templo chino de las serpientes, Sungei Kluang, un curioso lugar en el que los monjes alimentan a miles de ofidios, según ellos no venenosos, con los que el turista podrá jugar y fotografiarse, eso sí, previo pago de “la voluntad” en dólares malayos para asegurarse que, ni muerden, ni son venenosos...

    El templo de Kuang Ying, la diosa de la misericordia, es el más viejo y concurrido de la isla. Largas colas de fieles lugareños muestran sus ofrendas a la diosa, que posteriormente arrojan a las llamas para que se consuman en dos grandes quemadores. La tradición dice que hay que ofrecer dinero, por eso estos malayos, para asegurarse riquezas en el trasmundo,queman cientos de miles de millones de dólares, pero eso sí, no los de verdad sino los del Monopoly...

Sungei Kluang Sungei Kluang     Y para terminar, relax y playa. Las zonas turísticas del norte dominan casi toda la costa en las que se encuentran las playas más populares, con todo tipo de servicios y atenciones al turista. En los hoteles se pueden contratar excursiones marítimas y de buceo, motos de agua y barcos de alquiler. Pero, para disfrutar de verdadera paz y tranquilidad, en aguas menos contaminadas, puras y cristalinas, en calitas pequeñas y medio desiertas, tenemos que ir a la costa sur de la isla, donde, a cambio de mucha tranquilidad y sin gente, hay poca infraestructura de servicios.

Texto: Juan Diego M. Alcaraz.
Con información de: fishbase.org,
malaysia.sawadee.com y tourist.gov.my

 
 

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