Nuestro
periplo comienza en Longyearbyen (Spitsbergen) aclimatándonos
de golpe a una temperatura de 5 C (y eso que es verano…). Tras
los recibimientos, los papeleos de rigor, las presentaciones
de nuestros guías de buceo, etc, pasamos a realizar el siempre
divertido simulacro de evacuación con el salvavidas naranja,
compañero de todas nuestras posteriores excursiones.
En la cena conocimos al que sería nuestro
cocinero, un gigantón argentino emocionado porque alguien hablaba
su mismo idioma. Tras la cena a nadie se nos hacia la hora de
ir a la cama ya que el sol continuaba brillando y así lo haría
incansablemente los 10 días siguientes. Es el llamado Sol de
Medianoche.
día 1: Objetivo, la exploración
ártica para visitar algunos de los lugares interesantes dentro
del área de Kongsfjord. Visitamos un pequeño pueblo dedicado
a estación de investigación donde se puede ver el Monumento
de Ammunsen, primer explorador noruego que cruzó el Ártico
con éxito. Hicimos nuestro primer buceo y comprobamos cual
iba a ser el principal problema para todo el viaje: el frío
en las manos resultaba insoportable.
El cuerpo lo llevamos muy bien abrigado,
los reguladores Mares cedidos por la marca para la ocasión,
funcionaban a la perfección, pero nada mantiene la temperatura
en los dedos, ni guantes secos, triples guantes, gruesos,
manoplas...
En el fondo, mala visibilidad,
vemos un suelo tapizado de kelp y aprendemos a reconocer vida,
hasta ahora desconocida para nosotros: flabelinas, cnidiarios,
medusas… pero todo en “versiones raras”. Por la tarde visitamos
con las neumáticas el glaciar 14 de Julio.
día 2: Navegamos por un estrecho
rodeados de montañas heladas para llegar finalmente al glaciar
de Smeerenburg. Es donde podemos contemplar nuestro primer
oso y su intento de cazar focas. Nos acercamos con las barcas
al glaciar. En los grandes fragmentos de hielo desprendidos
descansan las focas y sus crías.
Un placer para los
ojos y las cámaras de fotos. Por la tarde visitamos la estación
de caza de ballenas holandesa, buceamos en iceberg, uno de
los buceos mas placenteros del viaje. Temperatura del agua:1ºC.
Durante la navegación pudimos ver inmensas morsas y nuevamente
a un oso con su osito planteando una nueva estrategia de caza
fallida. Las cámaras de fotos se encontraban al rojo vivo.
día 3: El crucero continúa. Nos encontramos
ya a 76º Norte. Realizamos un buceo tranquilo por la mañana.
Una zona en la que el kelp se combina con playas de arena.
Nos encontramos estrellas de 10 brazos, peces pequeños, cangrejos
extraños. Visitamos las tranquilas aguas de Lifdefjorden, y
una antigua cabaña de cazadores hoy mantenida por el Gobernador
de Svalbard para uso recreativo de las personas que viven allí
o por científicos.
También pudimos descubrir
restos de huesos, de miles de años, de ballenas. Al regreso
nos esperaba una sorpresa ¡una barbacoa en la cubierta del
barco en pleno Polo! Bailes, música y buen ambiente a 6ºC y
rodeados de hielo.
día
4: Tenemos una
fuerte experiencia. Descendemos a las neumáticas para fotografiar
las morsas. Nos encontramos r
odeados de un hielo que se mueve
a velocidad y que nos encierra dejándonos encajado en él. Gracias
a la pericia de los guías y a que el barco madre abre camino
termina la visita en forma de anécdota. La inmersión, esta
vez a -1º, consistió en rodear dos pequeños iceberg y disfrutar
de sus cavernas.
día
5: Surge una mañana soleada con cielo azul claro y un océano
tranquilo. Navegamos hacia Alkefjellet que es un despeñadero
de basalto vertical donde anidan varios cientos de Miles de
Guillemots (aves). En la pared del desfiladero realizamos nuestra
siguiente inmersión donde lo que destaca son las anémonas que
tapizan dicha pared. Durante la navegación pudimos disfrutar
de la grandiosidad de la naturaleza, de ver actuar un barco
rompehielos, observar y fotografiar variedad de aves.
día
6: Cual reportaje del National Geographic, pudimos disfrutar
de una visita de un gran oso polar con su osezno y más tarde
del intento de cazar una morsa. Pero a pesar de su perfecta
estrategia escondiéndose en el agua, apareciendo cerca de ellas
corriendo, resultó ser demasiado grande hasta para el oso.
La inmersión del día se realiza en una pared que cae hasta
los 40 metros. Una de las mejores inmersiones de la zona. Temperatura
del agua -4ºC.
día
7: Despertamos
en un mar de hielo. La tripulación debe tomar un camino distinto
al que se pensaba en origen porque el hielo es demasiado denso.
Nos tomó muchas horas romper una y otra vez el hielo para salir
de él gracias a la pericia del capitán. Una cura para el espíritu.
A las 11 de la noche pudimos bucear. Era la primera vez que
hacíamos una nocturna con sol.
día
8: Nos acercamos a ver el glaciar Madelen. Tropezamos con inmensos
fragmentos de hielo azul. En alguno de ellos descansan las
focas. Somos protagonistas del hundimiento de parte del glaciar.
El episodio es espectacular. Primero un estruendo, seguido
de un gran derrumbamiento para terminar formando una ola de
una altura de 4 metros. ¡Indescriptible!
día
9: Acudimos
a una playa donde descansan docenas de morsas. Apenas nos separan
unos metros de ellas. Nos sentamos en la arena contemplando
a la colonia. Unas retozan, otras nadan. Desde ambos lados
es curioso el espectáculo, desde el nuestro hacia las morsas,
como el de las morsas hacia nosotros (guiris con cámaras).
Última inmersión del viaje: un canal que desciende hasta los
20m de profundidad donde descubrimos algas, anémonas de mar
corales blandos, y la perla del Ártico, un caracol con alas.