(11-03-08) Una inmersión
didáctica, que nos describe un increíble mundo
de coloristas nudibranquios. De la mano de Carmelo Andrades nos
sumergimos de noche en aguas de El Cabrón (Arinaga), al
sur de la isla de Gran Canaria.
Esta es mi segunda inmersión nocturna en el Cabrón.
Para los años que llevo buceando (seis) son muy pocas.
Las nocturnas suelen depararnos sorpresas muy interesantes, pero
siempre me ha podido la pereza hasta hoy.
Hemos
quedado tres buceadores: Irene, Juan y yo. Irene y yo con las
cámaras. Preferimos ir temprano por eso de no salir a
las tantas del agua. Estamos a final de febrero y a pesar de
estar en Canarias hace algo de “fresquito”. Mientras
nos vamos preparando está pegando un viento que hace que
la sensación térmica baje unos grados.
Para
agravar el tema el traje está completamente mojado. Hemos
hecho una por la mañana y no se ha secado nada de nada,
pero todo sea por ver esos nudis de los que tanto hablan.
En la inmersión de la mañana la entrada y salida
por el agujero fue muy sencilla, y tiene pinta que esta noche
va a ser igual.
Ya dentro del agua parece que está más caliente
de lo que luego podré comprobar. Hemos planificado la
inmersión partiendo del agujero e iremos recorriendo
el veril hasta llegar al arco pequeño y vuelta atrás.
A pesar de haber hecho más de 200 inmersiones en este
punto prefiero dejarme guiar por la experiencia como instructor
de Juan y las dotes de sabueso de Irene. Capaces de encontrar
una aguja en un pajar.
Vamos escudriñando
palmo a palmo el veril en busca de las puestas de los nudis,
ya que donde están estas también están
ellos. Los primeros metros nos desvelan una fauna que de
día es prácticamente imposible verla. Nuestro
primer sujeto a fotografiar es una Galathea sp.
Muy escurridiza en cuanto la enfocamos con la linterna. También
encontramos todo tipo de peces durmiendo (Gallinitas, viejas,
rascacios, fulas blancas, etc), pero nudis ni uno.
Antes de entrar
al agua Irene bromeaba sobre que no encontráramos ni
un nudi. En esos pensamientos estaba a los 15 minutos
de inmersión, cuando Irene me hace gestos con la linterna
indicándome que ha encontrado algo. Que bien es un nudi (Hypselodoris
picta), pero de los que vemos habitualmente
por el día, aunque de un tamaño especialmente
pequeño...
Con esperanzas renovadas seguimos
la búsqueda. Casi a mitad del veril Juan nos empieza
a hacer círculos con la linterna. Salimos disparados:
seguro que ha encontrado ya un nudi de los no habituales.
Qué maravilla nuestro primer nudi de la noche (Plocamopherus
Maderae). Que cosa más bonita. La verdad es que
tiene un tamaño interesante para fotografiarlo. Pues
no son tan pequeños.
Rápidamente voy a cambiar
de opinión cuando veo los siguientes. Ahora sí que
estamos en el país de los mininudis. Encontramos
dos Hipselodoris Tricolor. Los reconozco enseguida
por haberlos visto en el Cantábrico el pasado año. ¡¡¡Qué pequeños!!!
Casi, casi no me deja enfocarlos a pesar de llevar un 100
con lente húmeda...
Termino de fotografiarlo y me retiro
un poco para que Irene haga las suyas. Esperando que termine
me fijo en una mancha roja que hay a mi izquierda, no me
lo puedo creer: es otro nudi(Aldisa Smaragdina).
Parece el bebé del anterior, pero en rojo… ¡¡¡Qué divertido!!!
El primer nudi “pigmeo”.
Como no podía faltar nos encontramos a dos nudis (Polycera
elegans) en plena faena. Será por lo del sábado
noche. Al estar junto a una gallinita podemos darnos cuenta
por comparación de lo pequeños que son.
Desde el arco y recorriendo
unos 15 metros en sentido el agujero es donde encontramos la
mayor concentración de puestas y de nudis.
Ya de vuelta encontramos un Aplysia Punctata. A este
por mucho que lo intenté fue imposible hacerle la foto.
Entre su minúsculo tamaño y el meneo, no había
manera.
Para culminar una
inmersión espectacular Irene localiza un camarón
de lunares (Gnathophyllum elegans) y seguido
un santiaguiño (Scyllarus arctus). Estos dos
solo los había visto en fotos como la mayoría
de los nudibranquios ¡Qué suerte!
ACERCA DE LOS NUDIBRANQUIOS
¿Que
forma tiene la puesta? Para explicar la forma
de las puestas las compararé con las cáscaras
de naranja cuando la hemos pelado a cuchillo. Por supuesto
una naranja del tamaño de un guisante. Aun viendo
el tamaño es difícil hacerse a la idea de
cuan pequeños van a ser.
¿En
que época es la puesta? Normalmente
los opistobranquios realizan puestas durante todo el año,
observándose un periodo de mayor actividad entre
los meses de febrero a junio.
¿Cuánto dura? La
puesta de huevos dura aproximadamente unas dos semanas de modo
general, pudiéndose producir un desarrollo directo de
las larvas dentro de cada huevo y saliendo de éste un
ejemplar totalmente formado, o efectuándose un desarrollo
planctónico en otras especies, en donde éstas
pasan a formar parte del plancton para completar fases previas
de su crecimiento antes de desarrollarse completamente.
¿Son
todos nocturnos? Por lo que se sabe hasta
el momento, los avistamientos aumentan mucho más
al caer la noche, probablemente al disminuir la población
de peces y otras criaturas que podrían depredar
sobre los opistobranquios. Las pocas especies que se pueden
ver por el día ignoran el peligro sabedoras de su
defensa química como es el caso del Hypselodoris
picta.
¿De
qué se alimentan? Pues se puede decir
que son eminentemente carnívoros, siendo su dieta
muy exclusiva dependiendo de la especie. Así por
ejemplo, la Tylodina perversa se alimenta de la
esponja Verongia aerophoba, la Flabellina
affinis de hidrozoos del género Eudendrium.
Las especies Polycera elegans y Thecacera
pennigera de briozoos del género Yugula y,
especies del género Roboastra se alimentan
de otros nudibranquios...
Texto y Fotos: Carmelo Andrades
Equipo Fotosub Buceo Virtual
Con la colaboración de Juan José Sánchez
Cuervo