(21-07-09) Un día en El Hierro,
buceo y amigos nos acompañan en esta jornada inolvidable donde
hemos podido bucear en algunos de los puntos más desconocidos
de la zona: Baja de Anacón y Baja del Joyero.
Acabo
de regresar de unas maravillosas vacaciones en la isla de El
Hierro (Canarias), vacaciones de buceo y amigos, ¡inolvidables!
Juan Diego, director de Buceo Virtual, me pidió que escribiera
un articulo sobre El Hierro, de primeras pensé qué iba a contar
ya que hay mucho escrito sobre este destino, “seguro que
encuentras algo distinto que contar” me contestó y así
fue.
No ha sido difícil
encontrar “algo diferente” algo nuevo, así que aquí estoy,
dispuesta a contaros un día mágico en la Isla de El Hierro.
Nos hemos juntado
nueve amigos para disfrutar juntos de estos días de vacaciones;
seis “canariones”, un franco-catalán y dos madrileños “acanariados”,
formamos parte de este equipo de amigos que parece más el
principio de un chiste de esos de “un inglés, un francés
y un español...”. Rubén, Jose, Manolo, Walter, Pepe,
Alexis, Bertrand, Víctor y yo. El resto del equipo son Antonio
y Esther, maravillosa pareja de El Tamboril, que
regentan con el carisma que les caracteriza este centro de
buceo y han sido parte fundamental del éxito de estos días.
Antonio y Esther
nos han acompañado en todas nuestras inmersiones casi más
como amigos que como instructores, eligiendo estratégicamente
los puntos de inmersión mejores para cada día, y sobre
todo nos han regalado el fantástico día que os voy a contar.
Y la última
nota de éxito ha sido obra del tiempo, excepcional, el mar
planchado, un sol radiante, ¡nunca había visto el mar así
en La Restinga! El Mar de las Calmas en su plena esencia,
y no solo La Restinga sino en toda la isla, el mar no se
ha movido, los rayos solares penetraban en el agua para alcanzar
visibilidades espectaculares, azules intensos… ¡paisajes
de ensueño!
Sábado 28 Junio 2009,
último día de buceo. Esther y Antonio quisieron sorprendernos
con un especial “último día” de buceo, para poner el broche
de oro a tan buena semana vivida: una escapada a la zona
noroeste, donde existen varias inmersiones increíbles y casi
inéditas, ya que a lo largo del año hay muy muy poquitos
días en los que la mar acompaña para realizarlas.
Otro handicap para realizarlas
son las distancias, hay que ir desde la Restinga, con el
sobrecoste de tiempo y dinero que ello supone, aparte de
la logística. Ningún factor fue impedimento. Las botellas
se trasladaron en la zodiac del centro y parte del grupo
fuimos en coches hacia allí, casi una hora de trayecto,
deleitándonos con los parajes volcánicos que nos ofrece
esta hermosa isla. El día estaba tan despejado que pudimos
contemplar la isla de La Palma y La Gomera, sin ninguna
dificultad, al igual que un mar plato ¡que se fundía con
el azul del cielo! Lo estoy recordando y me emociono de
nuevo.
baja de anacÓn
Primera inmersión del día, sobresale de la superficie
apenas un metro, situada en frente de la playa de Verodal. Este punto de inmersión,
tan poco conocido por la mayoría, eclipsa la belleza del mismísimo Bajón de
La Restinga, considerado unos de los mejores puntos de inmersión de España.
Se trata, como su nombre indica, de una baja sumergida donde
podemos llegar a un fondo de 40 m y rodearla completa en la misma inmersión;
por lo menos este día que el mar acompañó. La visibilidad, excelente, más de
25 metros nos permitía vislumbrar desde arriba prácticamente el fondo y toda
la magnitud de la baja, con sus agrestes formas, y la vida que la rodea.
Fuimos bordeando
la baja, descubriendo sus recovecos, sus lajas, sus caídas,
hasta encontrarnos con la cuevita que hay a unos 20 metros
de profundidad, que produce unas fantásticas imágenes de
contraluces, y una pequeña salida a la parte superior. Entre
las rocas, fácil encontrar vida típica herrera: morenas,
rascacios, etc, aunque lo mas bonito son los bancos de jureles
negros y palometas que se concentran en torno a la baja.
Uno de los recuerdos
mas vivos que tengo de esta inmersión es la vista imponente
de la baja a los cinco metros, haciendo la parada de seguridad;
La baja se apreciaba en toda su magnitud, hasta la punta
de la misma y la profunda caída, en medio del azul intenso
que siempre me ha fascinado de El Hierro, junto con los rayos
solares que penetraban desde la superficie quieta del mar,
produciendo un juego de luces y flecos increíble, maravilloso.
Por donde mirara,
los rayos de sol recorrían la baja, como un manto de luces
infinitas, que guiaban la vista a esa espectacular roca en
mitad del azul. Mis compañeros subiendo de la inmersión,
diminutos ante la inmensidad de la baja. Un recuerdo y unas
sensaciones casi inexplicables que me acompañarán mucho tiempo,
en mis horas “terrestres”.
baja del joyero
No lo busquéis
en los libros, no viene. Fue una inmersión de “prospección”
muy cerquita de la playa también, no muy distante de la otra,
aunque no voy a desvelar sus coordenadas, esta inmersión
es totalmente diferente a la anterior, pero no menos impactante.
La nota característica de la misma:
¡el color amarillo! Sí, amarillo. El fondo completo era amarillo,
por todas partes, de un alga llamada Orchilla, la que da
nombre al conocido faro y que nunca antes había visto, montículos
suaves forman el fondo de este punto, todos ellos tapizados
por la hermosa alga amarilla; la imagen del fondo era un
lecho amarillo, cual almohada de plumas!
El azul intenso seguía
destacando en el agua, junto con el amarillo predominante
formaba un paisaje digno de contemplar. Esta inmersión mucho
más sencilla que la otra, por ser de menor profundidad -unos
20 metros- y menos expuesta a las corrientes, fue el colofón
final de nuestras inmersiones en El Hierro. Si queréis conocer
algo mas de ella, tendréis que ir a visitarla.
Y el día no
acaba aquí, el buceo si, pero hay que pensar también en
comer y disfrutar un poco de la isla, que estamos de vacaciones
y a todos nos interesa que nuestros viajes de buceo sean
lo más completos posibles. Esther y Antonio, también pensaron
en ello, Esther guió nuestras inmersiones y Antonio se quedó
velando por nuestro “estómago”, cuando salimos del agua ,teníamos
organizado un “asadero” –en la península lo llamamos barbacoa-
en un paraje idílico, junto a una cala de piedra volcánica
casi desierta, resguardada por una montaña volcánica de colores
rojizos.
A la vuelta, nuestro
camino se tornó de los colores de uno de los atardeceres
más bellos que he contemplado, rosas, rojos, naranjas… fundiéndose
con un mar tranquilo y las siluetas de los roques de Salmor
¿Qué más se puede pedir?
Este ha sido mi gran día en El Hierro,
espero que os haya gustado y si tenéis duda de donde pasar
unos fantásticos días de buceo, cerquita de la península,
buena mar y buenos amigos, sin duda alguna éste es vuestro
destino!
Aprovecho estas
ultimas líneas para volver a agradecer a Antonio y Esther,
Esther y Antonio, su profesionalidad que nos da tanta seguridad
bajo el agua, su cordial trato, su simpatía y sobre todo
el cariño tremendo con que nos han acogido estos días, que
han hecho que nuestra estancia allí, haya sido maravillosa.
Datos de interés:
Centro de buceo El Tamboril Tlf: 922557184 eltamboril@eltamboril.com.
Si quieres
comentar algo sobre este artículo puedes escribirnos a loli@buceo-virtual.com.
Texto y fotos: Loli Alcarria.
Fotos: Víctor Tabernero
(http://victortabernero.wordpress.com/)