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encuentros en komodo: manta alley

El Mermaid / Listos para la inmersion Listos para la inmersion El Mermaid (21-02-08) Uno de los lugares del mundo en el que se puede bucear entre mantas está en la isla de Komodo, en el sur de Asia. En un crucero pudimos disfrutar de la majestuosidad de estos gigantes “volando” a nuestro alrededor.

    Uno de los motivos por el que nos embarcamos en la aventura de hacer un crucero por Komodo es que nos aseguraron avistamiento de mantas Diablo (Birostris). Sinceramente no las tenía todas conmigo ya que hace unos años estuve en Maldivas, donde me habían asegurado lo mismo, y no llegué a ver ni una. No puedo explicar con palabras la cara que ponían los amigos de buceo al decirle que no había visto mantas en Maldivas. Me miraban como un bicho raro, pero es así. En la vida sólo hay una cosa segura...

EL BRIEFING

    Celso, nuestro guía español toda una suerte porque mi inglés no pasa del utilizado en la playa para hablar con los guiris, se afana en indicarnos una serie de normas para que, básicamente, no asustemos a las mantas. Además nos comenta que el agua en esta zona es algo más fría, 22º. Todos estamos atentos a sus comentarios, aunque la imaginación ya está con ellas. Que si no hay que perseguirlas, no hacer ruido con sonajeros y demás, etc. El problema es que cuando llega el momento de la verdad se te olvida todo. Es como ese momento crítico antes de un examen y te quedas en blanco.

DE CAMINO

Mantas Mantas Mantas     El punto de inmersión está muy cerca del barco. Salimos en la zodiac hacia una especie de montaña submarina que sobresale uno 10 m del agua. Yo aferrado a mi cámara y comentando con Loli qué fotos podemos hacer. A unos 15 metros de la montañita Loli y algún compañero más avisan que hay mantas porque han visto las puntas de sus aletas salir del agua. En ese momento las veo y se me dispara la adrenalina. Por fin voy a ver mantas de cerca. En Gran Canaria se suelen ver las mobulas bastante parecidas a las birostris, de menor tamaño y de un color como grisáceo, pero esto no tiene nada que ver.

    Al bajar no vemos ni una, “a que se ha pirado”. La inmersión en sí no tiene mucho que ver, rocas, poco coral, agua turbia y una profundidad de no más de 15 metros. Ya se me mete el miedo en el cuerpo, pero afortunadamente aparece la primera para despejar mis dudas. Que pedazo de bicho, que majestuosidad. De punta a punta de aletas mide unos 3 m. Da la impresión que vuelan en vez de nadar.

Mantas Mantas Mantas     Mi grupo lo conformamos 5 buceadores y guía, todo un lujo. Salimos disparados a por las mantas. Si, no se debe hacer, pero la emoción es así. Con tanta carrera no he sacado prácticamente fotos. Celso que se da cuenta no avisa a Loli y a mí para que nos separemos del grupo para que pueda realizar mejores tomas y sin que seespanten mucho los bichos. Ya separados del grupo las vemos aparecer una detrás de otra. Ya no se donde mirar. Desafortunadamente sé, que por el tamaño de la cúpula o por mi exceso de movimiento no se me acercan todo lo que yo quisiera, aun así estoy disfrutando como un enano viendo como hacen las pasadas por encima de Loli.

    Cuando nos queremos dar cuenta ya llevamos una hora de inmersión y va tocando salir. Como en otras ocasiones nos hemos quedados los últimos y tenemos a la gente esperando en la barca. Esto de hacer fotos es lo que tiene. Ya fuera del agua parecemos cotorras todos intentando explicar la experiencia y lo emocionante que ha sido. Hasta para el más experimentado buceador es un encuentro increíble.

EL CONTRAATAQUE

    Antes de llegar al manta point nos habían comentado que hacía meses que las llevaban viendo y que si en la primera las encontrábamos podríamos hacer una segunda. Todo un detalle por parte de la Mariboss, que era así como llamaban a la australiana responsable de la gestión del barco.

Manta Manta     Estamos deseando volver y pensando en cuantas vamos a ver ahora. Nada más bajar empezamos a verlas, pero de una forma diferente, increíble están danzando. Estamos delante de 6 mantas girando en círculos. Es muy difícil describir lo que es ver estas moles “volar” con esa ligereza. ¡Qué espectáculo! Una vez se han ido me avisan que una me viene muy cerca y me escondo detrás de un montículo para pillarla de lleno. Parece que esto del sigilo no va conmigo. En cuanto me asomo el bicho hace un giro y me esquiva. Pena de foto. Anotación mental: hay que ser más paciente.

    Entre estos mastodontes aparece una más pequeña. Así como el resto tienen la parte superior negra y la inferior blanquecina, pero esta pequeña es diferente. Completamente negra y con una sola mancha blanca en el estómago. Es preciosa, como para llevársela a casa. Otra vez se nos pasa el tiempo como nada. Con las imágenes grabadas en la retina y en la tarjeta CF volvemos al barco.

Mantas Mantas      En la hora de la comida los compañeros del otro grupo nos cuentan que han rodeado la montaña submarina y que había una corriente impresionante. Eso sí, como recompensa han visto 10 mantas juntas. Podría uno pensar en qué exagerados, pero no, a la noche nos enseña un vídeo con todas ellas. Simplemente espectacular. Volvemos a revivir tan gratificantes momentos.

    Después de todo lo vivido en este crucero por Komodo no puedo por más que aconsejarlo y sobre todo a los amantes de la fotografía. Te puedes encontrar desde minúsculos nudis a grandes mantas. En la próxima entrega hablaremos de las mejores inmersiones de Komodo y mientras, para saber más: Mermaid I - http://www.mermaid-liveaboards.com/

Texto y Fotos: Carmelo Andrades
Equipo Fotosub Buceo Virtual

 
 
   
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