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(30-01-08) Todo
el mundo relaciona la visión de una medusa con un repentino
escozor, seguido de un latigazo de dolor y fuego en nuestro brazo o
pierna. Es inútil arrancar los trozos de tentáculos adheridos
a nuestro cuerpo, el dolor no mitiga sin tratamiento medico. Pues bien,
en Micronesia podemos bañarnos en un lago rodeados por casi
dos millones de medusas, completamente desnudos (si nos dejan nuestras
creencias religiosas y/o nuestros acompañantes) y sin que acabemos
en la UVI. Un lugar mítico para los amantes de la naturaleza,
científicos y submarinistas. “Wet ra Edead”, en
el idioma nativo. El lago de las medusas de Palau (Belau, en su idioma).
Nuestro lago
de agua salada se halla situado en la pequeña isla de
Eil Malk, en las famosas Rock Islands (República de Palau,
Micronesia). El lago se hizo mundialmente famoso cuando en 1982
salió publicado un reportaje sobre sus misteriosas medusas
en el National Geographic. Desde 1.985 se ha convertido
en un destino turístico para aventureros ávidos
de rarezas, y especialmente para quienes más lo disfrutan,
los submarinistas que bucean en las cristalinas aguas de la república.
Hace millones de años, las medusas quedaron atrapadas
después de que un movimiento sísmico elevara la
isla sobre el mar, creando en su interior un lago de agua salada.
Aunque está cerrado aparentemente, se alimenta del agua
del mar a través de un laberinto de grietas en su base
de piedra caliza.
En este lago,
las medusas se han adaptado a las nuevas condiciones perdiendo
su poder urticante (constatación de la “teoría
de la evolución de Charles Darwin”, mal que le pese
a Bush y los “creacionistas”) convirtiéndose
en el único lago del mundo de estas características.
Al estar en un espacio cerrado se ha llegado a una concentración
y superpoblación insólita en la naturaleza, se
calcula que la población de medusas ronda los dos millones
de ejemplares.
El lago está poblado,
exclusivamente, por dos especies: las Mastigias sp., que
son más numerosas y de color anaranjado y las Aurelias
auritas, blancas y traslúcidas. Ambas han perdido
los tentáculosurticantes comunes al resto de medusas.
En 1987, un grupo de científicos de los EEUU
estudiaron este fenómeno llegando a la conclusión
de que ante la falta de depredadores naturales perdieron la necesidad
de “picar” para defenderse o cazar. Observaron también,
que dos veces al día se desplazaban, todas, de un lado
al otro del lago (en sentido anti-horario) y que durante la noche
descendían unos metros; llegando a la conclusión
que lo hacían para sobrevivir, pues, ante la falta de
alimento en el interior del lago tuvieron que desarrollar un
sistema basado en el cultivo de algas dentro de su propio cuerpo,
por ello se iban moviendo al mismo tiempo que lo hace el sol,
logrando así que sus reservas de clorofila (algas), juntamente
con la luz del sol (energía) generaran el proceso de fotosíntesis.
Los científicos
retiraron algunas medusas del lago y las llevaron a otro distinto
para estudiar su comportamiento en otro hábitat y la sorpresa
fue mayúscula, continuaban dos veces al día desplazándose
de un lado a otro en busca de la luz solar.
UN PASEO POR LA SELVA PARA
LLEGAR AL LAGO
El acceso al lago es dificultoso.
Tras media hora de navegación desde Koror (capital de
Palau), y después de hacer trekking a través
de la húmeda selva, (poblada por varias especies de árboles
que generan una savia toxica, que paradoja, que es mejor no
tocar) escalando empinadas cuestas y resbaladizas bajadas,
llegas a un estrecho pasadizo desde donde se entra en el lago.
El paisaje de la isla es realmente impresionante e iniciático.
Claroscuros entre la espesa vegetación, ruidos de animales
invisibles, manglares impenetrables, todo nos empuja hacia
el misterio y la sorpresa. El agua de un tono verdoso oscuro
no deja ver el fondo, lleno de sedimentos y sustancias químicas
naturales, ligeramente toxicas (vuelve la paradoja), por lo
que se suele practicar la apnea y no el submarinismo. Una vez
en el agua resulta imposible nadar sin rozarlas, teniendo
uno la sensación de estar viviendo una experiencia surrealista.
Si entran en contacto contigo, simplemente varían un
poco su trayectoria y continúan su viaje en pos del
sol.
Recomiendo
sumergirse unos
metros hacia el fondo y ascender lentamente observando la superficie,
es cuando realmente te das cuenta que estás rodeado de
pulsantes medusas por todas partes, pues si bien la mayoría
se hallan en la superficie, encuentras ejemplares a casi todas
las profundidades. Unos quietos y otros desplazándose
en busca del tórrido sol.
Eso
sí, no han perdido del todo su poder urticante, hay personas
a las que su roce en las zonas más delicadas del cuerpo,
como las mucosas (no me hagáis precisar.... que luego
todo se sabe), les produce una leve irritación. Pero si
comparamos ese leve picor con la capacidad de matar que tiene
la carabela portuguesa o la avispa de mar, está claro
que no podemos quejarnos del ligero y temporal malestar.
"UNA DE LAS SIETE MARAVILLAS
DEL MUNDO"
(DICK DEWEY - UNIVERSIDAD DE PORTLAND, OREGON)
Texto y Fotos: C. Virgili / Risck |