(02-02-09)Nuestro
incansable reportero nos cuenta su viaje a Papúa Nueva Guinea,
en principio uno de los mejores destinos de buceo en el mundo,
pero que no llegó a cubrir las expectativas que se había
creado.
Quizás cuando fuimos a Papua Nueva Guinea,
albergábamos la esperanza de encontrar los mejores fondos del
mundo/mundial, y al no ser así, nuestra desilusión fue grande.
Habíamos visto tantos reportajes poniéndolo por las nubes que
quizás lo idealizamos. Ojo, es uno de los mejores sitios del
planeta para bucear, pero no el mejor.
La experiencia
de asistir al Sing-Sing (un baile tribal anual) bien
vale el viaje, eso si. Pero es un país de claroscuros y con mucho
que mejorar para atraer al turista, desde luego bajar los precios
que hacen pagar por sus instalaciones.
un paÍs aislado en sÍ mismo:
Papua Nueva
Guinea, es la mitad oriental de la isla de Nueva Guinea, la otra
porción denominada Irian Jaya pertenece a Indonesia; fue descubierta
por los portugueses allá por el año 1526, y después de pasar
por varias dominaciones, se independizó en el año 1973.
Su impenetrable
geografía, montañas escarpadas, selvas frondosas, ríos caudalosos,
volcanes activos, unido a su ruda climatología la tuvieron en
el pasado preservada de los conquistadores, y en la actualidad
del turismo masivo. Tanto es así, que incluso entre sus habitantes
el contacto era muy limitado, prueba de ello son los 750 dialectos
hablados, fruto del ancestral aislamiento.
El gobierno
ha promovido festivales como el famoso Sing-Sing para
que los clanes se interrelacionen, y de paso atraer al turismo.
Su infraestructura turística está poco desarrollada, pero a pesar
de ello, la relación calidad/precio –en general- es una de las
peores que nunca he visto.
navegando en el mar de bismarck
Este mar que
obviamente debe su nombre al Canciller de Hierro prusiano, se
extiende entre la costa Norte de Papua Nueva Guinea (PNG, para
los amigos) y las islas de Nueva Bretaña y Nueva Irlanda, así
como las Almirante, justo debajo de la línea del Ecuador.
La mejor manera de bucear en sus aguas es claramente
a bordo de un crucero, en primer lugar por su gran extensión,
y en segundo, por que la infraestructura de centros de buceo
costera es mínima. Se suele iniciar el crucero desde la “nueva”
Rabaul, una ciudad que fue sepultada bajo toneladas de cenizas
en 1994 por el volcán Tavurvur, gigante en letargo que deja ver
sus toses y estornudos desde la costa regularmente.
Incluso el
submarinismo que era bastante bueno en la zona próxima a la población
quedó enterrado bajo la ceniza y la lava. Visitar la ciudad fantasma
es una experiencia que vale la pena; no solo por lo tétrico del
paisaje, sino para los amantes de las hazañas bélicas, por la
gran cantidad de restos de la segunda guerra mundial que se encuentran
por los alrededores. Y por supuesto, en inmersión también se
pueden visitar pecios de barcos, aviones o ¡tanques!
el mejor buceo en las montaÑas
submarinas
Los cruceros
se suelen alejar pues de la cenicienta costa adentrándose en
el mar de Bismarck, pues los mejores puntos se encuentran en
arrecifes apenas visibles desde el exterior, en montañas submarinas
que llegan a pocos metros de la superficie, y que en “australiano”
se denominan como “boomies”.
En la
parte de arriba más castigada por el oleaje y las corrientes
suelen encontrarse corales duros, anémonas con los omnipresentes
peces payaso, nudibranquios, peces hoja, león o algún camuflado
escorpénido. Y por supuesto, miríadas de peces de colores, moviéndose
al ritmo del oleaje. Con un poco de suerte, encontraremos patrullando
los alrededores de la cima algún cardumen de barracudas o de
peces murciélago.
La técnica
habitual para “navegar” en los boomies es la de empezar por el
fondo y sus alrededores (arena, cascotes o arrecife) e ir girando
lentamente hacia la superficie, donde pasaremos los últimos minutos
investigando y realizando de paso la parada de descompresión
si estamos entre los 3 y 5 metros de profundidad.
Por supuesto también encontraremos las
típicas paredes de arrecife y fondos llanos, pero suelen tener
menos encanto que estas montañas submarinas. Y no hay que olvidar
las inmersiones en fondos de fango, conocidas por muck dive,
un lugar aparentemente sin vida pero que depara grandes sorpresas
por su extraña fauna: pulpos de curiosos colores, nudibranquios
“galácticos” o crustáceos nunca vistos. Una inmersión de este
tipo muy recomendable es la de Mioko Harbor. No olvides la cámara.
las estrellas del fondo:
En los
fondos de PNG hay que llevar siempre el “scanner” abierto o un
buen guía al lado, para encontrar las singulares criaturas que
pueblan sus aguas. Una de las estrellas del firmamento del submarinista
es sin duda el caballito de mar pigmeo, una especie de pocos
milímetros que se descubrió no hace muchos años y que vive perfectamente
camuflado en la gorgonia que le sirve de anclaje y que tiene
el mismo color y protuberancias que él. Si no se tiene la vista
muy “educada” es casi imposible el hallarlo, y que decir de fotografiarlo...
El pez fantasma también es una de las
joyas que ávidamente se intentan encontrar, un animal de cuerpo
alargado, con protuberancias como pelos en todo su cuerpo y que
flota indolentemente como una hoja muerta en las cercanías de
una gorgonia o una pluma de mar de color y textura semejante.
Sus predadores tienen pues muy difícil el identificarlo.
El pez
escorpión tiene varios representantes, a cual más espectacular,
su cuerpo repleto de protuberancias, dibujado con encajes de
llamativos colores y sus aletas ventrales, que utilizan para
apoyarse en sus atalayas de caza, son de una belleza inusual.
La familia de los Rhinopias viene a ser el Santo Grial.
Y por
supuesto, el deseado y temido pulpo de anillos azules, un animal
de pequeño tamaño y vistoso colorido capaz de dar un disgusto
a quien ose manipularlo. Sus anillos cambian a un azul más intenso
cuando se siente acosado. El que aparece en las fotos lo encontré
a solo 6 metros de profundidad en Mid Way Reef. Después
de luchar con él durante 3 horas, a brazo partido, herido y magullado
(me refiero a un servidor, él tan pancho) conseguí hacerle la
foto.
Si queremos emociones más fuertes
no pueden faltar los tiburones de varias especies, los puntas
blancas se dejan acercar bastante, mientras que los grises mantiene
las distancias, importunados por las siempre molestas rémoras.
Es uno de los mares con mayor
biodiversidad del mundo, y por lo tanto para el buceador experimentado
bien vale el largo viaje al otro lado del mundo para visitar
una cultura tan diferente a la nuestra y unos fondos tan diversos
de los españoles. Eso si, el servicio en hoteles, restaurantes,
tiendas, etc. es deplorable, la mayoría está un poco “colgá”
de tanto darle al bettle nut, su droga nacional. Y esto
no es una de mis coñas...
Texto y Fotos: Carlos Virgili / Risck |