Se
sabe muy poco de las rutas migratorias de estos gigantes nómadas
que, durante estos meses, se concentran en esta zona del Mar
Rojo por la gran cantidad de plancton que hay en el agua. La
visita al tiburón ballena se hace en snorkel, con botella
está prohibido, porque las burbujas les molestan y espantan.
Durante unos días estuvimos cerca de este impresionante
e inusual animal. Es un viaje sobre el que hay mucho que contar.
Lo bueno, maravilloso,
del viaje, ha sido sin duda, el objeto del mismo: el tiburón
ballena, me ha conmovido este enorme animal, pacífico,
tolerante y grandioso. He podido nadar junto a unos cuantos
ejemplares de distintos tamaños: entre 3m y 7 m de
largo.
Algunos más
esquivos que otros, pero todos iguales de “buenos” no
me sale otro adjetivo mejor: el tiburón ballena
nos permitía estar a su lado, algunos incluso se
paraban a comer en nuestra presencia,
sin inmutarse. Teniendo en cuenta que los gruposeran
de 12 personas, tiene mucho valor, si hubieran querido ¡de
un aletazo nos quitan de en medio!
Impresionante.
Aparecían avanzando casi sin esfuerzo, mientras nosotros
intentábamos llevar su ritmo casi sin aliento, siguiendo
su paso. Descubrí que si nadas entre su aleta lateral
y la caudal, solo con el agua que desplaza en su avance,
te va llevando sin esfuerzo, como una rémora más.
De buenas a primeras deja de nadar,
se coloca en posición vertical y abre esa inmensa
boca para empezar a tragar y filtrar agua y plancton. Nosotros,
allí a su lado, espectadores privilegiados. Sin
comentarios...
Varias veces que he ido nadando
junto al tiburón ballena, en un lateral, junto a
su cabeza, he visto como su pequeño ojo me miraba
y volvía a mirarme
curioso, mientras seguía abriendo la boca para
comer.
Otra imagen impactante: esperando
en el agua, los compañeros me indican que un tiburón
ballena avanza hacia mí, pero con la cabeza dentro
del agua no distingo nada, hasta que de la nada aparece
una boca gigantesca, que abre mientras avanza hacia mí.
En segundos he pasado de ver azul a tenerlo prácticamente
encima, con su rápido avance, o me retiro ¡o
me lleva por delante! Lo que sí puedo ver perfectamente
es la rémora que lleva dentro de la boca, pegada
al paladar superior, ¡aprovechando el trabajo ajeno! ¡Es
la leche!
En 6 salidas para
buscar el tiburón ballena, habremos tenido unos 35
avistamientos y la suerte de verlo las 6 veces. El Tiburón
ballena es magnífico ¡¡¡He podido
vivir la experiencia de tenerlo tan cerca!!!
DJIBUTI DIVERS: LA OTRA CARA DEL TIBURÓN
BALLENA
Ahora llego a la parte que no me
ha gustado. El tour operador que trabaja esta zona es la
compañía Djibuti Divers. Como las empresas
las hacemos las personas, mi descontento recae sobre varias
personas de esta organización, por lo cual mi queja
revierte sobre la organización misma.
Según programa tenemos 3 inmersiones/día
intercaladas con salidas en snorkel a ver el tiburón
ballena. Esta zona tiene un buceo bastante “pobre” por
calificarlo de alguna manera, de hecho la inmensa mayoría
de los que realizamos este viaje es por los encuentros con
el ballena, no por el buceo, que pasa a un segundo y lejano
plano.
El jueves llegamos al barco
y hasta el sábado no hicimos la primera salida de
avistamiento del ballena, ya que el programa constaba de
inmersiones de buceo en una zona más alejada de la
de los avistamientos. Resumiendo, en total: 6 salidas de
avistamiento, contando que la ultima fue “extra” a
cambio de renunciar a una inmersión del programa (yo
encantada por ello, claro). De ellas 5 fueron de 1,30h y
la ultima de 2,30 aprox. (2 salidas el sábado, 2 el
domingo, 1 el lunes y la 6º el martes)
En dos barcas con
12 personas cada una; varios días tardamos más
de media hora en divisar el primero, con lo cual nadie esperaba
al segundo avistamiento para tirarse al agua. Resulta
que era “negociable” cambiar el programa de
buceo por más tiempo de tiburón ballena, de esto
me enteré a posteriori, aunque allí en ningún
momento los Divemasters dieron pie a ninguna negociación
(salvo la 6º salida que he mencionado). Ni siquiera en momentos
que estábamos todos en el agua con el tiburón ballena
y nos hacían subir al barco para continuar con el programa
de buceo, nosotros suplicando mas tiempo, pero no hubo negociación.
Lo máximo que sacamos fue una prórroga de cinco
minutos. Siempre me refiero a la barca en la que yo iba, y a
mi experiencia.
Deberían plantear tiempos
mayores de avistamientos, más avistamientos y hacer
grupos mas reducidos. A mi parecer, la experiencia con el
tiburón ballena es maravillosa, pero se me hizo escasa.
Llegar hasta Djibuti creo que es para sacarle mas partido.
A esto he de sumar el trato que recibimos
por parte de los Divemaster que iban en nuestra
barca: Lionel y Sandrine: barcas sin escaleras para subir
y muy incómodas y altas. El primer día ni siquiera
nos ayudaban, nos dijeron literalmente que “teníamos
dos piernas”. La Divemaster decía que
le dolía la espalda y no podía ayudar. Podían
haber llevado a alguien de la tripulación. Volví con
dos moratones bastante grandes en la tripa de los golpes
al intentar subir de cualquier manera. Como nos quejamos
empezaron a ayudar sin mucho esfuerzo. Otro detalle feo:
en los avistamientos, algunos no nos tirábamos si
veíamos que el tiburón estaba lejos ya que
veíamos que no íbamos a llegar, pues estos
señores nos decian: “Allez,allez, que esto
no es un taxi”.
Son comportamientos
que no te dejan buen sabor de boca y te ponen a la defensiva,
a ver por dónde te van a salir al día siguiente.
De hecho muchos detalles que podían haberse obviado,
unidos a este malestar empiezan a sumar y sumar (detalles
como la escasa y no muy excelente comida, algún
camarote que olía mal, propina obligatoria de 30€…)
Los viajes maravillosos no son solo buceo maravilloso,
son también los pequeños detalles y sobre
todo la sensación de ser muy bien tratado, como
un cliente.
"QUIERE A TU PAREJA"
Divemasters:
nos dijeron que eran “guías” no “instructores” y
quien quisiera instructor que lo pagara. Hubo personas
que lo pagaron, por lo cual nos quedamos sin “guía” porque
estaban ocupados haciendo caja.
El grupo era muy grande: 24 personas, había gente
que se perdía en el agua y se quedaban solos. Los Divemasters se
limitaron a quejarse y decir, muy enfadados, que no se
podía bucear solo, en la pizarrita del briefing pusieron
(un corazón):“
quiere
a tu pareja”. Y ya está. Igual soy tremendista
o espero algo que no les corresponde, pero podía
haber traído graves consecuencias si hubiera pasado
algo, y salir todos perjudicados. Creo que es parte de
su trabajo ser profesionales y hacerse cargo del grupo,
y más un grupo tan numeroso: 24 personas.
Y podía seguir
contando anécdotas, pero creo que es suficiente
con esto, ver el tiburón ballena fue una gran experiencia,
pero bajo el mal servicio de Djibuti Divers, que nos trataron
como si molestáramos. Realizamos un viaje esperando
recibir calidad y sentir esa sensación de que todo
ha contribuido a hacer el viaje maravilloso. El fin no
justifica los medios. Son mis vacaciones, es mi esfuerzo
económico de trabajar todo el año, y además
de bucear, como he dicho, espero que me traten como un “cliente”.
Si me preguntan si volvería diré que NO,
con esta gente.
DATOS DE INTERÉS
La agencia
de viajes que organiza este destino es Última
Frontera, en su web se puede encontrar amplia información
del mismo y sobre todo unas magníficas y galardonadas
fotografías de Felipe Barrios, de tiburones ballena
realizadas precisamente en Djibuti: www.ultima-frontera.com.
Otro lugar donde encontrar fotografías
del tiburón ballena es a través del Foro de
buceo donde suelen compartirlas compañeros que han
realizado ese viaje: www.forobuceo.com.
Y un dato que me
gustaría resaltar, sobre todo para los que tenemos
fotografías, es una web donde podemos enviar nuestras
fotos del ballena para ayudar a que científicos puedan
identificarlos por las pintas blancas de su piel, y con ello
poder saber mas sobre sus rutas migratorias, dónde
crían y cuántos ejemplares hay de este pez
tan desconocido hoy día: www.whaleshark.org
Texto:
Loli Alcarria
Fotos: Carmelo Andrades
Equipo Fotosub Buceo Virtual