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TRITON BAY: REGRESO AL PASADO

    (29-01-10) Es éste nuestro segundo viaje a bordo del Ondina, del anterior en Komodo guardábamos muy grato recuerdo y por tanto, ansiábamos probar un nuevo destino. Después de una singladura por las Molucas, buceando por supuesto, y que ya os contaré en un próximo articulo, llegamos a lo que antaño se llamaba Irian Jaya y que hoy ni ellos saben como se llama. Ahora os lo explico.

Triton Bay Triton Bay     Resulta que la parte Oeste de la gran isla de Nueva Guinea (la segunda más grande del planeta) pertenece a Indonesia, y en su día decidieron bautizarla como Irian Barat. Antes fue denominada por sus descubridores como Nueva Guinea Holandesa; posteriormente al pasar su soberanía a Indonesia se bautizó como Irian Jaya que, por causas políticas, fue renombrada en el 2010 como Papúa a secas. Pero ellos mismos la mencionan como Papúa Occidental.

    Para liarla aún más, esa porción indonesa de isla se subdivide en dos provincias: Papúa e Irian Jaya Barat. Pues bien, en esta zona de la Republica de Indonesia, como quiera que se llame, la más oriental de su vasto territorio, se halla escondido un pequeño-gran tesoro: la bahía del Tritón, o Triton Bay para los amigos. (No, no tiene otros nombres).

    Es una zona en la que se bucea desde hace pocos años, desde el presente y recién inaugurado siglo para que os hagáis una idea, y a la que escasos cruceros se aventuran por su lejanía y complejidad en abastecerse (en la población de Kaimana). Por supuesto, el Ondina, el rey de toda Indonesia, es uno de los pocos escogidos. Al parecer existe el proyecto de hacer de la zona un Parque Nacional, no obstante hace falta un permiso especial, hoy en día, para bucear en la Bahía.

Triton Bay Triton Bay     En una de las paredes cercanas a la entrada de la laberíntica bahía, y casi como bienvenida al aventurero, se encuentra una buena muestra de pinturas rupestres hechas con algún tinte ocre (manos, animales, signos cabalísticos) que nos transportan al lejano pasado de los habitantes de la zona. Seguramente, las pinturas estaban realizadas en el interior de túneles naturales formados en la roca caliza del acantilado. Con el transcurso de los años, la erosión provocó el desmoronamiento de la pared y dejó al descubierto sus arcanos tesoros.

UN DÍA A BORDO DEL ONDINA

    La campana tañe a las 7 de la mañana para despertar al personal, (la tripulación ya está trabajando desde más temprano) y empiezan a aparecer en el cubierta los submarinistas, venidos de todo el mundo/mundial y por supuesto de ese país llamado España, no en vano el Ondina es uno de los pocos cruceros de buceo con la banderita rojigualda.

    El briefing es en la popa del barco, donde se halla ubicada la zona de buceo, cada uno tiene su cestita de material, su estantería para cargar focos o flashes, su toallita con su número, su jacket montado en su propia botella durante todo el viaje, etc… 

Triton Bay Triton Bay     En este viaje no coincidimos con su habitual director de crucero, el conocido Ricard Buxó, sino con un hombre llamado Celso y con su encantadora pareja y dive master, la señora Whan (alias ObiWhanQuenobi). Que decir de ellos… la verdad es que su estilo es muy diferente al del –no se como definirlo- “vigoroso” Ricard, pues los dos son dos personas muy “relajadas”, lo cual no quiere decir que menos eficientes. Pero parece que por la mañana antes de subir a cubierta hayan hecho ya una sesión de yoga/tai-chi y relajación zen, tal es su calma y control. Levitan literalmente sobre cubierta.

    Celso, pide un poco de calma al bullanguero grupo español, mientras dibuja el plano de la inmersión y da las oportunas recomendaciones técnicas, mientras nos abre el apetito relacionándonos los bichos que vamos a ver. Mientras tanto, Whan, da el correspondiente briefing a la parte de submarinistas que no hablan “cristiano”.

    Con pereza, nos vestimos todos mientras los tripulantes nativos (de varias partes de Indonesia, pero sobre todo de Sulawesi donde se construyó el pinisi) van bajando el material pesado a las dos neumáticas que auxilian al Ondina. Como un señor, bajas por la escalera hasta la altura del mar, (ojito si está “bravo”) y de un “grácil” saltito te plantas en la embarcación. Si no quieres bajar con la botella, ya te la encuentras en la “zodiac”.

    La navegación hasta el punto de inmersión suele ser corta, pues el barco-madre se sitúa ya sea a la deriva o anclado en las proximidades. Llegado a la zona, aletas y mascara puestas, y a una señal del dive master, caemos hacía atrás al unísono. Una vez abajo, solo hay que hacer una cosa: disfrutar como un cerdo en una charca.

Triton Bay     Si sois imagen-sub es mejor que os juntéis con uno de los expertos guías del barco (si ya sé que la tendencia nacional es huir despavorido del buceo en grupito, pero ellos verán el caballito de mar escondido en aquella gorgonia sosa sobre la que acabas de pasar sin ver ná...).

    Hacedme caso. Si está Noldi, es una maquina de encontrar lo que le pidas. No le digas el nombre en latín, no está muy ducho en esta lengua, él es más del griego, díselo en inglés o enséñale la foto de una de las guías de identificación de la biblioteca del barco.

    Cuando el aire llega a su fin (si, ya sé lo de los 50 bares y todo el rollo....) emergemos hacia la superficie, donde nos espera el barquero que hábilmente ha ido siguiendo nuestras burbujitas.

Triton Bay Triton Bay     Una vez sequitos, toca el desayuno. Podéis escoger entre uno estilo USA o uno Nacional, depende de vuestro estomago. Se desayuna, come y cena en el Salón que está situado en la cubierta principal. Salvo que el buen tiempo te invite a hacerlo en la proa donde también hay una gran mesa acristalada. En el Salón tienes una TV de las planas y un lector de DVD, y lo mejor es que ¡funcionan! Mientras desayunas, puedes escuchar música en el equipo del Ondina, o en el de tu IPod, o cantarla ultima de Bisbal, en voz bajita eso si…

Triton Bay Triton Bay     Los imagen-sub, desayunados, nos dirigimos a la popa del barco donde están los tanques de desalado solo para cámaras. Sacamos los equipos del agüita y los colocamos en una especie de mesa, protegida por una goma. Debajo hay estanterías con cestitas para guardar más trastos, y una toallita para cada viciosillo. Bien pensado. Abrir cámaras, sacar tarjetas, cargar flashes, etc.... Y cuando menos te lo  piensas suena de nuevo la campana. ¡Pá bajo otra vez! ¡Uy, por Neptuno, que stress!

    Se hacen tres o cuatro inmersiones al día, más alguna nocturna si no se navega y las condiciones del mar son buenas. Tampoco hay que olvidar las excursiones que el Dire del crucero nos tiene preparadas y que recomiendo no perderse: En Tritón Bay, una de las tardes “sacrificamos” una de las inmersiones y en las dos neumáticas nos adentramos en la enorme e intrincada bahía. Fruto de la erosión se hallan desperdigadas en su interior enormes islas, con su base carcomida, repletas de vegetación. 

Triton Bay Triton Bay     En una de ellas encontramos incluso plantas colgantes carnívoras. Si habéis visto imágenes de alguna zona de Vietnam o Thailandia, o alguna película de James Bond, encontrareis cierto parecido. En uno de los múltiples canales hallamos una familia de papuínos que vivían de cultivar sargazos, a bordo de su canoa. Por signos nos explicaron como lo hacían colgándolos de una cuerdecilla atada de isla a isla. Seguramente, en el mismo modo que sus antepasados cientos de años atrás. Era como entrar en una maquina del tiempo y pulsar el año 1000.

QUÉ VEREMOS EN TRITON BAY

Triton Bay Triton Bay     La visibilidad no suele ser muy buena, sobre todo comparada con el resto de Indonesia, debido a la gran cantidad de nutrientes que flotan en el agua, pero como mínimo como la del Mediterráneo en un día normalito. Lo primero que llama la atención es la cantidad de vida que pulula en el arrecife, precisamente debido al abundante alimento flotante.

    Nunca, repito, nunca, había visto tal cantidad de peces y bichejos repartidos en una zona bastante amplia. En algún punto muy determinado sí he encontrado tal biodiversidad y cantidad, pero no en una zona tan extensa. El fondo está generalmente tapizado por coral naranja incrustante, cuyos pólipos abiertos conforman una visión esplendorosa.

Triton Bay Triton Bay     La primera inmersión es una de las mejores: Black Forest, debe su nombre al coral negro que realmente conforma un bosque en las laderas de este punto de buceo. En realidad debería llamarse White Forest, puesto que los pólipos del coral negro de esta zona son blancos, es el esqueleto una vez seco que tiene ese color. Es difícil enfocar con el angular puesto que es tal la miríada de peces “cristal” que pululan por la zona que vuelven loco al autofoco.

Triton Bay Triton Bay     El agua está a unos 25 graditos y se aguanta bien con un 3 mm o con una lycra con forro polar. En esa inmersión el bueno de Noldi me encontró caballitos pigmeos de dos especies distintas, mientras yo me dedicaba a “retratar” todos los animalillos raros que se ponían a tiro. Serpientes de mar (la conocida “laticaudia colubrina”), peces rana, nudibranquios que no salen en ninguna de mis guías…, etc…

    Otra inmersión a no perderse es la de White Falls, las cascadas blancas, un verdadero paraíso para el macro y donde hicimos la nocturna. En una sola inmersión encontramos lo siguiente: un tiburón leopardo, caballitos de dos tipos, pipas fantasma, diminutas cipreas de las que viven en el coral blando, sepias enanas, nudibranquios mil, o bienios y gobios de diferentes especies.

Triton Bay     Es también muy habitual encontrar peces más conocidos pero en cantidad superior a la habitual y de un mayor tamaño como diferentes especies de labios dulces, carángidos, meros, rayas, peces murciélago, mariposa o león. Y eso si, enormes bancos de fusileros yendo de un lado a otro alocadamente.

    Es también habitual encontrar dormilones tiburones wobegong a poca profundidad y, con suerte en las nocturnas, el curiosísimo tiburón andarín, pero en un lugar con tal biodiversidad, no es raro que tú, afortunado buceador, descubras una especie nueva sin saberlo. Como si fueras un científico loco, o un “susmarinista del Nachional Cheografic”…

Triton Bay Triton Bay     Existen unas 20 inmersiones diferentes y seguramente se descubrirán muchas más, todo es cuestión de tiempo. Pero no perderos: Larry´s Heaven, Tanjung Aiduma, ó 7h Heaven, por ejemplo. (Pensad que depende del crucero, pueden recibir diferentes nombres al ser un descubrimiento tan reciente, y que en la mayoría de guías de buceo ni aparecen mencionadas).

MEDUSA DEL TAMAÑO DE UNA FURGONETA

    Realizando la deco en una de las muchas inmersiones que realizamos en la zona, vi flotando a lo lejos algo que me pareció un plástico marrón, con la intención de recogerlo nadé hacia él, que se note que soy de Grinpiss; cuando estaba a 10 metros del objeto empecé a ver filamentos. ¡Tate, esto no es un plastiquillo, sino una medusa!

Triton Bay Triton Bay     Ya cerca de ella, observé asombrado que la medusa ocupaba un espacio similar al de ¡una furgoneta! si contamos su volumen. Me dediqué a fotografiarla desde todos los ángulos, con “cuidadín” pues no sabía que especie era.

    Estando en una posición rara al nadar, debí de rozar la medusa con el flash y de repente vislumbre con estupor como el gelatinoso ser iba replegando todos sus tentáculos para quedar finalmente en una medusa no más grande de las que vemos en verano en nuestros mares. ¡Había pasado a ocupar el volumen de una rueda de la furgoneta, en menos de un minuto! Como maldije el no tener mi cámara de “vidrio” en vez de la de “afotos”…

    Consultadas mis guías, resultó ser una medusa melena de león ártica, o “Cyanea capillata”, que se disputa con un gusano (“Lineus longissimus”) el titulo del animal más largo del mundo. ¡Hasta 36,5 metros de largo! Más metros que los de una ballena azul.

Triton Bay     Por supuesto, en un barco español no puede faltar algo tan tradicional como la siesta. Gran invento, si señor. Con el suave rumor del aire acondicionado puedes dejar caer tu babita en la almohada mientras por tu mente cruzan imágenes, cada vez más borrosas, de caballitos de mar pigmeos, nudibranquios en 3D, gorgonias enormes meciéndose al vaivén de las olas, y aquel pez que no has podido encontrar en una de las muchas guías de especies que tienen en el Salón. ¿Le pondrán mi nombre?

    Después de la reparadora siesta, la ultima inmersión diurna y la cena. Los más viciosillos repasan los focos y linternas para la nocturna, mientras de la cocina sale un sabroso olorcillo a especias. A la vuelta, veremos que nos han preparado, envueltos en una manta calentita, os lo juro, que os entregarán en cuanto os saquéis el húmedo traje.

Triton Bay Triton Bay     Acaba la noche, con una animosa charla en la popa o en el Salón, repleta de nuevas “mentiras y exageraciones” típicas del “hombre-rana español” y con un pase de vídeo o de fotos a cargo de Whan (que es fotosub), o de aquel buceador que sabiamente leyó en su día “La Biblia”.

    Una de las noches, mientras cenábamos, corrimos todos a proa alertados por un miembro de la tripulación. ¿Qué pasaría para armar tanto alboroto? Atraída por las luces del barco una enorme serpiente de más de 3 metros, se paseaba asomando su cabeza y parte del lomo alrededor del casco. Seguramente aprovechaba que la luz atraía a pequeños seres marinos que pasaban a engrosar su dieta. Vaya bicharraco, suerte que en inmersión no nos lo encontramos, y que tampoco comen buceadores… españoles, eso si.

Texto y fotos: Carlos Virgili / RiscK

 
 

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