las
algas apreciadas desde la antiguedad
Las algas son unos organismos fotosintéticos
con clorofila, esenciales en la naturaleza: Se conocen
unas 26.900 especies (Wilson 2002) y constituyen un tercio de la biomasa de vegetales del
planeta. El uso de las algas con distintos fines es muy antiguo:
Los chinos ya las utilizaban en el año 2700 a.C., y culturas
tan diversas como la azteca o la greco-romana recolectaban algunas
especies para preparar alimentos, medicinas o cosméticos.
Los expertos consideran que sus posibilidades son enormes,
teniendo en cuenta que apenas se tienen conocimientos científicos
sobre todas las especies. No obstante, en la actualidad se han
desarrollado toda una serie de utilidades para el medio ambiente
y el ser humano:
• Agropecuarias: Mejoran la producción vegetal como abono y fertilizante
y sirven como complemento alimenticio del ganado.
• Alimenticias: Forman
parte de la tradición gastronómica de China, Japón
o Corea, especialmente la especie Porphyra, por sus propiedades
nutritivas y organolépticas (olor y sabor). En la "poliacuicultura
ecológica", las algas sirven
de complemento dietético para peces o moluscos de granjas
de cultivo.
• Farmacológicas: Muy utilizadas en la medicina tradicional oriental, actualmente
se están
empleando para combatir un número de afecciones
y enfermedades cada vez mayor, gracias a su poder gelificante,
antitumoral, antioxidante, antiúlceras, anticolesterol,
etc.
• Cosméticas: Los extractos de algas se emplean en todo tipo de productos para
el tratamiento
de uñas rotas, acné, arrugas, seborrea,
e incluso para la caída del cabello, el rejuvenecimiento
de la piel, la obesidad o la celulitis. Asimismo, su capacidad
fotoprotectora se está utilizando para
el desarrollo de cremas solares.
• Medioambientales y energéticas: Como restauradoras de zonas contaminadas, depuradoras de efluentes
o como bioindicadores para conocer el estado de un determinado
medio. Asimismo, su uso como combustible, para generar biogás (metano),
hidrógeno o biodiesel es otra línea fructífera de investigación.
Las algas
se clasifican en 11 grupos, aunque los expertos destacan cuatro
grandes grupos:
• Rodofíceas (algas rojas): Es el grupo
más variado, con unas 4.000 especies repartidas por todo el mundo. Los
ficocoloides (unas sustancias exclusivas de estos vegetales) como el agar y los
carragenatos son los principales productos de interés industrial en estas
algas.
• Cianofíceas (algas verde-azuladas): Destaca la "Spirulina" por su uso biotecnológico y como alimento,
por su alto contenido en proteínas (hasta el 70% del peso seco)
• Feofíceas (algas pardas): Propias
de aguas frías y del Mar de los Sargazos, forman auténticas praderas
submarinas como las de "Laminaria" en el Atlántico o "Macrocystis" en
el Pacífico. Muchas de ellas son utilizadas en la industria agropecuaria,
alimenticia, farmacológica o cosmética.
• Clorofíceas (algas verdes): Fueron
las antecesoras de los vegetales terrestres, y aunque se pueden ver en todos
los ambientes, el 90% de estas especies se encuentra en agua dulce. A pesar de
que presentan menos interés que las rojas y pardas, también ofrecen
multitud de aplicaciones.
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