Las algas
también presentan una serie de problemas. En ciertas condiciones
ambientales, en gran parte inducidas por la contaminación
humana, pueden crecer a una velocidad más alta de la habitual,
pudiendo perturbar el equilibrio ecológico. Las proliferaciones
más extendidas son las llamadas "mareas verdes",
especialmente las de algas del género "Ulva",
que dificultan el baño en las costas e incluso la navegación
portuaria, y las temidas mareas rojas.
Una marea roja es un fenómeno natural causado por la
acumulación masiva de algas que hace que el agua se vuelva
colorada y que afecta a numerosas costas de todo el mundo durante
las estaciones de primavera y verano. Existen unas 300 especies
de microalgas que originan el surgimiento de mareas rojas, de
las cuales aproximadamente una cuarta parte son productoras de
toxinas que pueden afectar tanto a la flora como a la fauna marina,
y por ende a los seres humanos, a través del consumo de
productos contaminados procedentes de las zonas afectadas, normalmente
marisco.
En España,
el fenómeno es especialmente preocupante en Galicia, donde
se conoce popularmente a las mareas como "purgas de mar".
Pueden afectar a la producción de marisco y, desgraciadamente,
la detección del marisco contaminado no es inmediata.
Los mejillones, berberechos, almejas y otros moluscos no son
visiblemente afectados pero acumulan las toxinas que no cambian
ni reducen la toxicidad mediante la cocción, ni influyen
en el gusto de la carne. Por ello, se recomienda evitar comer
marisco de áreas en las que se haya producido una marea
roja.
tÓxinas moderadamente peligrosas para
la salud
Por ejemplo,
la PSP, una de las toxinas más conocida que afecta a los
moluscos, es generada por diversos tipos de algas, como el Alexandrium
catenella. Esta toxina afecta los nervios y actúa como
paralizante de los impulsos nerviosos.
En casos moderados, los afectados tienen un cosquilleo y un adormecimiento
de los labios, que se extiende hacia la cara y el cuello, acompañado
de dolor de cabeza, mareos, vómitos y diarreas.
E
n casos extremos,
se produce parálisis muscular y dificultad respiratoria,
con posibilidad de muerte por parálisis respiratoria entre
las 2 y las 24 horas posteriores a la ingestión. El tratamiento
de esta intoxicación requiere un lavado de estómago
y puede necesitar también respiración asistida.
Algunos síntomas neurológicos se pueden mantener
hasta dos semanas, pero normalmente no tienen efectos prolongados.
Por último,
recordar que las algas también pueden almacenar gran cantidad
de los metales tóxicos vertidos por la producción
industrial, lo que supone un peligro para el ser humano, puesto
que estos metales se van concentrando en los peces o moluscos
que consumimos. Para combatir estas plagas, los científicos
han desarrollado técnicas que emplean desde el ozono en
agua hasta los ultrasonidos.