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efectos de las especies invasoras

(30-01-07) No hace mucho que hablábamos del mejillón cebra como especie invasora, en este reportaje tenemos ejemplos de qué ocurre con la Posidonia oceánica, el picudo rojo que arrasa los palmerales y cómo favorece el cambio climático la proliferación de medusas.

Posidonia Posidonia     La naturalización de especies alóctonas es la causa principal de la pérdida de biodiversidad, un problema ambiental importante.

     Muchas especies que ahora podemos encontrar en nuestro medio natural se trajeron hace tiempo con fines turísticos o productivos, otras han ido llegando de forma natural debido a los cambios que producimos continuamente en nuestro entorno (aumento de la temperatura de las aguas, contaminación…).

     El poder de adaptación de algunas de estas especies es tan alto que en ocasiones consiguen reproducirse de forma natural en su nuevo espacio, sin el control de los depredadores y enfermedades que antes las regulaban. De este modo se hacen más fuertes que las especies autóctonas (características de la zona) desplazándolas o en algunos casos llevándolas a la extinción, interrumpiendo así la armonía del ecosistema.

Posidonia Posidonia    Quién sabe qué consecuencias tendrá la pérdida del equilibrio de nuestros ecosistemas. Aquí tenemos algunos de los resultados de un control insuficiente y de la irresponsabilidad humana como, por ejemplo la Posidonia oceanica. Si alguna vez has buceado en el Mediterráneo tienes que haberla visto por fuerza.

     La Posidonia oceanica no es un alga, como se puede pensar, sino un vegetal superior, endemismo de la costa mediterránea y actualmente y por desgracia una especie en extinción. Tiende a formar praderas a diversas profundidades y en terrenos arenosos. Su función en nuestro Mar Mediterráneo es vital. Fija el terreno y es una de las principales productoras primarias de la zona. Constituye el hábitat de más de 400 especies vegetales y 1.000 animales, y en ocasiones, forma arrecifes que mantienen el equilibrio sedimentario en el litoral.

Caulerpa Taxifolia Caulerpa Taxifolia      El aumento de la temperatura del agua en el Mediterráneo que se ha producido durante los últimos años está siendo aprovechado por especies subtropicales para colonizarlo. Un ejemplo es la Caulerpa taxifolia, un alga verde muy frecuente en mares tropicales que fue introducida en el Mediterráneo por Cousteau, que por descuido la trajo adherida al casco de su barco de investigación. El propio comandante, cuando se constató el efecto invasor de la Caulerpa, reconoció que se podía convertir en una de los peores enemigos de la Posidonia y que había que controlar su proliferación.

     A día de hoy la podemos encontrar extendida por las aguas mediterráneas en competencia con las praderas de Posidonia. En algunas zonas ya “invadidas” se ha observado el acortamiento, disminución de la densidad, reducción del número y la menor longevidad de las hojas de Posidonia. Su propagación se incrementa gracias a las redes y anclas de los barcos, que las diseminan por el fondo marino. Por el momento no se conoce la manera de erradicar su proliferación y es muy posible que las praderas de Posidonia acaben desapareciendo.

LA INVASIÓN DE LAS MEDUSAS

Medusa Medusa      El calentamiento global favorece el desarrollo de especies termófilas (características de aguas cálidas), entre ellas las medusas, que en los últimos años han invadido nuestras costas en verano y otoño. Se trata de cnidarios, como los corales. Poseen células urticantes conocidas como nematocistos que utilizan como defensa y para capturar a sus presas. Cuando una presa contacta con los tentáculos de la medusa, se abren los nematocistos e inyectan el veneno. Sus picaduras pueden resultar bastante dolorosas e irritantes, tanto que los expertos aconsejan no bañarse en su presencia.

    La acumulación de residuos, la escasez de predadores como consecuencia de la pesca de especies como tortugas marinas, atunes, etc. sumado al cambio climático, convierten a nuestro Mar Mediterráneo en el “caldo de cultivo” ideal para la proliferación de estos invertebrados.

     Pero si ya hay quienes pronostican futuros mares plagados de medusas, ¿cómo disfrutaremos en nuestras costas para entonces?

Texto: Natalia Martín

 
 

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