ACCIONES URGENTES PARA PROTEGER
LOS OCÉANOS
(12-06-07)
En vísperas del Día Mundial de los Océanos,
WWF/Adena y ocho prestigiosos científicos marinos españoles
se unen para celebrar este aniversario y reclamar medidas urgentes
que aseguren la protección marina, la pesca
sostenible y la reducción significativa de la contaminación
marina; imprescindibles a la hora de conservar nuestro patrimonio
natural sumergido.
Los
océanos cubren el 71% de la superficie de nuestro planeta
y sus aguas suponen el 95% de todo el espacio disponible para
la vida. De hecho, sin ellos sería imposible entender
la vida en la Tierra. Nuestro país posee más
de 100.000 km2 de margen continental marino, superficie equivalente
a Castilla-La Mancha y Galicia juntas. En sus 8.000 km. de
playas y acantilados, la biodiversidad marina es de las más
ricas de Europa, pero también la más desprotegida.
WWF/Adena y la comunidad científica recuerdan en esta
fecha la necesidad de estudiar y proteger el mar.
“Este
es un día de celebración, pero también
un día de reflexión. Nuestros mares están
mostrando síntomas alarmantes de agotamiento. En esta
fecha no sólo los ecologistas alzamos la voz, son los
científicos marinos los que se unen a WWF/Adena para
denunciar esta situación”, declara Juan Carlos
del Olmo, Secretario General de WWF/Adena.
Josep
María Gili, profesor de investigación del Instituto
de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC) de Barcelona, apunta: “Sabemos más de la Luna
o de Marte que del fondo marino. El año pasado —39 años
después de que el hombre pisara la Luna — descubrimos
por primera vez bancos de corales profundos vivos a tan sólo
5 km. de Cap de Creus (Girona)
que han estado viviendo allí posiblemente durante más
de un millón de años. Al igual que en la aventura
espacial, el descubrimiento de los océanos está íntimamente
ligado al desarrollo tecnológico. Ambas, aventura científica
y tecnológica, son quizás el reto más importante
de la humanidad, especialmente para las jóvenes generaciones
de investigadores”.
Asimismo, esos corales de profundidad también están
presentes en aguas canarias. Alberto Brito, Catedrático
de la Universidad de La Laguna en Tenerife, comenta: “se
conocen 95 especies diferentes de corales en aguas canarias,
algunas de las cuales son el soporte estructural de comunidades
importantes. A pesar de su valía, sólo una especie
está recogida en el catálogo oficial de especies
amenazadas de Canarias, donde tampoco se incluyen otros muchos
organismos que son esenciales para la conservación de
los ecosistemas”. En su opinión, “ya es hora
de que se afronten de verdad los problemas del medio marino y
se tomen medidas de protección efectivas”.
LOS OCÉANOS NO RECUPERAN
SU CAPACIDAD DE PRODUCIR ALIMENTOS
Por
otra parte, la pérdida de biodiversidad en nuestros océanos
está afectando gravemente a su capacidad de producir alimento,
sin posibilidad de recuperarse del impacto de la presión
pesquera. Enric Sala, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes
del CSIC, que participó el año pasado en un estudio
publicado en la prestigiosa revista Science, subraya: “Si
la presión pesquera sigue como hasta ahora, hacia el año
2050 todas las especies que pescamos habrán llegado a
una situación de colapso. Es decir, quedará menos
del 10% de la abundancia de hace 50 años. Y, aunque seguirá habiendo
peces, serán tan escasos que resultará poco rentable
salir a pescarlos”.
El atún rojo es de esas especies comerciales de altísimo
valor que está a punto de desaparecer. Para José Luis
Cort, director del Instituto Español de Oceanografía
(IEO) en Santander, “desde hace milenios el atún rojo
se ha capturado en el Estrecho de Gibraltar y toda la cuenca
Mediterránea, pero en los últimos cincuenta años
el hombre ha sido capaz de cambiar la historia sometiendo a los
stocks a una presión más allá de los límites
biológicos sostenibles. Las medidas tomadas para su protección
se violan de forma sistemática desde hace más de
30 años y, por desgracia, no parece que la situación
vaya a cambiar, al menos, a corto plazo”. Por su parte,
un desarrollo litoral sin parangón ha hipotecado hasta
el último espacio libre del Mediterráneo. Un 58%
de la población española vive ya en la costa. Este
desarrollo ha provocado la pérdida o alteración
del 75% de los sistemas dunares y el 70% de los humedales costeros
en el Mediterráneo.
Para
José Luis Acuña, profesor de biología de
la Universidad de Oviedo, “Se edifican urbanizaciones y puertos
sobre comunidades biológicas que no están siquiera
cartografiadas y cuyo funcionamiento se desconoce. Se vierten
aguas residuales sin depurar y deshechos directamente al mar,
cuyos efectos nocivos sobre los ecosistemas litorales estamos
lejos de comprenderse. Además se gestiona el litoral sin
tener en cuenta los efectos previsibles del cambio climático.
La ignorancia es la gran enemiga de la conservación. No
se puede apreciar, enseñar o cuidar aquello que no se
conoce” .Uno de esos hábitats costeros en peligro
son las valiosas praderas de Posidonia.
POSIDONIA UN ECOSISTEMA
ÚNICO EN EL MEDITERRÁNEO
Según
datos de Carlos Duarte, del Instituto Mediterráneo de
Estudios Avanzados del CSIC, “Los 50.000 km2 de praderas
de Posidonia del Mediterráneo logran secuestrar medio
millón de toneladas de carbono al año, una cifra
nada desdeñable además de dar cobijo a una diversidad
elevada de especies y proteger nuestras playas. Es un ecosistema
increíble y único en el Mediterráneo que
año a año se va degradando por la mala gestión
de nuestro litoral: contaminación, puertos deportivos,
regeneraciones… etc. están acabando con este ecosistema
clave”.
El
papel del océano en el clima es tan relevante como el
de la atmósfera. Gregorio Parrilla, físico del
Instituto Español de Oceanografía, declara: “El
océano está actuando como un amortiguador del calentamiento
global, desde 1955 ha absorbido 20
veces más calor que la atmósfera en ese mismo
periodo. Aún así, entre la superficie y los 700
m. de profundidad, el mar se ha calentado una media de unos
0,10º C desde 1961. La penetración a mayores profundidades
de ese calentamiento es reproducida por los modelos cuando
se introducen forzamientos antropogénicos”.
Todos
los expertos destacan que las áreas marinas protegidas
pueden ser una de las soluciones a la rápida degradación
de los océanos. Alfonso Ramos, Catedrático de biología
marina de la Universidad de Alicante, añade: “debemos
dejar de mirar al mar como el proveedor inagotable de recursos,
es un ecosistema frágil y limitado. Los pescadores españoles,
no obstante, van tomando una progresiva conciencia de la necesidad
de una pesca responsable, y apoyan la creación de Áreas
Marinas Protegidas como solución a algunos de sus problemas.
De momento, tan solo el 1% de nuestras aguas mediterráneas
está protegido, cuando lo necesario sería entre
el 10 y el 20% del margen continental”.
Según
del Olmo, “Sin embargo, de nada servirán las Áreas
Marinas Protegidas si no realizamos una gestión pesquera
sostenible, eliminamos las fuentes de contaminación, acabamos
con el desarrollo desaforado en la costa o actuamos contra el
cambio climático. Salvar nuestros mares debe ser una cuestión
de Estado, por lo que el gobierno español ha de emprender
acciones urgentes, con la colaboración de las CCAA. Sólo
así nuestros hijos podrán disfrutar de los misterios
y las maravillas de nuestros tesoros sumergidos que aún
están escondidos en las profundidades.”
Texto: WWF/Adena
- José L. García Varas