mÁs olas gigantes en el cantÁbrico
(06-02-09) Oceanógrafos y científicos
coinciden en que habrá un aumento de “fenómenos extremos” en
el Cantábrico y su área de influencia en el Atlántico. Es un
tema que ya se debatía en 2006 y que cobra fuerza tras la última
ola gigante detectada el mes pasado frente a la costa de Santander.
Los habitantes
de la costa del Cantábrico y de Galicia tendrán que acostumbrarse
a soportar temporales con más frecuencia y cada vez con olas
de mayor altura, como las que el pasado 24 de enero se
detectaron al norte de Santander, equivalentes a un edificio
de siete u ocho pisos.
Ese día,
con gran parte de España en alerta por los fuertes vientos que
iba a provocar un fenómeno meteorológico conocido como "ciclogénesis
explosiva", una boya del Instituto Español de Oceanografía
(IEO) fondeada 22 millas al norte de Santander midió una ola
de 26,13 metros de altura y otra de 24,64, los dos registros
más altos de los que se tienen conocimiento en la costa española.
La oceanógrafa del centro del IEO en Santander Alicia
Lavín explicó que las magnitudes de olas que ha arrojado el último temporal
son "impresionantes" si se comparan con la serie histórica disponible,
cuyos datos provienen principalmente de la red de boyas que Puertos del Estado
puso en funcionamiento en 1996.
La boya Augusto González de Linares del
IEO situada frente a Santander lleva sólo un año y medio en funcionamiento,
pero en ese periodo ya ha superado en varias ocasiones el récord
histórico de oleaje que la red pública había observado en las
costas españolas.
Precisamente
la fuerza del temporal la arrancó de su fondeo y, tras ser localizada
frente a San Sebastián y revisada en el puerto fue cuando se
pudieron extraer los datos de la ola gigante.
aumentarÁn los fenÓmenos extremos
Para el director
del Grupo de Ingeniería Oceanográfica y de Costas de la Universidad
de Cantabria (UC), Raúl Medina, los datos tomados por el
IEO y el resto de información disponible sobre los últimos 40
años "indican claramente que hay una tendencia al alza
en la altura de las olas y, fundamentalmente, en los fenómenos
extremos".
El
grupo dirigido por este catedrático realizó en 2006 un informe
para el Ministerio de Medio Ambiente sobre las repercusiones
futuras del cambio climático en las costas españolas, en el que
se advierte de que existe "una tendencia muy clara en
todo el Cantábrico y también en Galicia a que aumente la altura
de las olas".
"Es un tema serio. No seamos
alarmistas, porque estas cosas ocurren, pero es serio. Tenemos
la constancia y la evidencia de que hay un aumento del oleaje
y deberemos tomar las medidas oportunas para adecuar las obras
que hacemos a las nuevas condiciones existentes en el Cantábrico", añadió
Medina.
El
experto explicó que los records de oleaje de los últimos cuatro
años ya se están reflejando en el diseño de las infraestructuras
marítimas, como en el puerto de Laredo, en construcción en la
actualidad, cuyo dique de abrigo se ha elevado un metro sobre
el proyecto inicial para que las olas lo rebasen con menor frecuencia.
Alicia
Lavín corrobora que en los últimos años se están produciendo
oleajes bastante fuertes en el Cantábrico, pero no se atreve
a hablar de que exista una tendencia, aunque sí reconoce que
las conclusiones del Panel de Expertos
en Cambio Climático advierten en general sobre un incremento
en la fortaleza de los temporales.
Para el director del Grupo de Ingeniería Oceanográfica de la
UC, esa tendencia "es clarísima". Medina precisa
que “puede ocurrir que en el futuro más próximo la intensidad
de los temporales en el Cantábrico remita, porque las condiciones
en el Atlántico Norte se rigen por una oscilación cíclica (NAO),
que dura unos ocho años. Sin embargo, la serie histórica muestra
que los máximos y mínimos de esa oscilación son, desde hace tiempo,
crecientes, así que a la larga cabe esperar más temporales y
con oleaje más fuerte”.
necesidad de adaptar las infraestructuras
Esas condiciones no sólo obligarán
a reforzar el diseño de las infraestructuras portuarias y marítimas,
sino que están transformando las playas, vaciadas por los temporales
de gran parte de su arena, que tarda en volver a depositarse.
Y, en el mar, conceden cada vez
mayor importancia a los partes meteorológicos, porque "aunque
siempre ha habido temporales y los barcos los han capeado",
como apunta Lavín, resulta difícil imaginar cómo se capean olas
del tamaño de edificios de siete pisos.
"A nosotros, hace dos
años nos cogió a 90 millas de Santander un temporal con olas
de siete metros de altura significante, que comparado con esto
parece poco. No había vivido en mi vida esa experiencia y espero
no volver a vivirla, porque fue impresionante", confiesa
la investigadora del IEO, retenida estos días en el puerto
La Coruña a bordo del Cornide
de Saavedra, precisamente, por el temporal.
Texto: G. Romero / Agencias