(02-09-10) Los monstruosos calamares gigantes, aparte de esquilmar abundantes bancos de pesca, en su agresivo comportamiento ya atacan directamente al hombre. El mito del “diablo rojo”, tan temido por pescadores y marineros, se hace realidad.
Los letales monstruos marinos se han alzado desde las profundidades para causar una carnicería entre algunos de los caladeros de pesca más ricos del mundo. Millones de calamares gigantes están devorando enormes cantidades de peces, pero es que además han empezado a atacar a los humanos.
Dos pescadores mexicanos fueron sacados recientemente de sus barcos y masticados de tal forma que sus cuerpos no pudieron ser identificados ni siquiera por su propia familia. No hay duda de por qué los calamares gigantes son conocidos como “diablos rojos”.
Los monstruosos calamares son una leyenda. Pero para los pescadores y biólogos marinos que están a lo largo de 16.000 km de las costas de Chile a Alaska, el mito se ha hecho realidad.
Desde 2002 el calamar de Humboldt, llamado así por el explorador alemán del siglo XVIII, ha estado extendiendo sus tentáculos agotando los bancos de peces al haberse desplazado de su tradicional área de caza tropical en México y haber reivindicado una enorme extensión del Pacífico.
Cazando en grupos, los calamares gigantes pueden conseguir más peces. Los científicos creen que coordinan sus ataques comunicándose mediante las células de su pigmento.
CADA HEMBRA PUEDE PONER 30 MILLONES DE HUEVOS DE MÁQUINAS DE MATAR
Se cree que una sola hembra puede hacer una puesta de 30 millones de huevos, cada uno capaz de convertirse en una máquina de matar. Los biólogos marinos visten trajes especiales de cota de malla para protegerse de estas criaturas que pueden llegar a medir 3 metros, pesar 45 kg y llevar un arsenal de más de 40.000 dientes en sus dos tentáculos “de ataque”.
Estos seres tienen otras ocho “piernas” para agarrarse y nadar y pueden alcanzar una velocidad superior a 24 km./h. Scott Cassell, antiguo buceador de las fuerzas especiales estadounidenses, ha dedicado su vida al estudio del calamar. Él también ha sido atacado.
“En cinco minutos me sacaron el hombro derecho de su sitio. Tuve treinta enormes marcas en la cabeza y la garganta y un calamar me golpeó tan fuerte que vi las estrellas. Luego me cogieron y me arrastraron hacia el fondo con tal rapidez que no pude compensar y el tímpano se me rompió”, ha dicho.
“Son los depredadores más oportunistas del planeta. Pueden comerse todo lo que encuentran en su camino. Un calamar de Humboldt puede comer más de doce toneladas de pescado en dos años. ¿Cuál va a ser su impacto en el medio ambiente?” Los expertos creen que pueden estar aprovechándose del calentamiento del agua debido al cambio climático.
Texto: Guadalupe Romero |