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(29-05-09) Un nuevo
método de investigación basado en las corrientes del mar balear,
permitirá predecir dónde y cuándo hará su aparición la temida medusa
que no es medusa.
Científicos
del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, o Imedea,
colaborarán con el Consell
d´Eivissa para seguir la trayectoria de la carabela portuguesa.
Una nueva forma de investigar las corrientes en el mar balear
y sus anomalías, le permitió al Instituto descubrir un sistema
que permitirá predecir la llegada de bancos
de medusas y la trayectoria que seguirán, para poder alertar
a la población sobre la presencia de este peligroso organismo.
Physalia physalis es más conocida
como fragata o carabela portuguesa, agua mala o botella azul
y se trata de un tipo de hidrozoo de la subclase Siphonophora.
Se encuentra en mar abierto en todas las aguas cálidas del planeta,
sobre todo en las regiones tropicales y subtropicales de los
océanos Pacífico e Índico, así como en la corriente del Golfo
atlántica. Con apariencia de medusa, la carabela es en realidad
un organismo colonial cuyos individuos se especializan para mantener
viva la colonia.
Se trata
de una agrupación de medusas e hidroides que se dividen el trabajo:
digestión, detección de presas, defensa y navegación. La carabela
portuguesa carece de ojos, huesos y ano, excretando directamente
por la boca. Además de la vela gelatinosa que le permite recorrer
los océanos impulsada por los vientos, las mareas y las corrientes
marinas, del cuerpo central cuelgan numerosos tentáculos que
le sirven para atrapar a sus presas y con los que puede llegar
a medir hasta 30 metros.
Estos tentáculos
están provistos de cápsulas urticantes que pueden paralizar a
un pez grande y afectar seriamente al ser humano. Estas cápsulas,
ante el estímulo apropiado, liberan un filamento hueco de forma
espiral de un único uso, llamado nematocisto, que puede ser de
distintos tipos: simples ventosas; prolongaciones largas de los
tentáculos que se enrollan alrededor de la presa; y púas o espinas
que pueden inyectar una toxina proteínica que paraliza a la presa.
Los tentáculos tienen por objeto envolver a las presas e introducirlas
en la boca hasta la cavidad gastrovascular, donde comienza la
digestión.
no nadan, navegan impulsadas por
el viento
A diferencia
de las medusas, la carabela se mueve sobre la superficie del
agua gracias a una vejiga llena de gas que semeja una vela de
barco y a la que debe su nombre. Su forma de globo azulado esconde
los tentáculos urticantes que en su contacto con personas pueden
producir quemazón, hinchazones y en caso de individuos alérgicos
puede provocar, incluso, un paro cardíaco. Su picadura también
puede ser letal en niños y en personas mayores o debilitadas.
Ahora, el instituto mixto del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas o CSIC y la Universitat
de les Illes Balears han utilizado e integrado distintas formas
de tecnología para hacer predicciones más exactas. Para ello,
se han usado de forma combinada planeadores
submarinos autónomos o gliders, satélites de observación,
boyas de deriva y un barco oceanográfico, además de los modelos
habituales de predicción de corrientes.
“Estos
datos sirven para detectar las anomalías con más precisión
que nunca, algo que abre un mundo de posibilidades a la hora
de predecir fenómenos relacionados con las corrientes”,
ha explicado Ananda Pascual, doctora del CSIC.
Gracias a
esta tecnología, los científicos han detectado un remolino anticiclónico
cerca de la costa noroeste de Mallorca, que bloquea la corriente
balear e impide que siga su camino habitual a lo largo de esta
costa. El uso de dos gliders, por ejemplo, ha sido de suma importancia,
pues uno que trabajaba a doscientos metros y otro llega hasta
los mil, para medir profundidad, salinidad y temperatura.
para la predicciÓn de mareas negras
Pero
además, esta forma de analizar con mucho detalle las corrientes,
también servirá para predecir las trayectorias de las manchas
de hidrocarburos en caso de accidente. Una tercera aplicación
es comprender mejor qué papel juegan los océanos en el cambio
climático, ya que ahora podrán hacerse predicciones de temperatura
a más largo plazo.
Los
investigadores explican que esto es sólo un comienzo y que se
ha de seguir investigando. El objetivo final es conocer cómo
son las corrientes marinas, incluyendo las corrientes verticales,
lo que aportará mucha información a los biólogos, y averiguar
hasta qué punto los modelos de predicción y los datos de los
satélites son fiables y válidos.
Texto: G. Romero-UT |